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domingo, 16 de diciembre de 2012

Damián Cervantes. Director de Vaca 35


No me preocupa la continuidad, la trascendencia, me interesa dialogar.
Texto y fotos: Salvador Perches Galván

El año que está por concluir atestiguó importante aniversarios de varias compañías teatrales de nuestro país, los cuales iremos revisando. Uno de ellos es el de una peculiar compañía, una de las más jóvenes y consistentes de la escena nacional, con novedosas y arriesgadas propuestas escénicas: Vaca 35, cuyos integrantes afirman: Ser grupo es ser familia. Realizamos la gran experiencia de una Mini Residencia en el Teatro el Milagro, motivo de 5 años de trabajo, que implicó regresar al origen y ver cómo hemos caminado, que inquietudes siguen, cuales se han descartado y que tanta solidez tiene nuestra construcción; una construcción, que ha sido lenta, enredada y laboriosa, pero llena de satisfacciones y hallazgos, entre ellos, los que somos Vaca 35 (Diana Magallón García, José Rafael Flores y Damián Cervantes) y todos los que siempre han caminado a nuestro lado, incluso los que se han apartado en algún punto de la batalla.  Conversamos con Damián Cervantes, cabeza de la compañía.



¿Qué es lo que necesita un gran director para triunfar?

Quién sabe. Así como para triunfar quien sabe pero por lo menos para construir, lo que necesita es trabajar todo el tiempo, progresivamente, sin pensar que uno es genio, porque no lo es, más bien hay que ser consecuentes con la necesidad del trabajo e irlo construyendo poco a poco, lento, paso  a paso, eso es lo que yo creo, trabajo.

Este año Vaca 35, la compañía que comandas, cumplió 5 años y parte de los festejos de celebración fue una mini residencia en El Milagro, en donde pudimos ver, desde tu primer montaje, El loco amor viene, de Jorge Ibargüengoitia, hasta en más reciente, Los equilibristas, de David Gaitán, ¿qué pasa cuando revisas tu trabajo, te sirve de algo?

Bastante, es muy interesante ver cómo ha cambiado de este primer montaje, y paradójicamente el último de la residencia, que tantas diferencias hay, pero también que similitudes hay, que líneas se mantienen. Probablemente quien vio las obras diga “ninguna”, pero no es cierto yo las veo y me doy cuenta que hay ciertas líneas, ciertas búsquedas, ciertas inquietudes que siguen, lo que pasa es que han evolucionado, han caminado mejor, en una etapa de madurez cada vez más interesante. 
Hacer estos ejercicios es muy interesante porque es el origen, es regresar al origen, a lo que es uno, de donde partió uno, que es lo que uno agarró para hacer grupo, para hacer teatro, para juntarse con unos “secuaces” y hacerlo, ¿qué, de eso se mantiene?, entonces volverlo a hacer es volver a vivir ese aprendizaje y reafirmarnos, es reafirmarnos, reafirmarnos.

Partiendo del carácter efímero del teatro, por ejemplo El loco amor viene, ¿qué tan exacto, tan fiel es al que montaste hace 5 años?

Ha cambiado, si cambió porque los actores estaban un poquito más duros, no ensayamos tanto, este montaje fue diseñado para estar en espacios abiertos, entonces implicaba otra energía, otra forma de proyectar la voz, distintas cosas. Ha cambiado, pero ahora que la vi, mantiene su línea de fabulita, si, línea entrañable en un montaje medio iconoclasta que funciona, entonces la esencia de la obra se mantiene, y eso es bueno.

¿Por qué el nombre tan original e impensable de Vaca 35 para una compañía teatral?
Es muy sencillo, cuando empezamos, y seguimos igual, no teníamos dinero para nada, entonces a mí se me ocurrió que todos pusiéramos en una “vaca” 50 pesos, primero, pero era muy caro, entonces dijimos 35 pesos a la semana, entonces todos, para tener un fondo, desde entonces hacemos una vaca de 35 pesos semanales por persona y un día pensando el nombre de cómo nos íbamos a llamar, se dijo de todo, y alguien dijo ¿por qué no nos llamamos Vaca 35? Y se quedó.
¡Que explicación!, y finalmente, es el sostén de la compañía.

Además de ser el sostén, es algo sencillo, sin nada rebuscado ni poético, es así.

Y Vaca 35 cumplió 5 años de actividad ininterrumpida en el 2012.

5 años de trabajo, en enero cumplimos esos 5 años, 5 años de buenas cosas, de experiencias muy lindas. Duras, si, pero lindas en general, han sido mucho mejores cosas que malas y bueno, seguimos avanzando en nuestra inquietud de hacer que el teatro sea social en el sentido que le importe a la gente, de que les importe dialogar con nosotros. Y una cosa de los espacios alternativos, tal vez, es que nosotros estamos buscando al espectador, no exigimos que el espectador llegue a nosotros, sino nosotros vamos y lo buscamos, puede que eso sea también parte del interés de estar siempre en espacios alternativos. Y seguimos.

La residencia en El Milagro mantiene esa línea estilística, ya que el teatro es un espacio que cada director acopla, adapta a su gusto y necesidad, por ejemplo en El loco amor viene, se convirtió en un escenario circular y el publico sentado en petates a nivel de piso, pero el inmueble ofrece otras alternativas, pequeños espacios que tú has sabido aprovechar al máximo.
Alojando las locuras. El Milagro que es por excelencia un espacio de resistencia, un espacio alternativo de lo teatral, y sin embargo ahora todo el mundo quiere estar acá, hasta los más importantes y se mantiene en esa línea de apertura, somos amantes del milagro por lo mismo, y por lo que dices de que tomamos por asalto espacios que eran bodegas, que eran cuartos olvidados y nos alojan y ahí hemos tenido oportunidad de hacer nuestras obras y esta mini residencia es muy chistosa porque a lo mejor es la primera mini residencia multi espacio en el mismo milagro, estamos en distintos espacios 
cada obra, eso es muy interesante, que se pueda suceder todo en un mismo espacio.




El foro Casualmente, que se nombra así por la obra del mismo título, y el de abajo, en donde representamos Lo único que necesita una gran actriz es una gran obra y las ganas de triunfar.
¿Cuántos espectáculos tienen, están en repertorio disponibles para ser representados si se solicitan?
Llevamos cinco con Los equilibristas, de hecho Los equilibristas fue un afán de hacer un quinto proyecto en nuestro quinto año. Si se quedan como repertorio porque esa es también la virtud de ser grupo pero la primera, El loco amor viene ya la hicimos mucho, en muchas condiciones y nuestras inquietudes actuales responden a inquietudes distintas, pero si a alguien le interesa por ahí, ¡venga!.


No estuvieron los cinco en la mini residencia, ¿por qué falto uno?

Falta uno que es Upercut, pero Upercut tiene una particularidad, que fue Vaca 35 con Saúl Meléndez, entonces actuábamos nosotros, los cuatro que somos, yo actuaba, y Saúl dirigía, y fue en el Trolebús escénico y fue un espectáculo diseñado específicamente para el trolebús escénico, con sus características, entonces, ni Saúl está, ni está el trolebús, esa es la razón por la que la obra no está.
De hecho se había anunciado una exposición fotográfica para la mini residencia pero no llegamos, pero la vamos a poner en nuestra página de internet.

¿Quiénes son los cuatro que conforman Vaca 35?

Éramos cuatro durante mucho tiempo, ahora somos realmente tres de base: José Rafael Flores, Diana Magallón y yo, pero gente como Mari Carmen Ruiz, que está en Lo único que necesita…, gente como Gaby que estuvo en El loco amor viene y que estuvo en Los equilibristas es otra aliada, Luis, que originalmente estaba de lleno ahora esta de vez en cuando, son aliados, son gente que ahí está, pero de base somos tres.

Las otras obras son de repartos chiquitos, no así la del 5º aniversario Los equilibristas.
Estuvo tremendo, una experiencia de 14 actores es tremenda, padrísima, yo la disfruté muchísimo, la verdad, lástima que no pueda seguir por diversas circunstancias pero disfruté muchísimo Los equilibristas, es una experiencia nueva para mí y que bueno que fue así, porque se dio muy bien.
Platícame de la dramaturgia que conforma tu repertorio, porque vamos de Ibargüengoitia a David Gaitán, pasando por Milan Kundera y Jean Genet, además de Upercut.


Upercut estaba basada en una película de un japonés, un filme medio gore. Mi línea no es por la dramaturgia escrita, la verdad, no me interesa mucho. Esta obra de Los equilibristas, coincide con el boom de Gaitán, pero no tiene que ver con eso, sino con el talentoso Gaitán, tiene que ver con que yo esa obra se la pedí por encargo, para el TEC de Monterrey para mis alumnos, pero me gustó tanto que dije, “vale la pena hacerla profesionalmente”, entonces es una obra que, de origen, yo la había pedido, entonces ahí hay algo que me conectaba con la obra. La hizo en un tiempo record, tres semanas, en tres semanas y por encargo porque fue así de: ¿qué necesitas?; necesito 14 monólogos que se entrelaces, que sean tantas mujeres, tantos hombres. Y tal cual los personajes, tal cual el formato y basado en unos textos que yo le di, pum, pum, pum, y así se la echo ¿qué tal? ¡he! 

De que hay talento en México, vaya que lo hay, y David además de una muestra, es un garbanzo de a libra.




Si, sin duda, sin duda, también por eso fueron pocas funciones porque fue como conmemorar, pero a mí la dramaturgia escrita no es algo que me atrae, lo que me atrae son los laboratorios, son las creaciones colectivas en donde la dramaturgia deviene de las improvisaciones que los actores y el trabajo van decantando, ese es el tipo de dramaturgia que a mí me atrae más, se me hace muy interesante, esto no quiere decir que no pueda hacer textos.

Es tuya la adaptación a La insoportable levedad der ser, de Kundera.

Por supuesto, derivó de un laboratorio larguísimo, como de un año, de estar buscando, de hacer estructuras, ¿qué funciona?, ¿qué no?, ¿qué fragmentos de la novela agarramos?, ¿cuáles no?, ¿cuales reinterpretamos?, así nos la pasamos un año.

Es una de mis novelas favoritas y, lo reitero, es una novela, pero tampoco deja de ser, para mí, un enorme tratado filosófico en donde su autor aborda muchísimas líneas argumentales y la toma de decisiones de con que quedarse y que sacar no debe haber sido fácil.


Que aquí en este caso fue la más sencilla, la del amor y el desamor, la posibilidad de encuentro y desencuentro y sobre eso trabajamos. Es curioso montar algo que esté basado en una novela como tal, porque la novela es novela y no quiere ser teatro, ya es novela, entonces ¿cómo haces que el lenguaje teatral adquiera un curso propio en base a eso?. No puede ser la novela montada porque no funciona, o sea, que de ahí si es teatral y yo me di cuenta cuando hicimos ese laboratorio que tenía que ver con los contenidos personales del actor, era la única forma de encontrar un cruce auténtico con lo que esa novela nos expresaba a nosotros.

¿Genet
?
Bueno, Genet, volvemos a lo mismo, es como una especie de pretexto, yo en Genet, que aparte es tremendo Genet y entiendo muchas cosas, pero en el fondo creo que lo que entiendo es muy poco y lo que si entiendo es la violencia, por lo menos en esa obra, que son Las criadas y esa violencia me apasiona, porque es una violencia como de espíritu, como humana, de creación y destrucción y en cuanto yo vi a Mari Carmen por ahí en una obra voltee a ver a Diana y le dije: “ustedes dos”, porque, de entrada hay una violencia plástica que me interesa ver, que quiero ver, y desde ahí todo lo demás.
En las tarjetas de la obra dice que está basada en Las buenas, de Jean Genet.

A partir de Las buenas, de Genet. Si, es una acepción que me pareció muy curiosa porque yo en este viaje de entrarle a Genet, con una amiga empecé a traducir de la obra original del francés y la obra se llama Les bonnes que, en una de sus acepciones puede ser Las buenas, aunque es las sirvientas y entonces me pareció padre como quitarle el referente cultural universal y en vez de poner Las criadas o Las sirvientas poner Las buenas, aparte ceo que hay algo paradójico e irónico en eso.





Tu puesta en escena recupera toda la violencia en la que se basa Genet para la creación de su obra, que es un hecho de nota roja brutal, el crimen de las hermanas Pappin, que, curiosamente, David Gaitán retoma para crear su Versos para convocar homicidas.
Si, la recupera, sin duda para mí es muy genetiano lo que nosotros hacemos, y, sin embargo, es muy personal, es completamente personal, derivado de cosas personales, lo que si entendemos y destronando la obra de Genet porque básicamente eso.

Aunque lo adaptas, adoptas y apropias no lo traicionas, y eso es un verdadero acto de lealtad y 
respeto. 

No lo traiciono, de repente, al final acaba siendo completamente, tiene toda la atmósfera genetiana sin duda y eso es lo más rico, pero si la destronamos, la rompimos para poder acceder a ella, porque no accedíamos.

Y la semilla que da estos frutos, Ibargüengoitia.

Ibargüengoitia no solo es el primer montaje, es mi primer montaje como director, es el primer montaje de Vaca para hacerse Vaca, la vaca se hizo y el montaje que nos da objetividad y decir esto vale la pena pues es ese. ¿Por qué lo hicimos?, porque veníamos de una escuela de tradición realista como lo son todas en México, que es Casa del Teatro, donde te enseñan a montar textos, no te enseñan otra cosa, por eso en los laboratorios te partes la cabeza porque no te enseñaron a hacer laboratorios, te enseñaron a montar textos, que, de alguna manera, es un instructivo. Nosotros queríamos romper esa tradición pero estábamos muy tiernitos, no sabíamos romperla del todo, nuestra forma de romperla fue agarrar una de las tres obras fabulares de Ibargüengoitia, de todas las obras que tiene Ibargüengoitia solo tiene tres que no son de un realismo de los cincuentas, naturalistas, situadas en el centro, es una fábula, entonces nos pareció que eso ya estaba rompiendo un poco porque eran personajes fantásticos, no realistas, un poco en el realismo mágico, y nos gustaba, ya no era la circunstancia psicológica, más bien es un cuento y segundo, tenía pocos personajes, propicio para una compañía de pocos y nuestra otra forma fue llevar un texto a la calle, lo cual todo el mundo nos cuestionaba ¿cómo, Ibargüengoitia en la calle? Pues así fue, entonces, el gran Ibargüengoitia, que aparte es bellísima la obra, es muy poética, nos ayudó a este primer empujón de rebeldía, parece que no lo hay, pero si, ya había un incentivo de destronar algo, y esto fue El loco amor viene. 





A través de tus puestas en escena son notorias dos constantes: lo propositivo y la ruptura, desde lo dramatúrgico hasta la puesta en escena, pasando, claro está por los espacios elegidos para los montajes. ¿Podríamos decir que estas dos características conforman la base de trabajo de Vaca 35?
Si, sin duda, y se mantienen las líneas, se podría decir que El loco amor viene se toca con Los equilibristas de alguna forma, hay algo de eso, medio fabular, medio fantasmagórico, campirano, sencillo. En realidad las líneas que se mantienen, que yo sigo trabajando es la intimidad, me encanta la intimidad, entre mas intimo sea el teatro, mejor, aunque Los equilibristas era un formato de 14 personas para 60 personas o los que hayan cabido, buscábamos una intimidad, buscábamos una frontalidad con el público que lo volvía íntimo de alguna forma. La intimidad en que todo recaiga en el actor, no me interesan mucho las convenciones, las muchas posibilidades que te pueda dar un teatro de oscuros, luces, telones y demás, me gusta lo vacío, me gusta lo sencillo, me gusta que el actor todo el tiempo esté en escena y que todo el tiempo se comprometa con esa escena. Esa línea esta desde El loco amor…, pasando por Lo único que necesita una gran actriz… y Los equilibristas, o sea están todos igual, y la línea del convivio, que el público todas las obras que vea de nosotros sienta que está en un gran convivio, no distante sino en un gran convivio, una cosa en la que todos compartimos. 


Todas esas líneas son importantes, estéticamente y las búsquedas son muy diversas y los resultados también.


¿No eres un director tirano?, justo porque los espectáculos recaen en la labor histriónica, creo que sometes a tus actores a tareas físicas y emocionales harto difíciles, en unos montajes más que en otros.


Si, sin duda, si hay algo de tiranía seguramente, y sin embargo también soy muy generoso, yo agradezco de entrada el esfuerzo de los actores, es muy raro que yo me ponga a exigir, a mandar o a sacar el chicote, no, es todo lo contrario, me gusta más bien hacer reflexiones, ir moldeando sobre lo que está sucediendo y hacerles reflexionar y cuestionarse ellos mismos si ese es el mecanismo que necesitamos para que suceda. ¿Qué suceda qué?, ahí si meto yo mucho la mano, yo soy mucho de atmósferas, o sea, les creo una atmósfera en la que nos entendemos y desde ahí les puedo decir, “bueno, de esta atmósfera, pensemos en lo musical, de esta tonada, este sonido queda o no queda ¿tú qué crees?, si, no, y yo le puedo decir si por esto, no por esto”, estamos en un lenguaje común, pero nunca es de “hagan esto, muévanse así, esto sí, esto no”, no trabajo yo así en realidad, pero sí hay tiranía porque los someto a un ejercicio extremo.






Al final, es un método bien incluyente.
Completamente, es un trabajo de creación colectiva y la creación colectiva tiene un director, esa también fue una de las inquietudes del grupo en su momento ¿qué es una creación colectiva?, pensábamos que era que todo el mundo hiciera todo y no es cierto. Es, que todo mundo participe en una equidad de funciones pero no todo el mundo hace todo, o no todo el mundo dice sí o no a todo, hay roles pero si todo el mundo interviene en el proceso creativo, eso si…
…pero si debe haber una directriz, porque si no se vuelve anarquía, o acracia, es como si en una orquesta no hubiera director, no habría concierto.

Por supuesto, pensamos mas en función del jazz, por ejemplo, hay un líder en el ensamble jazzístico, aunque no lo parece, aunque el jazz se hace mucho en función de la improvisación, y sin embargo, es una improvisación estructurada, hay límites en esa improvisación, cabe de aquí a allá, y sobre de eso ¡expláyate!, escucha al otro y vete incluyendo o vete saliendo. Pues eso es Lo único que necesita una gran actriz es una gran obra y las ganas de triunfar, es el mejor ejemplo de eso, esa obra es así, incluso no hay texto fijo, varía, tiene variaciones, pequeñas pero las hay, dependiendo de cada función. 

A lo largo de estos cinco años, sin duda su método de trabajo ha funcionado porque ya han acumulado tiempo y obra, pero seguramente también han tenido detractores, gente que le molesta que se salgan de las convenciones, por ejemplo, pese a lo contestatario de Las criadas, seguramente mucha gente extrañara la cama de la señora, su elegante vestimenta, los espejos y tocador, el telón y la butaca.

He de decirte que con esta obra, la sorpresa total, nos ha ido excelente, ha venido de todo tipo de gente teatral, desde, que te puedo decir, Rosa María Bianchi, Alejandro Luna, gente que le llama la atención, todo espectro de gente y todos dialogan, nunca hemos salido con alguien que diga “¿qué es esto?”, seguramente ha habido uno que otro, pero en general ha sido más bien de sorpresa, los toma por asalto la obra, los sorprende y dialogan muy bien con esa puesta, a la gente le gusta ser sorprendida.

Al final el teatro se tiene que modificar, tiene que evolucionar, se tiene que ir revitalizando y ponerse al día con los tiempos que le van tocando vivir, como ha sido desde tiempos ancestrales, en la actualidad hay toda una generación de teatreros preocupados por romper con lo establecido, gente como 

Claudio Valdés Kuri, Hugo Arrevillaga, Richard Viqueira, David Jiménez o el propio David Gaitán.

Sin duda, hay mucha búsqueda de dialogar con cosas distintas, el único foco es, que quien está en su búsqueda no se pierda en que se trata de hacer algo distinto per se, eso no sirve, se trata de encontrar, en nuestro caso se trata de hacer que el teatro sea más real, si vale el término, que tenga mucho mayor veracidad, que la gente se sorprenda, se sorprenda del mismo teatro que viene a ver, que salga distinto, es eso. Esa es siempre la búsqueda y ¿de qué parto?, de mi ser espectador, si a mí me parece atractivo, voy por buen camino, si me aburre, porque ha habido veces que me aburro, mejor lo rompo y se acabó.





La puesta conmemorativa Los equilibristas, ¿qué futuro tiene?

No lo sé, no mucho, la verdad. Todos los actores se juntaron de muy buena gana para este cumpleaños de Vaca y lo hicieron con muy buena voluntad, mucha generosidad, de ahí en fuera seguir implica condiciones que Vaca 35 no puede proporcionar, no esta vez, entonces más bien queda ahí como un dulcecito que se presentó tres veces, que fue muy linda y se acabó, yo creo que ahí más bien va a quedar. A veces el teatro es así.

El carácter efímero del teatro, pero yo creo que sería justo que alguna institución le entrara a la producción de la obra porque lo vale.
Está ahí y ya veremos si hay contacto con alguien. En sí, no es algo que me preocupe demasiado, yo soy de los que toma las cosas como son, tres funciones fue muy lindo y con eso me quedo muy contento, no me preocupa.

¿Qué te preocupa?

No me preocupa la continuidad, la trascendencia no me importa demasiado. A todo mundo nos gusta ser queridos, sin duda, pero a mí no me importa que me quieran por mí o por lo que ven en mí, sino por mi trabajo, si el trabajo tiene un futuro, lo tiene en sí mismo y la gente dialoga con eso, si no lo tiene, no lo tiene, y se acabo. Esa es una cosa de que Vaca 35 no entre a instituciones públicas, no nos interesa la trascendencia en lo público, porque esa es la forma de la trascendencia en México, nos interesa “jalar” a la gente ver un trabajo en un espacio en el que dialogue solo él y el trabajo, no hay intermediarios de que nos avala tal institución, nos avala tal maestro y entonces ya la gente va “a, es que es buena porque la institución dice, porque el maestro dice”. No, mejor ve y dialoga con eso, el hecho de que ahora El Milagro nos diga, quédense hasta fin de año habla de eso, que la obra ha dialogado con la gente, porque es domingo a las 9 de la noche en un espacio que no es teatro y la gente sigue jalando. Entonces, Los equilibrista se dio el diálogo por tres funciones, porque el diálogo no solo es con el espectador, también es con esa bola de 14 actores padrísimos, porque, que buen elenco teníamos y bueno, se dio por tres funciones.

Aquí ni siquiera diríamos que fue la cereza del pastel del 5º aniversario de Vaca 35, fue el pastel entero, con todo y cereza.

Exacto, fue el pastel entero, fue muy lindo el trabajo con Gaitán, parece que también le gusto mucho a David la propuesta del montaje, entonces todo fue redondo, no hay porque forzar de más.

Te agradezco, sin dejar de comentar que a mi si me preocupa la permanencia, la continuidad de Vaca 35, un grupo que, en efecto permite el dialogo entre obra, creadores y espectadores.
Pues ojala sigamos caminando, estamos construyendo y vamos a ver que tanto aguanta esta construcción. Muchas gracias.

Concluimos con un texto publicado en la página del propio grupo:

Gracias eternas al gran Teatro El Milagro y toda la bonita gente que está ahí al pie del cañón, por su resistencia y por su generosidad absoluta, así es lo adoptamos como casa. Gracias infinitas a todos los grandísimos actores y actrices que nos ayudaron a mostrar y dialogar un abanico grande y diverso de opciones teatrales. Gracias: A los de El loco amor, viene, Casualmente..., Los Equilibristas, y Lo único que necesita una gran actriz, una gran obra y las ganas de triunfar. Y las 2 grandes mesas en donde se inicio el Diálogo que siga... Siempre gracias, a los cómplices, a los espectadores, a los que difundieron, a los que hablaron mal y bien, a los que recomendaron, a los que negaron, a los que entrevistaron, sugirieron, pusieron likes, pensaron, soñaron, llevaron, aguantaron, pagaron, platicaron, aportaron y toda persona que estuvo ahí... Gracias.

Este muy al pendiente de los próximos trabajos de este creativo grupo, a lo que ya está y a lo que viene.

El teatro es de todos. ¡Asista!

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