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martes, 24 de julio de 2012

LA CIUDAD DE LAS ESTACIONES, de Akira Kurosawa

Como Altman, vidas cruzadas

Texto y fotos: Salvador Perches Galván.



Inédito en el teatro en México, el afamado cineasta japonés Akira Kurosawa hace su aparición en escenarios nacionales a través de la puesta en escena La ciudad de las estaciones.

Coproducida por la compañía Perro Teatro, la Universidad Nacional Autónoma de México a través de su Dirección de Teatro, el Gobierno del Distrito Federal y su Sistema de Teatros, esta pieza es una adaptación libre de Ana Luisa Alfaro y Gilberto Guerrero, al guión de la película Dodes-Ka ‘Den, de Akira Kurosawa, conocida en México como El camino de la vida, y que actualmente se presenta en el Teatro Sergio Magaña, luego de su temporada de estreno en el teatro Santa Catarina.



La ciudad de las estaciones trata de cómo hombres y mujeres viven ante la adversidad en una red de historias que se van entretejiendo para mostrar un collage de distintos niveles de desesperación y esperanza, de crudeza y de humor, la puesta en escena está adaptada y dirigida por el maestro Gilberto Guerrero, quien no es indiferente a la posición de los jóvenes en la actualidad de nuestro país. “Yo celebro el movimiento Yo soy 132 porque me parece que es la contradicción del joven que se pone sus audífonos y se olvida del mundo, eso me tiene muy contento, muy conmovido, porque ya no es la apatía ni el descredito de la sociedad de adultos, de la sociedad viciada. Ese descredito se puede convertir en crítica y en acción y para mí eso es muy emocionante, ver que estas generaciones puedan decir yo si levanto la voz, yo si participo y yo si me quejo y creo que eso es algo fundamental que tenemos que rescatar. Y en La ciudad de las estaciones estamos trabajando sobre un grupo social en donde no solamente vemos miseria económica sino miseria humana que quisiéramos que la gente reaccionara frente a ello, que la gente lo viviera, además como lo plantea Kurosawa en una historia que no es melodramatizada, que no es “hay, pobres de los pobres”, sino: los pobres no están viviendo solamente la angustia o la ira, también viven la alegría, también viven la esperanza y creo que tenemos que llegar a esos discursos mucho más ricos”.

Opina al respecto Jorge Ávalos, actor. Yo también quiero apostar por eso, las resoluciones formales son diferentes, el abordar esos textos es diferente, desde la corporalidad, en este caso me fui por el camino que me resulta difícil que es el de la neutralidad, que todo suceda adentro, que no esté expresado de manera melodramática, sensiblera, creo que eso lo puede hacer mucho más fuerte, la realidad es así, que mas queremos, porque no plasmarla así, como fotografía. Estas fotografías que uno ve en los puestos de periódico, las ves de lejos y dices: que bueno que yo no soy este que mataron a balazos, siempre alejado, no me dejo tocar. Yo creo que eso funciona en este montaje.





S. P. G. ¿Qué tanto hay de Kurosawa en este montaje?

Gilberto Guerrero. Yo creo que hay mucho, el nudo central se conserva de la película Dodes-Ka ‘Den, los 8 ejes narrativos se conservan. No se conserva ni la estética ni la interpretación de muchos personajes que tuvimos que reconstruir en esa traslación del lenguaje cinematográfico al lenguaje dramático. Para mí, ese fue el principal desafío, pasar algo cinematográfico, que es mucho mas narrativo a algo que es dramático, que tiene que ver con la naturaleza del conflicto, que tiene que ver con la naturaleza de la acción y del carácter de un personaje que impulsa esa acción. A la hora de adaptar, conservé las historias principales pero siempre fue un énfasis de ver cuál es el conflicto; qué sobra, qué hace falta en este planteamiento. Si hay mucho, y sin embargo, plásticamente hay grandes cambios.

La acción se desarrolla casi de manera cinematográfica donde la iluminación funge como recurso narrativo. La historia aborda el tema de la miseria tanto económica como del alma, en una red de historias que se van entretejiendo.

La narración es diferente, son Vidas cruzadas, como la película de Robert Altman en donde son muchos los personajes y algunos solo se cruzan pero no interactúan y esta obra es así, coral.



Jorge Ávalos, actor, opina al respecto. “Cuando leí el libreto la primer reacción que tuve fue justamente decirle a Gilberto, no me la imagino, me la imagino como una película, bueno, es una película. Pero tal como está, es como escenas de película, como flashazos que no tienen una progresión dramática y eso es bien difícil para mí, y creo que para todos. Yo no me cruzo con ninguno de los personajes, directamente, son, como bien dices, vidas cruzadas, pasas y de pronto la cámara se va con el otro para tomar esa acción vital de él, pasa el otro y la cámara se sigue con el otro, así es como lo veo, y eso, teatralmente es complicado. Estos focos de atención en el cine son muy claros pero en el teatro ¿cómo?, entonces ese es el experimento y la exploración y cuando la luz se apaga siento que es un cambio de escena, fade y viene otra”

La ciudad de las estaciones, es un texto que brinda una mirada entre la crudeza y el humor, a la miseria humana que viven los habitantes de las grandes ciudades, representa un viaje a las más oscuras pasiones que se viven de manera cotidiana en las grandes ciudades.

¿La ciudad de las estaciones es como la ciudad de la esperanza?.

G. G. Así es, el libro donde vienen las historias de las que se hace el guión se llamaba La ciudad de las estaciones, es un libro de cuentos japonés, Kurosawa y el autor de los cuentos hacen el guión, en México le pusieron El camino de la vida, que no me gusta, Dodes-Ka ‘Den me gusta mucho pero tampoco decía nada, entonces La ciudad de las estaciones, me parece que es más afortunado porque justo uno de los hilos narrativos es un muchacho que maneja un tranvía imaginario y nos va conectando por las distintas estaciones de la miseria humana”.

Habla Joséjuan Meraz, actor. “Lo interesante es que la película es japonesa y no está nada alejada de lo que nos sucede, la obra no está planteada en un lugar específico, tomamos algunas visiones de la película de Kurosawa pero puede suceder en cualquier parte. Lo que estamos planteando no sucede en México, no sucede en Japón, no sucede en una parte específica, sucede en cualquier ciudad y eso es lo interesante”.



Esto también me remite a la maravillosa El callejón de los milagros, de Jorge Fons, adaptada de la novela de Mafuz, por Vicente Leñero, que se desarrollaba en El Cairo y parecía que se había inspirado en el centro de la ciudad de México.

Ortos Soyuz, quien forma parte del elenco, opina “Yo creo que las grandes historias hablan  del ser humano, en este caso no solo el maestro Kurosawa sino la decisión de Gilberto de tomar este tema, y a todos nos pareció tremendamente atractivo, por lo mismo, porque somos lo mismo, como mexicanos, como latinoamericanos y lo peor es que esto fue escrito hace algunos años, pero igual pudo haber sido la misma visión de los clásicos griegos y seguimos en lo mismo, eso es lo que es tremendamente atractivo y a la vez deprimente.

G.G. La escenografía da mucha profundidad y logra algo que para mí era importante, la idea del hacinamiento, la película y la obra trata de una ciudad perdida y de la miseria, tanto la económica como la humana, de la poca solidaridad, la indiferencia que nos provocan ambos problemas terriblemente contemporáneos, terriblemente vigentes en el 2012. A mí me interesa mucho que la gente vea esto, hemos conservado los nombres japoneses, hemos conservado muchas cosas, hemos hecho igual la mixtura de oriente y occidente porque, lo que yo quiero es que exista una especie de distanciamiento, no mexicanizar la historia aunque, al verla nuestros espectadores saben que puede estar pasando igual en una ciudad perdida a las afueras de la ciudad de México, o de Guadalajara, o en una favela de Rio de Janeiro o en Sao Paulo o incluso debajo de los puentes de Manhattan y esa es una de las cosas que uno tendría que aprender, estas sociedades del primer mundo también tiene sus propios miserables, que no son pocos, son sociedades de gran injusticia social también, tal vez no tan dramática como nuestros países pero esta historia que cuenta Kurosawa sucede en un Japón que se vendía ya en 1970 como el gran país del progreso y cuando Kurosawa hace la película al principio molestó a mucha gente porque decían, no puedes hacer una película de miseria cuando Japón está lanzándose al mundo como la gran potencia. Al final se impone, la película es buena, le dan el Oscar a mejor película extranjera, Kurosawa ya era un consagrado para ese momento, entonces era difícil acallar una voz tan importante como la del director, pero aquí me parece que nosotros retomamos sobre todo este punto de la incomunicación es algo que nos está afectando mucho.




Dodes-Ka’den no es una expresión japonesa, es la onomatopeya del sonido de un tranvía imaginado por un muchacho extraviado en una ciudad perdida, cuyo viaje nos permite visitar diversas estaciones de la condición humana.

Hacer esta puesta en escena, La ciudad de las estaciones, implicó muchos riesgos y una apuesta por el trabajo actoral, para que alcanzara la profundidad de la narrativa cinematográfica.

Al respecto su director opina. Aquí hay algo que es muy importante, en el Centro de Capacitación Cinematográfica a mis alumnos de guión siempre les digo: deben tener muy en cuenta que no es lo mismo una obra filmada que una adaptación a cine, son dos lenguajes, lo más común es que cuando alguien saca un video de una obra, normalmente es aburridísimo porque no es un lenguaje para la cámara sino es un lenguaje para el escenario, es lo mismo cuando viene de regreso, cuando viene del cine hacia el teatro, son dos lenguajes distintos y hay que entender la naturaleza de los dos lenguajes. Para mi, la naturaleza del teatro, más allá de las modas sigue siendo el conflicto y la acción, donde el elemento principal sigue siendo el actor.

S. P. G. ¿Cómo se sienten interpretando a Kurosawa, que es absolutamente inédito en México?

Jorge Ávalos. Para mí ha sido un proceso diferente, la construcción, el diseño de un personaje así, me ha resultado muy difícil. Le comentaba al director, que a mí me daba temor tocar temas tan fuertes, tan cotidianos como la pobreza, la miseria, la ignorancia, el hambre, la violencia familiar, porque yo soy afortunado y no he vivido en carne propia esa realidad. De pronto siento que estoy tocando algo que no me corresponde, algo donde yo me siento, no deshonesto pero si quisiera plasmar una lectura y una apropiación de un tema que verdaderamente considero que estoy muy lejos de él, padecer el hambre que padece mi personaje, yo tengo la fortuna de no haberlo experimentado. Quiero ser muy delicado con esos temas porque puedo caer en la frivolidad, en tocar un tema de una realidad avasalladora desde mi comodidad de actor. Yo salgo de aquí, yo no vivo aquí, ni me visto así y tengo un refrigerador con comida para alimentarme. Entonces si ha sido difícil, muy, muy difícil.



Ortos Soyuz. Hago un par de personajes totalmente contrastantes que habitan esta ciudad, con múltiples matices, con múltiple coloratura. Uno es este ser que internamente ha tomado una decisión trascendental en relación a su existencia, seguir existiendo y, sin embargo asumir una especie de muerte en vida a partir de una experiencia radical y sublime al encontrar a su mujer con otro hombre, asume que se desquebraja, que se rompe, que no hay nada más que hacer, excepto seguir existiendo sin vivir.

En contraste esta el tío, personaje que dentro de esta postura tanto cuanto machista, no solamente en Japón sino universalmente y que por eso nos toca tanto en México. Un hombre que pese a esta condición decide que sean las mujeres quienes trabajen y con toda esta situación del entorno aprovecha la misma. Incluso hay un abuso a nivel sexual sobre su propia sobrina, esto para tener los momentos más álgidos, más altos de la esencia de la especie humana, radicales, estos hombres que están en la oposición del thanatos y del eros, que se tocan al mismo tiempo y constantemente, la vida y la muerte en este equilibrio y aún así seguir subsistiendo, seguir existiendo pese a todas las condiciones”.

En La ciudad de las estaciones, habla JoséJuan Meráz, somos un elenco bastante grande y ecléctico, la mayoría del CUT, del Centro Universitario de Teatro y de la Escuela de Arte Teatral. Es un mosaico de historias que suceden en una ciudad donde lo que se está hablando es la pobreza, la miseria y la falta de oportunidades y la mala repartición de los bienes, es más o menos hacia dónde va, sin ser melodramático, sino nada mas dando la visión de lo que sucede en una ciudad perdida.

G. G. Mi compañía, Perro Teatro, trabaja pocas veces con apoyo institucional tan fuerte como lo tenemos ahora, que es una coproducción de la Dirección de Teatro de la UNAM con el Gobierno del distrito Federal a través de su Sistema de Teatros, y también con el Instituto de la Amistad México-Japón, que también apoyo este proyecto, porque nosotros sostenemos que finalmente la gente frente a la adversidad es fuerte y que estas historias de adversidad fortalecen y tienen que hacernos cambiar.



¿Qué fue lo que te llamó la atención de Kurosawa para importarlo, adaptarlo, adoptarlo y apropiarlo, en teatro en México es inédito.

G. G. Es inédito en México adaptar a Kurosawa a teatro, se ha hecho Bergman, Woody Allen, Fassbinder, etc., pero Kurosawa si es inédito. Es muy complejo, a mi Kurosawa me gusta mucho para mí fue fundamental en mis años de formación, bueno, Rashomon, Trono de sangre ,todas estas películas, eran un hito, y seguir a Kurosawa fue muy, muy importante, cuando yo veo esta me interesa particularmente porque nos plantea sociedades con las que estamos compartiendo mucho, estas villas miseria, estas ciudades perdidas, estas favelas, como se les llame en el mundo, son fenómenos universales y me parece que eso es algo que es muy importante y que nos permite traerlo a México sin mexicanizarlo porque no hace falta mexicanizarlo, son universales estas conductas y eso es lo que hizo especial.

El teatro es de todos. ¡Asista!

Absolutamente recomendable

La ciudad de las estaciones. De: Akira Kurosawa.

Dirección: Gilberto Guerrero.

Actuación: Jorge Ávalos, Josejuan Meráz, Ortos Soyuz, Ana Luisa Alfaro, Yanet Miranda, Abril Pinedo, Luis Ernesto Verdín, Abraham Vallejo, Paula Comadurán, Luis Eduardo Yee, Sara Guerrero, Carolina Pimentel y Pilar Couto.

Matías Gorlero, iluminación; Teresa Alvarado, vestuario; Michel Cuvellier, escenografía; Enrique Quezada, musicalización; Carolina Pimentel, asistente de dirección.

Teatro Sergio Magaña. Sor Juana Inés de la Cruz 114, colonia Santa María la Ribera, a unas cuadras de la Estación del Metro San Cosme

Funciones: viernes  20 horas, sábados 19 horas y domingos 18 horas, hasta el 29 de julio




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