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viernes, 15 de junio de 2012

LA PEQUEÑA HABITACION AL FINAL DE LA ESCALERA, de Carole Fréchette


Dónde habitan las debilidades, inseguridades y secretos.

Texto y fotos: Salvador Perches Galván.



Durante los últimos 25 años Carole Fréchette ha sido punto de referencia en el teatro franco canadiense. Su dramaturgia ha sido producida en Canadá, Estados Unidos, Bélgica, Francia, Portugal, Suiza, Alemania, Cuba y México, entre otros países.

Nacida en Montreal, Fréchette soñaba a los dieciséis años con ser actriz. En 1973 obtiene un diploma de interpretación en la Escuela Nacional de Teatro de Canadá, pero rápidamente se vuelca a la escritura. En 1974 se une al grupo del Théâtre des Cuisines, en el que especialmente participa, en 1975, en la creación de Moman travaille pas, a trop d'ouvrage. Su primera obra individual, Baby Blues, se representó en el Théâtre d'Aujourd'hui en 1991. De forma simultánea a su trabajo de escritura, es responsable del sector de teatro en el Servicio de Actividades Culturales de la Universidad de Montreal, miembro del comité de redacción de los Cahiers de théâtre Jeu y representante de teatro en el Consejo de las Artes de Canadá. Desde 1994 preside el Centro de Autores Dramáticos. En 1995 recibió el premio del Gobernador General por su obra Las cuatro muertes de María y en 1998 el Floyd Chalmers Award por la misma obra en su traducción al inglés. En 2002 recibió el Prix Elinore y Lou Seminovitch, el más importante premio teatral otorgado anualmente en Canadá.



Puede haber una forma de escribir a la vez profesional y artística, a través de repasar recuerdos, desentrañar el misterio del tema a que corresponden, o inventar una buena solución; quizás abrir una herida para ver como sangró. La sanguínea Fréchette no tuvo dudas. Ella no profundiza, no insiste, no se obstina en buscar lo que tiene adentro.

La autora escribió La piel de Elisa, a partir de notas resultado de entrevistas realizadas a 10 mujeres y 10 hombres, en la obra, una mujer reproduce o actúa narraciones sin más relación entre sí que el tema erótico y la mención de algunos lugares de Bruselas.

En La pequeña habitación al final de la escalera Carole Fréchette, a partir de Barbazul de Charles Perrault, se sumerge en un universo en el que pone en la lupa, el dolor que causa la vida y la capacidad de encontrar compasión. Carole Fréchette, también retoma en este texto una de sus fuentes de inspiración predilectas: el cuento de hadas.



Una mujer frente a una puerta prohibida, en una casa inmensa con una escalera secreta. En lo alto de esta escalera, al final del estrecho pasillo, una puerta cerrada. Frente a la puerta, está Gracia, una mujer joven, que mira como hipnotizada. A partir de ahí la obra se desarrolla ante la tentación de lo prohibido, de esta mujer que aparentemente lo tiene todo.

Gracia, protagonista de la historia, interpretada por la extraordinaria Karina Gidi, vive en su jaula de oro, una enorme casa con 28 habitaciones, enormes baños, jardines, invernadero, piscina, cancha de tenis, construida por su perfecto, rico y poderoso marido.



Enrique, el marido de Gracia, interpretado por Carlos Corona, le dice que ella es la reina, dueña y señora de esa gran mansión, excepto por la pequeña habitación al final de una escalera a la que tiene prohibido entrar bajo cualquier circunstancia.

Ahí inicia el conflicto de Gracia, quien a pesar de vivir en un mundo de ensueño, decide afrontar una “mezcla de curiosidad, de miedo, de excitación, el deseo abrasador, el vértigo antes de cometer lo irreparable”, para ingresar a la habitación prohibida.

La pequeña habitación al final de la escalera, es un drama simbólico donde la habitación prohibida representa la sombra, lo oculto, el inconsciente, el sufrimiento. La obra habla de esa parte oscura que todos guardamos y que únicamente algunos osados, se atreven a hurgar, a pesar de saber que pueden encontrar algo que no será de su agrado.

La búsqueda del encuentro consigo mismo y la felicidad, así como la difícil tarea de vivir en un mundo que nunca satisface.

Mauricio García Lozano, quien últimamente ha navegado en el gran formato, ofrece una propuesta escénica minimalista, en la que los actores no tienen mayor apoyo que una plataforma creada por el talentosísimo Jorge Ballina donde, a manera de laberinto, diversa líneas luminosas sobre el piso van sugiriendo los diferentes espacios de la enorme mansión, aquí es la luz la que dibuja y desdibuja la construcción, el laberinto por el que Gracia se desgarra.




Los intérpretes, además de Karina y Carlos, Verónica Langer (madre de Gracia), Aileen Hurtado (hermana de Gracia) y Gabriela Pérez Negrete (Jenny, sirvienta de la casa), sin mayor apoyo que su arte histriónico, van creando atmósferas, hilos de tensión y angustia, y el suspenso de situaciones límite en las que la imaginación presiente circunstancias trágicas.

La iluminación es de Víctor Zapatero, el vestuario de Jerildy Bosch y la música en vivo, de Carlos Larrauri.

Frente a la puerta de esa pequeña habitación prohibida, y llena de intriga, Gracia se propone entrar, mientras aparecen los recuerdos y su conciencia, proyectadas en las palabras de su madre, de su hermana y de su esposo, mientras la reservada criada se mantiene al asecho. Al cruzar la puerta inicia el enfrentamiento consigo misma al darse cuenta que se desconoce, tanto como a las personas que la rodean. La protagonista se vuelve la narradora de su propia historia, hasta darse cuenta que la vida perfecta es un engaño, en la cual ella no es ella sino lo que los demás quieren que sea.

En su viaje al interior de lo prohibido, acompañan a Gracia las voces de su madre, una auténtica arpía convertida en glamorosa estrella; su hermana Ana, luchadora por las causas sociales y opositora al matrimonio de su hermana; su marido Enrique, un hombre que la ama; y la criada Jenny, cuyas intenciones no siempre son las mejores.



En la pequeña habitación al final de la escalera toman cuerpo nuestros temores, nuestros miedos, en una historia de reflexión, dónde se muestran las debilidades, inseguridades y secretos que una persona puede llegar a tener y en donde, lejos de dar respuestas a lo que oculta esta pequeña habitación, nos deja grandes dudas, incertidumbres e inquietudes.

Carole Fréchette juega con un estilo en el que el teatro narrativo se mezcla con escenas de enorme poder situacional. La estructura de thriller mantiene a través de un gran ritmo, una tensión dramática continua a lo largo de la trama y la resolución sorprende por poética e ineludible.

La pequeña habitación al final de la escalera, bajo la dirección de Mauricio García Lozano, es un recital a cinco voces y guitarra en vivo que aborda lo prohibido, desde un punto minimalista y con una estética interesante y sutil, donde la obsesión se vuelve el motor de la búsqueda del otro, que es uno mismo.

La pequeña habitación al final de la escalera, se estrenó en el Festival Internacional Cervantino, del año pasado en Guanajuato y posteriormente mantuvo dos exitosas temporadas en el Teatro El Granero del Centro Cultural del Bosque.

La pequeña habitación al final de la escalera, es la treceava puesta en escena de la compañía Teatro del Farfullero, que ha indagado sobre la soledad, el desgastamiento de los sentimientos, la injusticia, la violencia, el fracaso del amor y la interminable búsqueda de sentido.



A Mauricio García, los textos de Carole Fréchette le permiten seguir en contacto con una de las voces más influyentes de la dramaturgia francófona contemporánea y hacer una reflexión profunda y necesaria: ¿por qué nos duele el mundo?

De la autora, Garcia Lozano a través de El farfullero ha llevado a escena:

Las cuatro muertes de María, en donde nos topamos con el pasado y su significación en la protagonista, que a partir de hechos personales interpreta y trata desesperadamente de adaptarse a su entorno. Las cuatro muertes de María transita por el mundo onírico y referencial de un pasado hecho de épocas repletas de significados comunes. En torno a la muerte, también pudimos ver de la autora: Juan y Beatriz



El teatro es de todos. ¡Asista!



Muy interesante, absolutamente recomendable



La pequeña habitación al final de la escalera. De: Carole Frechette.

Dirección: Mauricio García Lozano.

Actuación: Karina Gidi, Verónica Langer, Aileen Hurtado, Carlos Corona y Gabriela Pérez Negrete.  Guitarra en vivo: Carlos Larrauri.

Foro La Gruta. Centro Cultural Helénico. Av. Revolución 1500. Col. Guadalupe Inn. Metro Barranca del muerto.

Funciones: Lunes a las 20:30 horas, hasta el 6 de agosto

Localidades: 200 pesos

Duración: 100 minutos




1 comentario:

  1. Estupenda obra. Karina Gidi está fenomenal y el resto del elenco no se queda atrás. Ojalá pronto se reestrene. Por lo pronto parece que se van a la Muestra Nacional de Teatro en SLP.

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