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jueves, 23 de agosto de 2012

EL GRILLO, de Suzanne Lebeau


Es el tiempo que palpita en el corazón de cada niño.

Texto y fotos: Salvador Perches Galván.

 

Quiero hablar de la vida con toda su complejidad,

sin tratar de dar respuestas simples a cuestiones que no lo son.

Suzanne Lebeau

 

Atraída por el teatro desde 1966, Suzanne Lebeau inició su carrera teatral como actriz. Entre 1966 y 1973, interpretó Molière, Ionesco y Stoppard al mismo tiempo que completaba su formación con Jacques Crête y Gilles Maheu, en Montreal, y con Étienne Decroux, en París. Realizó asimismo una estadía de un año en Polonia, trabajando paralelamente en el Teatro de Pantomima y en el Teatro de Marionetas de Wroclaw.

En 1975, después de haber fundado el Carrousel junto a Gervais Gaudreault, Suzanne Lebeau abandona la actuación poco a poco para consagrarse exclusivamente a la escritura. En la actualidad, la dramaturga cuenta en su activo más de 25 obras originales, 3 adaptaciones y numerosas traducciones, es reconocida a nivel mundial como una figura clave de la dramaturgia para público joven y es de los autores quebequenses más puestos en escena en el mundo, con más de 100 producciones en repertorio en los 4 continentes. Sus obras han sido publicadas a nivel internacional y traducidas a 16 idiomas: Una luna entre dos casas (1979), primera pieza de teatro canadiense escrita para la primera infancia (3 a 5 años), fue traducida a seis idiomas; Salvador (1994), ha sido traducida a cinco idiomas; El Ogrito, creada en francés, inglés, italiano y español por le Carrousel, cuenta también con traducciones al alemán, al maya, al portugués, al griego y al ruso. Su texto, El ruido de los huesos que crujen (2009), se ha llevado a escena por la Compañía Nacional de Teatro de México.
 
 

Desde 1993, Lebeau realiza estadías regulares en el Centre National des Écritures du Spectacle – La Chartreuse (Francia) para dictar talleres y conferencias o para participar en residencias de autores. En 1997 y en 1998, el Museo de las Civilizaciones de Quebec la eligió como consejera artística de la exposición Grandir y como autora de los textos de la exposición De quel droit?, presentada para el 50o aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos. En 1999, como recipiendaria de la beca Canadá/México, realizó una residencia de dos meses en tierra mexicana.

Por invitación de Wajdi Mouawad, Lebeau es la primera artista que dicta un taller de escritura para público joven en forma de clases magistrales en el marco de los Laboratoires du Théâtre français du Centro Nacional de las Artes de Canadá (2009).Durante 13 años, se ha desempeñado como consejera de jóvenes autores nacionales y extranjeros, fomentando de esa forma el surgimiento de una nueva dramaturgia para un público de jóvenes y niños.

La importancia de la obra de Suzanne Lebeau, así como su contribución excepcional al florecimiento de la dramaturgia para público joven, le han valido numerosos premios y distinciones nacionales e internacionales. En 1998, la Asamblea Internacional de Parlamentarios de Lengua Francesa le concedió el grado de Chevalier de l’Ordre de la Pléiade por el conjunto de su obra y en 2010, el gobierno de Quebec le otorgó el premio Athanase-David, la disctinctíon más prestigioso por una carrera de escritura.
 
 

El grillo es un cuento poético convertido en proyecto escénico por la compañía Teatro de Papel, que se puede disfrutar en la Sala Xavier Villaurrutia, dirigida por Sandra Noëlle Rosales Depraz en formato de Teatro de Papel, tradición que surgió en Inglaterra a principios del siglo XIX y que en la actualidad es muy poco representado y conocido en México.

El grillo narra la historia de Teo, un pequeño niño que, en su soledad se encuentra con el pequeño insecto que le da nombre a la puesta en escena y que le enseñará más cosas de la vida que cualquier libro científico. Descubriendo así que la eternidad cabe en una mano y que es suficiente un momento de intensidad para detener el tiempo. También aprenderá que la vida está prestada y que la muerte está ahí, silenciosa y fría.
 
 

El grillo busca romper con la dramaturgia tradicional, no estableciendo personajes como se acostumbra. Con una narrativa poética, nos adentra en los pensamientos y acciones de un pequeño niño, su descubrimiento del mundo y su relación con los que lo rodean.

Los acontecimientos se suceden uno tras otro, entre imágenes, metáforas, recuerdos, olores y temperaturas hasta llegar al enfrentamiento del acontecimiento más rotundo, e inexplicable de la existencia: la muerte y la cicatriz que deja sobre el corazón.
 
 

En El grillo actúan Sandra Rosales y Lorena Bojórquez: La composición musical es de Raúl V. Chagoyán y el diseño de iluminación, multimedia y escenografía de Ismael Carrasco.

“Normalmente en los teatros hay una distancia entre el escenario y el público, a mi me interesa romper esa distancia y acercar a los niños muy próximos de los actores, crear una relación intima y directa con el interlocutor. Esta cercanía permite trabajar con el detalle de las cosas, la apertura de la ventana de una casa o la aparición de un pequeño grillo en la palma de la mano, por ejemplo.” Acota la directora.



Una de las características del Teatro de Papel tiene que ver con el uso de la imagen y la plástica en general que cobra gran fuerza al igual que la música. La estética de la obra se inspira en el pintor René Magritte. La síntesis, el contraste del color, forma, gesto, palabra así como los elementos plásticos y musicales, son clave para la realización de esta puesta en escena que busca en su sencillez hablarle a los niños de forma sincera, lúdica y sensible.

El diseño de la escenografía de El grillo, es el papel con sus diferentes posibilidades y técnicas y se inspira en la ingeniería del papel y en el uso de la multimedia y animación para la creación de los diferentes espacios con los que se interactúa a lo largo de la obra.
 
 
 

El teatro de papel surgió en Inglaterra en la primera mitad el Siglo XIX. Nació como un proyecto editorial que se extendió rápidamente en toda Europa. Era un divertimento de salón, un juguete para compartir en la casa; estos teatros a pequeña escala se colocaban sobre una mesa, y con él jugaban niños y adultos. La práctica contemporánea del teatro de papel se nutre de su origen mismo y ensancha sus límites hacia nuevas dramaturgias y estéticas. Existen hoy por todo el mundo compañías, festivales, exposiciones y encuentros que se dedican íntegramente a este arte.
 
 

¿Por qué representar “El Grillo” de Suzanne Lebeau en teatro de papel?

El papel tiene infinitas maneras de expresión dramática gracias a sus colores, texturas, formas y tamaños, nos recuerda la fragilidad misma de la vida, su movilidad y capacidad de transformación. Afirma Sandra Rosales que recientemente descubrió en el teatro de papel la posibilidad de contar historias a partir de la ingeniería de papel, que incluye técnicas como el origami y la escultura de papel. La pequeña dimensión de los objetos es una lupa que muestra la grandeza de lo simple y lo extraordinario que subyace en las cosas cotidianas: el vuelo de un pájaro, el caminar de una hormiga o el encuentro de un niño con un grillo.




El Grillo es el tiempo que palpita en el corazón de cada niño, y. como es característico en la dramaturgia quebecua, ofrece un teatro no complaciente, inteligente, para niños pensantes, sensibles y para padres no Disney.


El teatro es de todos. ¡Asista!


Absolutamente recomendable.


El Grillo, de Suzanne Lebeau

Adaptación y dirección: Sandra Rosales

Actuación: Lorena Bojórquez y Sandra Rosales.

Sala Xavier Villaurrutia. Centro Cultural del Bosque. Reforma y Campo Marte s/n. Metro Auditorio

Funciones: sábados y domingos 13:00hrs hasta el 9 de septiembre.

Duración: 50 minutos

Estilo: Teatro de papel

Edad mínima recomendada 4 años.

1 comentario:

  1. muy bueno ! para trabajar desde el area de lengua y de plastica

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