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jueves, 20 de septiembre de 2012

MATIAS MEYER director de Los últimos cristeros.


 
“Pobre del pobre que al cielo no va. Lo chingan aquí, lo chingan allá”

Salvador Perches Galván.

 

A fines de los años treinta, en las montañas áridas de México, un coronel cristero y sus últimos hombres, se resisten a dejar las armas. Estos hombres son campesinos, gente humilde y orgullosa. Son perseguidos por el gobierno, y para enfrentarlos necesitan municiones. Sin embargo el apoyo no llega y la vida en la sierra es cada vez más difícil; la guerra está acabando. En su penitencia los hombres van sintiendo abandono, enfermedad y soledad. Son de los últimos que quedan. Aunque el indulto sea una opción, su compromiso con Dios está hecho, es la sinopsis de la película Los últimos cristeros, que se estrena este fin de semana, platicamos con su joven director Matías Meyer y esta es la entrevista.
 
 

 
Salvador Perches Galván: Es poco frecuente la revisión de este periodo histórico en el cine mexicano, no sé si es uno de los motivos por el que tú lo abordas, ¿es solo uno de ellos o hay más?

Matías Meyer: De los argumentos importantes que me llevaron a querer realizar y meterme en este proyecto es que, por un lado, la cristiada sigue siendo un tema muy desconocido en México y en el extranjero, a nivel cinematográfico hay muy pocas propuestas, propuestas simplificadoras de las cosas y sobre todo del punto de vista del gobierno, y yo lo que quería era, esta vez, darle la voz a los cristeros.

S. P. G. Hablar de religión es muy delicado, en ella pueden convergir fanatismos, pederastia y un sinfín de aristas, en ese sentido ¿qué tan delicado es hacer una revisión de este tema en este momento?

M. M. Creo que es importante pregonar la tolerancia, darse cuenta que no todo es blanco y negro, en efecto, puede haber curas pederastas y puede haber curas sociales que ayuden realmente al ser humano, son las dos caras de la moneda y si, al principio, cuando empecé a trabajar sobre esto justamente me enfrente a muchos prejuicios, sobre por qué hacer una película sobre los defensores de la iglesia, si la iglesia es la causante de muchos males en el mundo, y yo les decía: es historia de México, de lo que yo voy a habar es de la historia de nuestro pueblo, de una historia totalmente desconocida, de una guerra civil donde hubo 250 mil muertos, entonces mas allá de que sea la historia de la libertad religiosa en México, yo creo que es la historia de la libertad mexicana.

S. P. G. Matías, das un giro de 180 grados de tu película anterior, El calambre que era intimista, minimalista. ¿Cómo enfrentas una superproducción como lo es Los últimos cristeros?

M. M. ¿Qué será?, me sentí muy agusto en las dos formas de filmar. Yo quiero hacer cine como se pueda, de preferencia con dinero, de preferencia poder pagarle a la gente, en esta, por ejemplo, filmé en 35mm , la otra fue en HD y creo que el 35 fue importante porque el 35 es una imagen más mística para mi, más mágica, son procesos químicos, el digital es electrónico y es muy inmediato, en 35 tienes que ir a revelar y rezar porque no se vele el material, que no se raye, checar rushes y todo eso, entonces el cine implica mucho rigor a la hora de la puesta en cámara, a la hora de tirar el material. En digital puedes tirar las horas que quieras, en 35 tienes que ser muy cuidadoso con eso, pero como iba a filmar en exterior nos convenía mucho también el 35 porque  tiene una latitud muy diferente que el digital y yo quería que fuera una imagen muy pura. Para mi Dios está en la naturaleza y es lo que yo quería mostrar en la película. Pero, como te digo, yo creo que hoy en día los directores tenemos la oportunidad de hacer ambas cosas, de pronto desarrollar una película mucho más pequeña en digital, y luego tener un proyecto un poco más grande que requiera más tiempo sobre todo para el financiamiento, para la planeación, pero, el hecho de poder usar cámaras digitales para hacer experimentos, nos permite estar creando continuamente y no cada cuatro, cinco o seis años y eso es importante, sino uno se siente fuera de lugar, impostor, o no sé.
 
 

S. P. G. A título personal ¿te sientes igual en una película “chica”, por los procesos, por el tipo de producción que en una “grande”, como esta, sientes que tienes más control en alguno de los formatos?

M. M. Yo creo que es diferente, yo creo que dependiendo del guión, dependiendo del presupuesto tú te adaptas a filmar de una cierta forma. Por ejemplo, en esta, en Los últimos cristeros tenía 6 semanas de rodaje, eso me lleva a no poder cubrir las escenas de todos los ángulos que tal vez se necesitaría. Eso implica que tenga que hacer algunos planos secuencias y que voy a trabajar para preparar un plano durante tres horas y luego lo voy a filmar durante dos horas, tal vez en un día saque dos o tres planos nada más. Si yo quisiera cubrir la escena de todos los ángulos posibles como mucha gente lo hace, eso implicaría muchos más costos también, entonces hay que irse adaptando.  El cine es lograr acercarte lo más posible de lo que quieres o imaginas, con los recursos que te dan.  Pero la verdad es que me sentí muy cómodo en las dos, en esta más cómodo porque tuve 6 semanas, El calambre la filmé en 11 días nada más.

S. P. G. Últimamente hay una tendencia de los directores de trabajar con no actores, que es el caso de Los últimos cristeros ¿esto no complica aún más las cosas?

M. M. Desde un principio, cuando empecé a escribir el guión tenía muy claro que quería hacerlo con actores no profesionales y al tenerlo tan claro, en el guión yo no podía poner demasiados diálogos, por ejemplo, entonces es una cosa por otra. Si me hubiera decidido por actores profesionales hubiera podido desarrollar mucho más diálogos, pero a mí me gusta mucho el cine donde las imágenes son como las palabras, donde lo visual crea el discurso y la poesía también, que también le da una cierta libertad al espectador de interpretar, y eso me gusta, que el espectador pueda ir creando su propia versión de las cosas, interrogándose a si mismo sobre lo que está viendo, eso es parte de lo que me gusta a mi del cine, que te haga reflexionar, que te cree ideas, que te haga imaginar, y también a nivel atmosférico-sensorial, casi que huelas los olores.

S. P. G. Volviendo un poco a lo que decías de que Dios es la naturaleza, la película sin duda es muy contemplativa. El Bajío, con su tan particular paisaje, es donde mayor fuerza tuvo el movimiento cristero y en ese sentido salimos absolutamente extasiados de Dios visto a través de la naturaleza.

M. M. Pasear por la naturaleza siempre me hace mucho bien internamente y pensaba en que lo único que si tengo claro es que a la hora de la muerte, mi cuerpo se va a fundir con la naturaleza y voy a ella, voy a estar ahí en desintegración flotando por los aires. Entonces por eso yo me siento uno con la naturaleza…

S. P. G. …y lo comunicas en tu película, que, es muy esteticista, preciosista, muy pictórica, ¿te basas en la obra de algunos pintores mexicanos, no te puedo decir un nombre específico, pero creo que si hay muchos cuadros en tu película?

M. M. Si, con el fotógrafo estuvimos viendo muchas pinturas, muchos pintores diferentes, fuimos a museos a ver obras de Velasco, el paisajista mexicano y hay algunos planos que creo que si se parecen, pero también, en cierta forma, creo que es natural que se parezcan porque estamos poniendo los mismos paisajes mexicanos, sierras y montañas una tras otra y que te da esa profundidad de campo bellísima y yo estaba muy concentrado en que las locaciones tuvieran varios planos a la distancia para entender que los cristeros estaban en el medio de la sierra y que por eso era tan difícil para el gobierno llegar a donde estaban ellos y eso los volvía muy poderosos a ellos.

También revisamos mucho cuadro religiosos que narraban algún milagro, un poco como la vida de Cristo, puesto que los cristeros querían imitar un poco la vida de Cristo y de ahí sobre todo salieron tomas frontales, que es como se pintaban esos cuadro y también los tamaños de encuadre en donde toda la escena esta puesta en un plano, no hay intercortes o acercamientos, sino que ves toda la escena.



S. P. G. Hay una parte que a mí me brincó muchísimo, cuando están juntas todas las familias, porque me dio la impresión de estar viendo una pasarela, todo es tan limpio, tan bonito, inverosímil si tomamos en cuenta que están huyendo, perdidos en la sierra sin ninguna condición de higiene y su ropa, calzado y sombreros están impecables, como salidos de la tienda ¿esto es premeditado o error?

M. M. Pues no sé, sí intentamos ensuciar la ropa de ellos y romperla, también a nivel maquillaje hay un trabajo para ensuciarlos. A algunos actores los pusimos a dieta, durante dos meses estuvieron bajo régimen porque se supone que no tenían una buena alimentación, no podían estar gordos. Si ves a la mujer del coronel Florencio Estrada está flaquísima, perdieron mucho peso para que se vieran demacrados, no sé en qué plano viste tu eso de que no se veían tan sucios.

S. P. G. Por ejemplo, el sombrero de él parece que lo acaban de comprar y se lo pusieron, igual es pecata minuta…

M. M. …tampoco queríamos exagerar eso, en ese momento pudiera ser que a él le acaban de regalar ese sombrero, por ejemplo, pudiera ser que se encontró el sombrero, o que era de un compadre que acaba de morir o algo así. Tampoco quisimos exagerar agujereando todo o ensuciarlo de más, sentíamos que se podía mantener un equilibrio.
 
 

S. P. G. Argumentalmente tienes el aval de una investigación profunda y poderosa.

M. M. Si, si, si a mí, mi padre me pasó su archivo personal, pude ver miles de fotografías, correos, testimonios de cristeros que también utilicé. Muchos de los diálogos que se escuchan en la película, si tú lees la obra de La Cristiada vas a encontrar esos mismos diálogos, son diálogos en donde se citan palabras de los cristeros, también leí libros de testimonios de cristeros, otro que se llama Paraje cristero y había frases muy bonitas que a mí me gustaba tomar y plasmar en la película, había una que al final en edición tuve que cortar, que se me hacía que resumía muy bien todo el movimiento cristero y era: “Pobre del pobre que al cielo no va, lo chingan aquí, lo chingan allá”.

S. P. G. ¿No temes que se pueda calificar Los últimos cristeros como propaganda sexenal de un gobierno panista?

M. M. Desde el principio me tuve que enfrentar a esto y es parte del porque hago la película, porque se pretende que los cristeros son de derecha, cuando no es cierto, los cristeros no son de derecha ni de izquierda, ellos ni tenían idea de política, ellos simplemente estaban defendiendo su libertad de creer, su libertad de seguir con su cultura, de bautizar a sus hijos, de tener sus fiestas de 15 años. ¿Qué pasa si un día llegan y te dicen?; sabes que, ya no vas a poder tener tu boda, como tradicionalmente lo ha hecho tu familia. O ya no vas a poder cargar un escapulario o no vas a poder tener un santo en tu casa. Te sientes agraviado, sientes que están controlando no simplemente tu vida material, que ya en ese momento había mucha discusión del reparto de tierras, de cómo había sido la revolución, ahora también te quieren dictar exactamente en qué puedes creer y en que no puedes creer. Yo creo que es parte de lo que me voy a enfrentar pero para nada la película es eso, basta con verla yo preguntaría si se siente eso, que la película es propaganda política.

S. P. G. Al final es el riesgo de trabajar para hacer algo que se exhibirá públicamente y que está sujeto a todo tipo de críticas, buenas, malas, adversas, bienintencionadas, lapidarias o halagüeñas.

M. M. Por ejemplo, el libro de Antonio Estrada, el escritor de la novela, que fue el hijo de Florencio Estrada, el protagonista de la película, un libro autobiográfico donde el habla sobre la vida en la sierra con su padre que era el coronel cristero, yo adapto esa novela, el es de Durango, todo sucede entre Durango, Zacatecas, Nayarit, Jalisco, entonces a donde primero se me ocurre solicitar apoyo es en Durango puesto que el autor es de Durango y la novela sucedía en Durango. En Durango un gobernó priista no me quiso apoyar; luego fui a Zacatecas que en ese momento era perredista, tampoco me quiso apoyar; terminé yendo con Guanajuato y con Jalisco y ahí si me apoyaron, entonces realmente depende a que gobierno que tema le interesa. Cuando entró Emiliano Zapata a la ciudad de México, parece que lo primero que hizo fue ir a agradecerle a la Virgen de Guadalupe en la Villa pero Zaparte es considerado un héroe izquierdista y al mismo tiempo el creía en la Virgen de Guadalupe. Son cosas que no se saben y es una forma muy simplista y reduccionista de poner las cosas, los cristeros podrían ser héroes izquierdistas, ellos están luchando por su libertad, son campesinos.

S. P. G. La película se exhibió por primera vez en nuestro país en el festival de Morelia del año pasado, y ya la ha visto público del extranjero, ¿Cómo ha reaccionado ese público? ¿qué tanto sabe de ese movimiento, que, incluso al interior del país, se sabe poco en realidad?

M. M. La película se estrenó internacionalmente en el Festival Internacional de Cine de Toronto en la sección Visiones donde, supuestamente se exhiben trabajos que buscan de una manera poética encontrar nuevos caminos para contar historias, la reacción de la gente fue muy, muy buena tanto de la audiencia como de la crítica especializada y obviamente no conocían para nada acerca del tema y ya lo he comentado, mi película no es una película histórica que te va a explicar lo que fue la cristiada, más bien es una película que te va a permitir pasar tiempo con cristeros y conocer un poco quienes fueron los protagonistas de esta guerra, pero no están los datos, no están las fechas.

S. P. G. Su intención no es didáctica.

M. M. Exactamente, busca crear curiosidad en el espectador y que saliendo diga: voy a investigar un poco más acerca de esta guerra civil que ocurrió en México. Si aquí se conoce poco, en el extranjero menos todavía. Fue una guerra tan dura, fue como guerra entre hermanos, es una guerra civil fratricida, entonces al terminar la guerra la iglesia y el estado deciden bajar el telón y decir: mejor ya no vamos a hablar de esto. Porque esto no se acabo por completo, quedó, obviamente, mucha sed de venganza, quedó mucha tristeza, quedó mucho sufrimiento, quedó mucha devastación. Prefirieron que ya mejor no se hablara del tema por un tiempo a ver si podía sanar la herida. Entonces por eso tardo tanto tiempo en publicarse, por ejemplo la investigación de mi padre viene en 1971, creo que se publican los tres tomos de La Cristiada, el me dice que en ese momento tuvo solo una nota periodística cuando sacó su libro, hoy en día se ha editado ya 30 veces y se ha traducido a todas las lenguas
 
 

S. P. G. Sin duda es un éxito editorial y una de las investigaciones mas serias y profundas sobre el tema.

M. M. Y él, por ejemplo, no tuvo la oportunidad de acceder a los archivos de la iglesia ni del estado porque en ese momento estaban censurados, entonces tuvo que basar su investigación a partir de entrevistas a antiguos cristeros, él recorrió en aquella época todo el México campesino donde había habido cristiada y fue un poco eso, lo que lo hizo enamorarse del país y quedarse a vivir aquí en México y ahora yo con los actores que castie es un poco lo mismo, me fui a visitar también esa zona campesina de México y fue lo que encontré, un México profundo, increíblemente bello y del cual hay mucho que aprender.

S. P. G. Sin duda hay que ver tu película y leer la obra monumental de tu padre (Jean A. Meyer. La cristiada: La guerra de los cristeros) para entender todos los recovecos que hay en torno de esta historia tan ocultada

 

En las letras mexicanas, el tema tampoco se ha tratado profusamente, sin embargo existen las novelas: Recuerdos del porvenir de la enorme Elena Garro; Pensativa de Jesús Goytortúa Santos; El Poder y la Gloria de Graham Greene; El luto humano de José Revueltas; Una ventana al norte de Álvaro Pombo; Al filo del agua de Agustín Yáñez  y la colección de cuentos de Juan Rulfo: El Llano en llamas.

En el cine, la cristiada ha sido tratada en películas como: El fugitivo (1947) de John Ford; La guerra santa (1979) de Carlos Enrique Taboada; A paso de cojo (1979) de Luis Alcoriza; La Cristiada (1986) Documental de Nicolás Echevarría; Cristiada (2012) de Dean Wright.

 

Los últimos cristeros

Largometraje 100 min.

México-Holanda, 2012 35 mm

Dirección: Matías Meyer

Producción: Julio Bárcenas

Guión: Matías Meyer, Israel Cárdenas

Fotografía: Gerardo Barroso Alcalá

Edición: León Felipe González

Sonido: Raúl Locatelli

Dirección de arte: Nohemí González

Compañías productoras: LUC La Película, S. de R.L., EFICINE 226, IMCINE, IDTV Film BV

Reparto: Chano Limón, Salvador Ferreiro, Abel Lozano, Antonio García, José Esparza, Publio Villalpando, Sandra Rosales, Jesús Moisés Rodríguez

 

Premios

Gran premio a película de ficción del Cinélatino, 24èmes Rencontres de Toulouse, Francia 2012

Premio Kukulkán del jurado de la 1° edición Rivera Maya Film Festival, México 2012

Mejor película en la sección Ahora México del II Festival Internacional de Cine UNAM, México 2012

Premio SIGNIS de la XXX edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, Cuba 2011

Mejor proyecto mexicano del Rondas Ficco Cinemex

 

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