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lunes, 24 de septiembre de 2012

CARMEN, de Georges Bizet


La fatalidad del deseo amoroso.

Texto y fotos: Salvador Perches Galván

 
Tras las guerras napoleónicas, los viajeros románticos “redescubrieron” España, ofreciendo una visión “misteriosa, primitiva y exótica” del país, sobre todo de Andalucía. Prosper Mérimée (1803-1870) contribuyó decisivamente a fijar esa visión de España con la creación de Carmen, la cigarrera gitana, mitad ángel, mitad demonio, poseedora de una belleza tan ideal como lasciva.
 
 

La historia de José Navarro, un soldado ejemplar, que acaba convirtiéndose en desertor, bandolero y asesino a causa de la inexorable pasión que Carmen le inspira, expresa a la perfección la fatalidad del deseo amoroso y la pulsión autodestructiva que conlleva.

Publicada en forma de libro en 1847, Carmen es una novela romántica del francés Prosper Mérimée y sirvió de inspiración para el libreto de la ópera homónima de Georges Bizet.

Según una carta de Mérimée a María Manuela Kirkpatrick, condesa de Montijo, se inspiró en una historia que le relató la propia condesa durante una visita del escritor a España en 1830.
 


 

En esta carta, escribe Mérimée: “Trata sobre aquel valentón de Málaga que había matado a su querida, que se debía exclusivamente a su "público". Como yo había estudiado a los gitanos durante un tiempo, he convertido a mi heroína en gitana”.

Carmen fue desarrollada a partir de la anécdota de la condesa de Montijo, pero la fuente esencial de Carmen proviene, sin duda, del profundo conocimiento de Prosper Mérimée sobre la cultura gitana y bohemia. Una de las fuentes más importantes que Mérimée manejó sobre el pueblo gitano fue el libro de George Borrow The Zincali (1841), posiblemente también estuviera influida por el poema narrativo Los gitanos (1824) de Aleksander Pushkin, que Mérimée había leído en ruso en 1840 y lo tradujo al francés en 1852.

Durante un viaje por el sur de España, el narrador (un arqueólogo francés) conoce a Don José Lizarrabengoa, un exmilitar de origen navarro. Don José le cuenta una historia inquietante: su romance con Carmen, una sensual gitana, que se cruzó por su camino, le apartó del Ejército y le arrastró hacia el delito, convirtiéndole en un bandido. Don José, ciego de amor por Carmen, toleró que estuviera casada con un bandolero apodado “El Tuerto”, a cuya banda Don José se unió y con el que colaboró en emboscadas y crímenes hasta que por celos lo desafió y mató en una pelea de cuchillos.

Después, Carmen se unió a un torero llamado Lucas. Don José no pudo soportar el desdén de Carmen y la acuchilló y sepultó. Tiempo después, presa del remordimiento, Don José se entrega y es condenado a muerte.
 
 
 

La novela está dividida en tres partes, en la primera el arqueólogo cuenta cómo conoció a don José. En la segunda, don José relata sus experiencias y en la tercera el narrador hace un ensayo sobre la cultura y el lenguaje de los gitanos. A diferencia de la ópera, aquí no se menciona nada sobre Micaela o la familia de don José y el papel del torero no es tan importante como el de Escamillo en la ópera Carmen.

Carmen es una opéra en cuatro actos con música de Georges Bizet y libreto en francés de Ludovic Halévy y Henri Meilhac, basado en la novela Carmen de Prosper Mérimée, cuyo estreno se llevó a cabo en la Opéra-Comique de París el 3 de marzo de 1875, con los peores comentarios de la mayoría de los críticos, fue un fracaso rotundo e hizo poco para subir los decaídos ingresos de la Opéra-Comique. Cerca del final de su temporada, el teatro regalaba entradas para incrementar la audiencia. El fracaso, en parte, pudo acelerar la muerte de Bizet, quien murió de un ataque al corazón, a los 36 años de edad, el 3 de junio de 1875, sin llegar a saber nunca cuán popular iba a ser su Carmen.
 
 

Bizet alcanzó a firmar el contrato para el montaje de la ópera en Viena un día antes de su muerte. La obra fue aclamada por el público, y elogiada por Johannes Brahms. Desde entonces ha tenido una fulgurante carrera internacional: Londres, Nueva York, Melbourne, San Petersburgo, Madrid y México, entre otras ciudades, hasta que en 1883 se presentó nuevamente en la Opéra Comique de París, ganando aquella vez el gusto de los franceses.

Hoy en día Carmen es la ópera francesa más conocida e interpretada en el mundo. El éxito se debe al equilibrio entre el libreto (con escenas cómicas, trágicas) y la música de Bizet con la magnifica orquestación, coros, arias y temas musicales fáciles de memorizar como la Habanera o el Toreador.

La temprana popularización de la obra a través de la ópera de Georges Bizet y el hecho de que, posteriormente, se haya adaptado al cine en numerosas ocasiones demuestra la pertenencia de Carmen al terreno del mito.
 
 
 

Una de las versiones cinematográficas más acertadas lo es sin duda alguna la Carmen de Carlos Saura de 1983, segunda entrega de la trilogía flamenca que conforma con Bodas de sangre y El amor brujo, y con el epílogo que representa Flamenco, que rodó junto al bailarín Antonio Gades, el guitarrista Paco de Lucía y el productor Emiliano Piedra.

Es una historia de amor y celos que termina en tragedia, basada en la novela Carmen de Prosper Mérimée, con fragmentos de la Opera de Bizet, en versión de Joan Sutherland y Mario del Mónaco, en ella, la bailarina Laura del Sol debuto como actriz, en una versión coreográfica flamenca y en donde la realidad del proceso del montaje de la obra, se mezcla con la ficción de la historia de pasión y celos, que trascienden los salones de ensayo y los tablaos y llegan a la vida de sus intérpretes, La película constituyó una audaz propuesta, como ahora lo es, el no tan afortunado montaje del argentino Marcelo Lombardero, en la producción multiplemiada, de origen bonaerense.
 
 

En esta versión contemporánea se recrea: “una mujer en busca de libertad, una víctima más de las tantas que sufre violencia de género”, cuando la protagonista es un ejemplo de libertad.

Esta versión actualizada, en donde las mujeres, lideradas por Carmen, bailan en un table dance de octava, con un Escamillo con mas look de cantante grupero que de torero, llega a México gracias a los esfuerzos de El Instituto Nacional de Bellas Artes, a través de la Compañía Nacional de Ópera de Bellas Artes, en colaboración con Producción, Representación y Organización Artísticas, en una versión que va más allá de los convencionalismos y expande las reglas del género operístico para presentar un espectáculo único.

 
La Carmen que propone esta nueva versión tiene como director de escena a Marcelo Lombardero, artista argentino premiado por su trabajo en diversos países de América Latina y Europa. Un híbrido montaje que no acaba de definir ni plástica ni temporal, ni espacialmente la acción, resulta, por un lado propositiva e irreverente, y por otro, convencional, ortodoxa y fiel a la obra de Bizet, ya que mantiene las partes cantadas y habladas. La propuesta se aproxima a la comedia musical, género descendiente directo de la propia opéra comique dentro de la que el autor insertó esta ópera.
 

En esta versión: violencia de género, graffiti, bailes callejeros, tauromaquia y tribus urbanas; elementos que en este siglo XXI son referentes reales y concretos. Lo que vemos en escena podemos encontrarlo día a día en la calle, en cualquier ciudad o pueblo, sin que pierda vigencia.




En esta puesta operística, Carmen es protagonizada por Luisa Francesconi, Dante Alcalá interpreta a Don José; Luis Ledesma a Escamillo, Maribel Salazar encarna a Micaela, además de otros destacados cantantes. Los acompaña el Coro y Orquesta del Teatro de Bellas Artes Schola Cantorum de México, con José Areán como director concertador.

La estática Carmen de Marcelo Lombardero, como lo demuestran las escenas de grupo, que de hecho no sabe qué hacer cuando entran los coros y los niños, incluye coreografías en hip hop, break dance, lenguaje y barrios actuales, personajes violentos como narcotraficantes y contrabandistas. Romper un paradigma requiere una actitud arriesgada, lo cual abunda en esta versión de Carmen, que cuenta con una excelente producción a cargo de Bertha Coutiño, de vasta experiencia en la producción escénica, televisiva y cinematográfica.

 

El teatro, y también la ópera son de todos. ¡Asista!

 

Recomendable para no muy expertos en el género.

 

Carmen. De Georges Bizet

Dirección de escena: Marcelo Lombardero.

Director concertador: José Arean

Actuación: Luisa Francesconi, Dante Alcalá, Luis Ledesma, Maribel Salazar, entre un numeroso elenco,  además de otros cantantes. Los acompaña el Coro y Orquesta del Teatro de Bellas Artes Schola Cantorum de México.

Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque (CCB), atrás del Auditorio Nacional.

Última función, lunes 24 de septiembre, 20:00 horas; Teatro Julio Castillo

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