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jueves, 17 de mayo de 2012

LA CALLE GAY EN MEXICO


RODRIGO LAGUARDA autor de La calle Amberes: Gay street de la ciudad de México

Conquista social como un espacio de libertad.

Texto y fotos: Salvador Perches Galván.

Todas las grandes urbes del mundo lo tienen: Chueca en Madrid, Castro en San Francisco, Chapinero en Bogotá, Soho en Londres, Marais en París, Eixample en Barcelona, se trata de barrios gay, territorios libres frecuentados, en su mayoría, por homosexuales, espacios que aglutinan gran cantidad de establecimientos  comerciales y de organizaciones sociales dirigidos a ese sector de la sociedad, en donde la tolerancia debe ser práctica obligada.

Rodrigo Laguarda, Doctor en Antropología por el CIESAS, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, cuya tesis te titulación se convirtió en el libro Ser gay en la ciudad de México: lucha de representaciones y apropiación de una identidad, es también autor de La calle Amberes: Gay street de la ciudad de México, de reciente publicación, y, a 22 años de la celebración del Día Internacional Contra la Homofobia, fecha propicia para platicar con el catedrático en torno a su segundo libro y esta es la entrevista.






S. P. G. ¿Qué pistas son las que te llevan a la primera gay street en la ciudad de México?

R. L. Yo tuve interés en estudiar este fenómeno desde que hacía mi tesis doctoral en el CIESAS, que tenía otro tema afín, y pude experimentar la calle gay. El fenómeno novedoso es que nunca había habido una calle en la ciudad de México con semejante concentración de establecimientos gay, que es la calle de Amberes, entre Hamburgo y Reforma y esto responde a una iniciativa tanto del Gobierno del Distrito Federal como de un grupo de empresarios y tiene una serie de efectos que traté de indagar en mi investigación, pero primero lo experimente y después decidí que era importante documentarlo como un proceso crucial en la vida de la capital mexicana.

S. P. G. Una calle gay en una zona identificada como concentradora de una enorme comunidad gay desde siempre, que tiene un grave deterioro y un paulatino resurgimiento, situación que también ahondas en tu estudio.

R. L. Si, desde los años 70 la Zona Rosa en general tenía esta fama de ser permisiva, no solo para los homosexuales sino para distintos grupos. Después hubo este deterioro causado por la crisis económica del 82, también por los sismos del 85, en los 90 hubo una gran expansión en la ciudad de México de establecimientos gay, pero nunca una calle que concentrara gran número de establecimientos y en donde pudiéramos ver esta expresión tan libre del homo erotismo. Y por una iniciativa gubernamental en el 2004 con gobierno perredista y un sector de empresarios gay interesados en emular, de alguna forma a ciudades principalmente norteamericanas o canadienses pero también francesas, o el barrio de Chueca en Madrid, surge esta iniciativa de crear una calle gay en específico como embrión de lo que después podría ser un barrio gay de la ciudad de México.




S. P. G. ¿Qué tan importante es que exista un barrio que concentre, digamos, en este caso hablamos de homosexuales, pero podría ser cualquier otro tipo de sector marginal?

R. L. Eso es una gran discusión, si realmente quedas encerrado dentro de un ghetto que ha sido socialmente construido, pero debo decir que la mayor parte de mis informantes y de las personas con las que interactué durante mis prácticas de campo que fue en el 2008 lo viven como una conquista social como un espacio de libertad que no era pensable en la ciudad de México hasta hace muy pocos años, o sea, este fenómeno es muy reciente y disfrutan y celebran porque no solo son los establecimientos, sino la posibilidad de estar en la calle y hacer cosas que eran impensables hace muy pocos años, entonces yo creo que en términos de visibilización y de reivindicación de derechos es algo muy, muy importante.

S. P. G. Tu investigación incluye como se ha modificado el stock de establecimientos que ha habido desde que inicio actividades la calle.

R. L. Si, los antros, algunos se mantienen del 2008 para acá, algunos han cambiado. Un evento que hace muy visible la calle es la Marcha Nacional Del Orgullo y Dignidad LGBTTTI (Lésbico, Gay, Bisexual, Travesti, Transgénero, Transexual e Intersexual)de la Ciudad de México, cuyo punto de salida es el Ángel de la Independencia pero estando tan cercana la calle de Amberes, los antros apoyan con gran júbilo la marcha, aportan dinero, aportan camiones, aportan mucho, de pronto digo en el libro que la calle Amberes se convierte en una especie de camerino gigante ese día, para que la gente se vista, se disfrace se prepare para ir a la marcha, entonces los antros tienen una participación muy importante dentro de la marcha, cosa que también ha sido criticada porque tienen sus fines comerciales, por supuesto se anuncian, pero contribuyen a una mayor visibilidad, tiene los dos lados, ¿no?.






S. P. G. No son instituciones que deban trabajar de forma altruista sin obtener beneficio económico, son empresarios.

R. L. Son empresarios y además también tienen interés en apoyar la reivindicación, no necesariamente en forma directa, pero si indirectamente las reivindicaciones sociales sobre la diversidad sexual.

S. P. G. Ahora, los negocios que se han establecido en Amberes son antros, boutiques, cafés pero no hay ninguno que socialmente apoye más el movimiento homosexual, es decir, información médica, legal, ni siquiera hay librerías o alguna otra manifestación cultural, se nota solo la diversión y el ligue.

R. L. Sí, yo creo que hace falta la pretensión tanto de empresarios como del Gobierno del Distrito Federal. En el plan de rehabilitación del 2004 era que no solo quedara como una calle, de hecho se ha ido ampliando hasta cierto punto, cerca hay librerías que si ofrecen títulos relacionados con la diversidad sexual, pero si, y no solo en este caso, en México falta la cultura, la costumbre de crear organizaciones no gubernamentales solidas y no es la excepción, entonces si faltan grupos de apoyo en distintos rubros que puede ser desde ayuda legal o apoyo psicológico y eso si no está presente en la calle gay, pero tampoco está presente en ninguna universidad en México, es algo de lo que carecemos en la ciudad de México y a escala nacional.

S. P. G. Incluso en términos básicos como de información de prevención de enfermedades de transmisión sexual.

R. L. Si, debería haber más actividad en cuanto a la prevención. Debo decir que del 2008 para acá los antros y las cafeterías han tomado una actitud más propositiva en cuanto al uso del condón y sobre las enfermedades de transmisión sexual, cosa que antes no ocurría, pero finalmente siguen siendo estos mismos establecimientos y no hay una organización preocupada por ayudar a la población sin fines de lucro, eso es cierto.

S. P. G. Sin embargo esta concentración y la publicación de este libro, por supuesto, pueden contribuir a la creación de esta parte social.

R. L. Creo que el libro puede contribuir mínimamente porque en México no se nos da eso de leer mucho pero esperanzadamente sí y bueno, creo que el hecho de que se haya abierto este espacio, aunque sea fundamentalmente comercial o un espacio de consumo, finalmente visibiliza a una comunidad, acostumbra a mucha gente que transita por esos lugares a que esa comunidad existe, estén o no de acuerdo, pero ahí está y tiene un lugar en el espacio social y eso es positivo, por lo menos en la descripción de los informantes y de mucha gente que transita la calle.




S. P. G. ¿Cuánto tiempo te llevo la investigación?

R. L. Esta investigación fue un poco relámpago, la hice en la UNAM en un año post doctoral, un año desde el proyecto de investigación, la investigación, la escritura del trabajo final y la publicación siempre se tarda varios años mas por las dictaminaciones y pequeñas correcciones pero realmente la hice durante un año, por eso quedo un poco breve, pero divertida, me parece.

S. P. G. En efecto, el libro, que es una coedición, es de lectura muy amena.

R. L. Es una coedición del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, de la UNAM, donde hice la estancia post doctoral, y del Instituto Mora, donde trabajo desde el 2008.

En el libro confluyen, como en cualquier investigación, múltiples fuentes de información, por ejemplo Fernando Villamil, que es uno de los expertos en la materia, pero él lo hace en Madrid y habla de cómo la expansión de la comunidad lésbico-gay, yo me centro en los gays, en los hombres homosexuales, finalmente si se ha convertido en una fuerza política y económica en el mundo occidental en mayor o menor grado y que va creciendo independiente de otras discusiones académicas, ahí está y hay que estudiarlo.

S. P. G. ¿Ha pasado algo a raíz de esta publicación con tus contactos, con la gente con que trabajaste directamente, han mostrado interés en promover el libro ahí mismo, en la calle gay?

R. L. Ha habido interés de vender este libro, por ejemplo de la librería Voces en tinta que está en la Zona Rosa, pero debo decir que, en general, incluso algunos de los que fueron mis informantes y los invité a la presentación del libro y les dije: bueno, “si no pudiste venir te lo mando”, si participaron durante las entrevistas y se los agradezco muy amablemente, pero no están interesados en leer el libro, que es lo que te decía yo, en México no tenemos la cultura de leer, pero si fueron muy amables en ser mis informantes y colaborar en la investigación. Ahora, si he recibido un montón de correos electrónicos de distintas personas que han querido verme porque tienen proyectos afines dentro de la academia, leyeron el libro, les interesó y me piden que les comente sus proyectos, recomendaciones para continúan en la vida académica o en otras áreas afines, relacionadas con derechos humanos, en fin, si ha tenido cierto impacto dentro de un cierto sector llamémosle “ilustrado”.






S. P. G. Que es la mínima parte, tanto dentro de la sociedad en general y muy específicamente en la comunidad gay. Por otro lado, también es cierto que no es abundante la literatura gay en términos de investigación.

R. L. No, en realidad comparado con otros temas somos muy poquitos, si hay otros investigadores que hacen cosas distintas, pienso en Mauricio List de la UAP, en Roque Patriñi de la UAM Xochimilco, en Micheael K. Schuessler, hay otros colegas que se están dedicando a esto pero en comparación con otros temas de investigación seguimos siendo muy pocos en realidad, y hay tanto por estudiar que ojalá más gente se animara a entrarle a estos estudios porque temas sobran.

S. P. G. Tu investigación es profunda, hay mucha y muy variada información pero hay el acierto de que no hay una calificación de tu parte, como tampoco una apología del mundo gay. Tu libro contribuye a tener una visión diferente, incluso del por qué van a ligar los chavos y los no tanto, y se visten para matar. Abordas desde la edad, como se visten, el poder adquisitivo que se requiere, que música impera en estos lugares, etc.

R. L. Debo decir, aunque no voy a sonar muy modesto, que una de las cosas que han dicho en las presentaciones de este libro, y del otro (Ser gay en la ciudad de México: lucha de representaciones y apropiación de una identidad) es que no es un texto panfletario ni apologético, sino que incluso es muy autocritico de la identidad gay, como planteando posibilidades de resignificarla y reconstruirla a futuro, entonces planteo cosas que no necesariamente son muy agradables de leer para muchos lectores pero trato, dentro de todo, de construir un texto que sea académico y que no nada más sea: “hay, que maravillosos somos los gay, somos gloriosos”, sino de explicar muchos fenómenos que ocurren ahí, que podríamos calificar de muy positivos, y otros que no, como la discriminación que se da al interior de la comunidad, que es un tema que abordo.

S. P. G. Exacto, como se relacionan incluso entre sub sectores de la propia comunidad, es decir, todos los que integran lo LGBTTTI (Lésbico, Gay, Bisexual, Travesti, Transgénero, Transexual e Intersexual), como es su comportamiento y como es su relación con los demás.

R. L. Muchas veces hay conflictos ahí dentro, muchas veces no se mencionan también en un afán de mantener la unidad respecto a las reivindicaciones políticas. Yo menciono algunas cosas que observé y que en las entrevistas aparecen, pero creo que hay muchos temas pendientes para nosotros, sobre todo habiendo sido discriminados pues tratar de no discriminar a los demás. Pero por supuesto está la cuestión del exceso de importancia que se le da a la belleza física, por ejemplo, que es un tema álgido para unos; la cuestión económica, no cualquiera puede acceder a ciertos establecimientos, en fin, una serie de cosas que creo que pueden hacer interesante el libro, además de que es vertiginoso, es breve y está divertido.

S. P. G. Probablemente la gente que frecuente Amberes sea la que menos lo lea, por ejemplo.

R. L. Si, te digo que algunos que entreviste incluso no les interesa, quizás no les combina con la decoración de sus casas, aunque parece que el libro se vence bastante bien, pero no se si lo leen finalmente.

S. P. G. Creo que es algo muy necesario específicamente en esta comunidad, que es muy dada a la banalización, aunque todo el mundo debería de leer.

R. L. Sí, yo creo que pude ser interesante porque es una ventana de lo que está sucediendo en la sociedad mexicana, más allá de este fenómeno específico en la sociedad capitalina, entonces creo que mucha gente podría leerlo, por eso me anime a escribir un libro menos denso, en términos académicos, que el anterior, y me deje escribir en forma más espontánea, para el público en general. Creo que si sería importante que mucha gente lo leyera, igual que leyera muchas otras cosas porque estamos muy desinformados de lo que pasa en México, por tanto, somos una sociedad civil poco responsable y poco capaz de tomar decisiones.

S. P. G. ¿Qué significa para México tener una calle gay?

R. L. Yo sí creo que una transformación en cuanto a la aceptación de que existe este grupo, además, bueno, no solo es eso, son las sociedades de convivencia, primero, luego los matrimonios entres personas del mismo sexo, o sea, es un terma que está en el candelero, no solamente es la aparición de la calle gay. Lo que pasa con la calle de Amberes en específico es que no es un lugar de residencia, a diferencia de lo que puede pasar en Castro, por ejemplo en San Francisco o en otros muchos barrios gay en grandes ciudades de distintos países, sino que más bien un lugar al que va mucha gente a divertirse y luego se regresa a su casa, no se ha convertido en un lugar de residencia como seria la aspiración de quienes quieren que se convierta en un barrio gay, pero bueno, es algo que está en expansión, de hecho sigue creciendo cada vez hay más establecimientos, no solo en Amberes sino en los alrededores, que eso no está registrado en mi libro porque eso fue en el 2008 y estamos en 2012.

S. P. G. ¿En cuatro años se ha modificado mucho Amberes y sus alrededores?

R. L. Se ha modificado algo, si han crecido los espacios, no hay mucha gente gay que viva ahí, esta como dispersa en la ciudad y tiende a reunirse allí, hay gente que no, por supuesto, como todo, pero para la ciudad de México es un fenómeno positivo.

S. P. G. Si tú tuvieras los recursos y la posibilidad, ¿qué aportarías a la calle gay de la ciudad de México?

R. L. Un antro, no, no es cierto, de esos ya hay varios. Me gustaría hacer algo mas cultural y sobre todo algo más de apoyo, si tuviera tiempo, además, y dinero, pondría algo más de apoyo a la comunidad, en términos legales, porque muchos son despedidos injustificadamente; en términos psicológicos porque para mucha gente es muy difícil salir del closet o los procesos que acompañan al descubrirse homosexual, me gustaría trabajar algo así, a mi me gustaría que hubiera eso en la calle gay o en la Zona Rosa, en donde posteriormente podría ser un barrio gay, tampoco podemos saber si finalmente terminará siéndolo pero parece que sí, porque ahí sigue.

S. P. G. Ojala que además de lugar de ligue y de ir a lucir los trapitos y vestirse para matar, que también se reúnan para cosas más productivas.

R. L. Yo creo que sí, es un fenómeno en expansión y muchos de los barrios gay en distintas ciudades empezaron así, después crecieron y fueron ofreciendo muchos más servicios, entonces espero que eso ocurra en este caso.

Rodrigo Laguarda. La Calle de Amberes: Gay Street de la Ciudad de México Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, de la UNAM, e Instituto Mora. 104 pp. México, 2011. 

3 comentarios:

  1. Pinche maricón ridículo ponte a hacer algo de provecho, se gasta dinero del gobierno para pagarte tu sueldo de maestrito homosexual en un instituto de dudosa calidad a donde vas a hacer tus joterias.
    Manuel Lieves

    ResponderEliminar
  2. Pinche maricón ridículo ponte a hacer algo de provecho, se gasta dinero del gobierno para pagarte tu sueldo de maestrito homosexual en un instituto de dudosa calidad a donde vas a hacer tus joterias.
    Manuel Lieves

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  3. Hay déjenlo, pues es que de algo tienen que vivir los gays de la ciudad de México que pasean y revolotean por la calle de Amberes buscando con quien ligar, porque ni siquiera eso les llega, je je ....
    Lucia

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