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sábado, 16 de febrero de 2013

Iria Gómez Concheiro dirige su opera prima Asalto al cine


Somos responsables de lo que está pasando con nuestros jóvenes,
Texto: Salvador Perches Galván

Iria Gómez Concheiro refleja en este filme, seleccionado en Sundance 2011 y ganador de la mejor ópera prima en el Festival de Guadalajara de ese mismo año, la falta de oportunidades a la que se enfrentan millones de jóvenes en México, cuya situación económica y social, los orilla a transitar por el camino de la violencia. La experiencia de Iria en el Faro de Oriente, con jóvenes de escasos recursos entre los 15 y 25 años, a quienes impartía un taller de video documental, fue una importante fuente de inspiración para la realización de Asalto al cine.

La película narra la historia de Negus, Chale, Sapo y Chata, un grupo de amigos cuyos padres no les prestan mucha atención. Los adolescentes se dedican a vagar por la ciudad de México intentando ocupar su tiempo sin saber muy bien cómo hacerlo. Así, perdidos en la ociosidad, comienzan a jugar con la idea de asaltar un cine. A cada uno la posibilidad le parece atractiva, y en función de sus necesidades y conflictos encuentran cada vez más motivos para llevarlo a cabo. No obstante, la aventura pondrá en riesgo lo único que tienen: su amistad.


Platicamos con la directora y uno de sus protagonistas, Ángel Manuel Sosa, quien hace su debut frente a las cámaras en esta ópera prima de Iria Gómez Concheiro y esta es la entrevista.

Iria, para poder llegar a Asalto al cine, ¿cuál fue tu formación académica?

Yo estudie en el Centro de Capacitación Cinematográfica y salí con la especialización de cinefotógrafa y directora, e hice un año en el Centro Experimental en Italia, donde también hice una especialización de cinefotógrafa. Creo que yo me acerqué al cine por la fotografía, después hice un cortometraje que se llama Dime lo que sientes que ganó el Ariel a mejor corto de ficción donde tuve la oportunidad de trabajar con una gran actriz, Miriam Balderas donde realmente descubrí la maravilla de la dirección de actores y me enamoré de la dirección, a partir de ese momento no he dejado de dirigir y espero no dejarlo de hacer, sin embargo sigo teniendo una tendencia fuerte ante la fotografía, yo operé la cámara de la mayor parte de la película Asalto al cine.

En un encuentro de escuelas de cine, el maestro Sergio Olhovich opinaba que se está convirtiendo en un problema, el hecho de que ahora debuten muchos y muy jóvenes como directores de cine, y no es porque la juventud sea un problema, sino la falta de bagaje, de cultura. Por ejemplo, el comentaba que Antonioni debutó a los 45 años, y el problema es que ahora la mayoría de los jóvenes cineastas ni siquiera sabe quién es Antonioni. ¿Qué piensas al respecto, es necesario tener un mínimo de cultura general, leer, ver cine, ver teatro, escuchar música, o no?

No lo sé. Yo pertenezco a una generación de gente que está haciendo cine, están todos debutando con sus óperas primas, algunos ya están en su segunda obra, esta gente como Rubén Imaz, Eugenio Polgovsy, Matías Meyer, Michel Lipkes y la verdad, desde mi experiencia, no estaría de acuerdo, creo que somos jóvenes realizadores que tenemos una preparación bastante fuerte. Sí algo a mí me enseñó la escuela, fueron mis compañeros, sí de alguien aprendí, aparte de algunos de mis maestros fue de mis compañeros, de la exigencia que tenían frente a la creación cinematográfica. Me imagino que en otros sectores, en otros ámbitos puede ser que realmente tengamos jóvenes que estén haciendo cine sin tener ningún bagaje cultural pero yo en mi experiencia cercana, la que conozco, lo que te puedo decir es que realmente somos jóvenes con mucha p reparación, con mucha inquietud y que valoramos el cine nuevo, el viejo y el clásico y el que vendrá, que seguramente será mejor que el que estamos haciendo ahora, no lo sabemos.


En efecto, por lo menos los egresados de las dos escuelas oficiales de cine de la capital del país, el CCC y el CUEC, si tienen garantía de una formación que incluye el proporcionarles un buen bagaje cultural.

Sí, yo pienso que uno hace una película cuando piensa que tiene algo que contar y cierta experiencia para poderlo contar con el lenguaje cinematográfico. Puede ser que tu primera película la hagas a los 50 años y sea la mejor película, puede ser que tu primer película la hagas a los 20 años y sea una gran película, no depende de la edad, creo que si hay algo que se adquiere con la experiencia, pero no hablamos ahí de Operas Primas sino más bien de gente que ya lleva su 5ª, 6ª, 10ª película, que es el oficio, porque también nosotros hacemos un oficio, nuestra profesión no solamente es hacer arte sino es también hacer algo que se aprende y se va practicando y cada vez que uno hace una película el oficio va haciéndose más sólido. 

¿Cuál es tu necesidad de narrar algo a través de Asalto al cine?

Nosotros tenemos una gran necesidad de hablar sobre la falta de espacios para los jóvenes en una ciudad como México, pero en general es un tema universal me parece, en América Latina está el mismo fenómeno. La falta de espacios me refiero a falta de espacios educativos, a falta de espacios laborales, a que no les pertenece su casa porque viven en un hacinamiento tremendo, en las “cajas de zapato”, con las necesidades básicas cubiertas pero en realidad con un pie en la cabeza para que no puedan levantarla y cumplir sus sueños y yo no puedo ver algo más triste que a un joven creyendo que sus sueños no son realizables, porque eso quiere decir que soñar en un futuro mejor, distinto, es imposible de realizar. Entonces quería hacer una película que generara esta reflexión en el espectador, yo tenía una gran necesidad de lanzar un grito y de decir: “no podemos seguir teniendo a nuestro jóvenes en esta desprotección, en este abandono”. Hay algo que tiene que cambiar porque hoy nuestros jóvenes son la carne de cañón de la violencia, es la gente que es realmente reprimida, porque es vulnerable, la que es extorsionada y también han perdido ya la confianza de sus padres y tampoco dentro de casa tienen una relación familiar amorosa y protegida. Esa es la relación de los jóvenes que yo observo a mi alrededor y también es la relación de los actores que hicieron el Asalto al cine y también, en mayor o menor medida es lo que les sucede, no solamente estamos hablando de jóvenes de muy bajos recursos, estamos hablando de los jóvenes en general. Qué cantidad de rechazados hay en las universidades, que no se dan a basto las universidades, y no hay políticas sociales que abran nuevos espacios, nuevas universidades, que den mayores recursos a la educación, mayores recursos a abrir puestos laborales para jóvenes que están terminando sus licenciaturas o incluso de bachillerato y tienen necesidad de aportar recursos económicos a su familia. Entonces, yo tenía una gran necesidad de hablar de esto, y no es una película de denuncia, es solo un grito para generar conciencia y que el espectador saque sus propia conclusiones y que quizás voltee a ver al joven que tiene al lado y entienda que hay algo que tenemos que hacer y que somos responsables como sociedad de lo que está pasando con nuestros jóvenes.



En tu película, desde mi óptica, el futuro no es alentador, la anécdota en sí, no propone soluciones, porque asaltar no arregla nada, no hace realidad sus sueños… 
…no, justamente la película muestra lo contrario, a partir de un asalto no van a poder realizar sus sueños, no es eso la solución, la solución real es la que tendría que surgir del espectador, es decir, un cambio social profundo, y para que haya un cambio social profundo en este país, creo que tendríamos que llamar a una revolución, como están las cosas creo que no hay otra opción. 

Los protagonistas aparentemente salen muy airosos de esta experiencia, incluso, a partir del punto de vista de la prensa amarillista terminan siendo antihéroes llenos de gloria, se magnifica la pequeña e inexperta banda pero al final, a ellos le queda claro que no es la solución a sus problemas.

Ellos asaltan un cine con pistolas de plástico y lo que puedan obtener de un asalto no les va a resolver la vida, les va a resolver la inmediatez, pero la vida no es la inmediatez, la vida es la construcción de algo. Para poder, justamente construir tus sueños o las expectativas de lo que quieras hacer con tu vida y creo que eso solamente se puede dar con un cambio social profundo, los jóvenes no tienen en sus manos más que la posibilidad de organizarse y hacer una revolución porque lo que tienen en sus manos hoy en día, lo que les da la sociedad, lo que les da el estado es nada, es absolutamente nada.
Entonces es un llamado a eso y creo que yo como cineasta no tengo la autoridad para dar una solución, creo que esa solución tendría que ser la conclusión del espectador después de ver una película como Asalto al cine.

¿Consideras moralista el final de tu película?

El lugar común de una película moralista o telenovelera con esta temática hubiera sido que alguno de los personajes hubiera terminado muerto o preso. Para mí es un reflejo de lo que realmente pasa, o sea, la gente asalta lo que sea, resuelve su inmediatez y después no pasa nada, tiene que volver a asaltar o ver como lo resuelve para poder continuar con la vida porque no hay otra solución.


Creo que Asalto al cine es como una pieza teatral, en el sentido del género de pieza, nuestros personajes empiezan en un lugar y terminan en el mismo lugar, sin embargo se transformaron internamente, esto me parece muy interesante porque creo que no es necesario dramatizar mucho más, ni exacerbar mucho más en nuestros personajes para dar a entender realmente lo que nosotros queríamos mostrar en la película. Creo que pensar que Asalto al cine tiene un final o un punto de vista moralista es totalmente contrario a la intención que tuvimos nosotros, creo que simplemente retratamos una realidad, a uno de los personajes en una película corporal, le va de distintas maneras, no es definitorio, es un final que permite tener otras expectativas: “algo va a pasar después”, sin embargo considero que el triunfo de un asalto o todo lo contrario, el asesinato de un personaje es ya un recurso muy utilizado por el cine mexicano y que para contar lo que yo quería contar no era necesario, sin embargo, esto es lo interesante de mostrarlo por primera vez en México vamos a recibir muchos comentarios y bueno, de eso se trata y vamos a ver si la gente lo recibe bien o que le parece a la gente, al final de cuentas nosotros tuvimos una motivación de lo que queríamos decir y de lo que queríamos hablar y vamos a ver si lo logramos o no, vamos a ver la reacción en el espectador.
Tras su exhibición en el Festival 4+1 y en la Primera Semana de Cine Mexicano Independiente de la Cineteca Nacional (SMI) que recorrió, en un acontecimiento histórico, cinco países de Centroamérica, Panamá, El Salvador, Costa Rica, Guatemala y Honduras, además de viajar por un extenso circuito de exhibición en el interior de la República y el Distrito Federal durante 2012, la ópera prima de la realizadora mexicana, llega a las pantallas de la Cineteca el 15 de febrero.

Y nos tocará como toda película mexicana una resistencia fuerte, generar el voz a voz, que la gente que le guste la película corra la voz para poder mantenernos en cartelera porque ya sabemos que para el cine mexicano independiente es sumamente difícil mantenerse en cartelera y que hoy en día depende del espectador, que acudamos todos en masa el primer fin de semana para que el exhibidor nos permita permanecer y espero que eso suceda con Asalto al cine.



Asalto al cine tuvo su premier mundial en Sundance 2011, que es el festival más importante de Estados Unidos y el festival más importante de cine independiente del mundo, en esa ocasión fuimos la única película mexicana, fue una gran sorpresa, nunca lo esperé siendo una Opera Prima, una película que se hizo con tanta humildad, con tantos esfuerzos voluntarios que se subieron a este barco para que llegara al puerto de su finalización pero nunca creímos que llegáramos a Sundance en ese mismo barco, o sea que estamos muy contentos. Yo sentí que el público reaccionó muy bien, las salas estuvieron siempre llenas, son 6 proyecciones con sala llena y fila de espera de gente que quería entrar y esperaba que hubiera un lugar que poder ocupar. Llegamos a tener sesiones de preguntas y respuestas al final de las proyecciones de 45 minutos, gente con mucha curiosidad y muy admirados sobre el trabajo de los actores, sobre la historia, tratando de entender cuál era la realidad y el punto de vista que yo había querido abordar, muchos interesados sobre el tratamiento del grafiti y el rap en la película, que es algo que tiene mucha fuerza gracias a la comunión de los músicos y del trabajo de la dirección de arte y del fotógrafo y la vestuarista que creo que logró ponerse en primer plano en términos estéticos y sonoros el mundo del hip hop y fue una gran e inesperada experiencia.
Filmar en México no es fácil una ópera prima, menos, ¿cómo logras concretar tu película, en cuya factura no se ve ningún tipo de carencia?


Bueno, me tarde 7 años en conseguir el dinero, tocamos todas las puertas, metimos carpetas a todos los fondos y aprendí que para hacer cine hay que tener mucha perseverancia y mucha confianza en que tu proyecto vale la pena y que vale la pena realizarlo, eso es lo que tuvimos: perseverancia y confianza y finalmente, después de 7 años logramos tener el financiamiento para filmar la película y después para la post producción seguimos sacando dinero de aquí y de allá para poderla cerrar, ha sido realmente complicado. Levantar cualquier proyecto en América Latina es sumamente complicado y sobre todo ópera prima. Al final creo que la película se hizo con un tercio de su presupuesto real, es una película realmente barata, el productor Roberto Fiesco y todo su equipo hicieron un gran trabajo para poder hacer rendir el dinero y que pudiéramos hacer la película y todo el equipo fue muy solidario bajando el costo de sus servicios y de su talento y comprometiéndose con la película, más allá de los sueldos, sino porque realmente estábamos queriendo hacer una buena película y estábamos entregados a ello y creo que sin el esfuerzo y la solidaridad de toda la gente que participó en el asalto, no lo hubiéramos logrado nunca. Fue un crew realmente pequeñito el del asalto, siendo una película que en términos de valores de producción y de complejidades de producción parecía muy grande y nos preocupaba un poco esta situación, pero creo que realmente logramos con mucha creatividad llegar a una forma de producción distinta que lograra hacer una película que parece que tiene valores de producción muy grandes pero con poco dinero, eso quiere decir que si se puede hacer cine de otra manera.

Aunque la película no se adscribe al programa de Óperas Primas del CCC, tiene apoyo del CCC en la parte de post producción.

Protagonizado por Gabino Rodríguez, quien fue reconocido con la India Catalina de Oro al mejor actor en el Festival de Cartagena 2011, el filme plantea una situación universal: la carencia de espacios para los jóvenes en una sociedad que los margina y los ignora sumiéndolos en la violencia. La música y el arte callejero juegan un papel destacado en la trama y en el entorno en el que se mueven los personajes. De este modo, el graffiti inunda la pantalla a ritmo de hip hop, plasmando así la creatividad de ambas tribus urbanas, largamente segregadas por la sociedad. Ángel Sosa da vida a El Sapo y nos platica su experiencia como actor.

Sin tener experiencia histriónica, ¿cómo llegas a Asalto al cine?

Llego con Iria al primer casting que hizo, por culpa de Pablo Ruíz, maestro de serigrafía en el FARO de Oriente, uno de sus alumnos me dijo que Iria iba a hacer un casting para un cortometraje de rap, entonces yo le andaba dando al rap en ese entonces y andaba como intentándole y entonces voy y hago el casting, hice como cuatro, pero el primero fue así solito y los otros tres con mas chavos, con Gabino y ya me quede, le gusto a Iria.

¿Si eres tú quien canta en las escenas de rap?

Si, esa canción la escribimos en un taller que tuvimos de Asalto al cine, teníamos un taller de grafiti, un taller de rap, uno de box y otros. Durante este taller de rap trajeron a un colombiano que se llama Sebastián Rocca de un grupo que se llama Tres coronas lo trajeron para México, ahora sí que para mi, yo lo admiraba. En una clase hicimos esa rola Sebastian Rocca, Iria, todos, yo, la escribimos, la probamos y si. Rapeaba yo y yo creo que fue por eso que me quede.
Yo creo que Asalto al cine sin rap, sin hip hop y si grafiti no reflejaría la realidad de estas bandas juveniles.
No, yo pienso que si el Sapo, el Nerus, el Chale y la Chata hubieran sido rockeros, hubieran sido hippies o lo que fueran, la historia sería la misma y creo que Iria agarró esto de la cultura del hip hop como pretexto porque pudieron haber sido rockeros o lo que fueran lo que realmente la película quiere decirnos es la realidad de nosotros, en mi barrio así es, la verdad.


Exacto, en este momento estas manifestaciones son la realidad de los barrios como el tuyo.
Creo que sí, la verdad, a mi gusto personal yo lo tomo como una forma de desahogo más que de meternos en el rollo de que es una forma de expresión. Yo cuando rapeo lo hago con el corazón, lo hago sintiendo realmente lo que estoy diciendo, lo hago porque eso es lo que quiero decir y que me gustaría que la gente escuchara, que dentro de esta cabecita y dentro de este cuerpo que a lo mejor así en mi barrio o en algún lado dirían pinche vago, pinche marihuano, pinche esto, pinche aquello, dentro de mi hay algo que les quiere decir algo, no importa quién seas, no importa cómo seas. Tralala, lo que sientas creo que lo tienes que trasmitir y creo que de ahí nosotros como jóvenes lo agarramos, ya sea grafiti, música, no sé, lo que sea, lo agarramos con todo para que sepan que ahí estamos 
Creo que el Sapo, el Nerus, el Chale y la Chata son el ejemplo de que hay cosas para la banda, igual el sapo es al rap, igual el sapo en otro barrio es el rana y el rana se dedica a robar en lugar de rapear, entonces puede ser un ejemplo para la banda de ahorita en lugar de que se dedique a malear y así , está el rap, está el graf, está la danza, está la batería, está la guitarra, que no lo tomen como de niños fresa, como de niños bobos o como de güeyes así pendejos, o sea, si te crees chido por robar o si te crees chido por esto pues estas bien pendejo, o sea créete chido por algo que le puedas sacar provecho.

¿Quién es el sapo?

El sapo es un personaje que construí yo basado en lo que es Ángel Manuel, en lo que es Ángel Sosa en la vida. Muchas cosas del Sapo las tengo yo como persona normal porque puedo ser cobarde, pero también le aviento ganas. El Sapo es un personaje muy chingón, muy chido, es como una forma de mostrarle a la gente que me conoce de lo que puedo ser capaz ante la presión, el Sapo ya bien presionado va y la arma, Ángel Manuel creo que igual lo podría hacer y mas al extremo que el Sapo, yo pienso eso.

¿Qué tanto le prestó Ángel al Sapo?

Le prestó mucho pero le costó un chingo, o sea, yo era así de rapear todo el tiempo y yo decía “yo soy el estic”, eses es mi nombre de grafitero, entonces me costaba mucho trabajo decir sapo o me costaba trabajo no decir tantas groserías, el Ángel es bien grosero, entonces el Sapo imagínate, ahí me dijeron tantito espérate porque no se va a poder. La verdad es que el Sapo si tiene mucho de mí, mucho corazón mío.


No siendo actor de formación ¿Qué sientes cuando te ves en la pantalla?

Se siente raro, se siente feo, no sé, lloré, me reí, me puse nervioso, o sea, así en corto, como camaleónico, es una de las mejores experiencias que he tenido en la vida, creo que, verte en una pantalla de cine uffff, neta que me quería deshacer porque si es algo muy bonito, y me gustaría que muchos chavos de por mi barrio que lo viviera más gente como yo. Está bien chingón.

Asalto al cine se estrena el viernes 15 de febrero en la Sala 1, Jorge Stahl de la Cineteca Nacional y en las siguientes sedes: Cine Lido, Lumiere Reforma, Cinemagic La Palma, Cinemanía Loreto, Cine Carranza. Y a partir de marzo en la Filmoteca de la UNAM y el Cine Teresa.

La institución presenta este filme con la finalidad de continuar apoyando el cine mexicano de calidad y abrir una ventana a nuevos realizadores, así como con el objetivo de brindar una mayor y mejor oferta cinematográfica al público. Cabe señalar que el filme podrá disfrutarse también el 21 de febrero en el Foro al aire libre Gabriel Figueroa de la Cineteca a las 19:00 horas. Entrada libre.


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Asalto al cine
México, 2011, 113 min.
Dirección: Iria Gómez Concheiro. Guión: Juan Pablo Gómez García e Iria Gómez Concheiro. 
Fotografía en Color: Alberto Anaya Adalid. 
Música: Aldo Max, Sebastián Rocca y Leonardo Soqui. 
Edición: Francisco X. Rivera y Luciana Jauffred. 
Con: Gabino Rodríguez (El Negus), Juan Pablo de Santiago (El Chale), Ángel Sosa (El Sapo), Paulina Ávalos (La Chata), Dolores Heredia (la señora), Susana Salazar (la mamá de la Chata). 
Producción: Ciudad Cinema, Mil Nubes Cine, IMCINE, CUEC, CCC. 
Productores: Roberto Fiesco e Iria Gómez Concheiro. 
Distribución: Cineteca Nacional.



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