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lunes, 24 de septiembre de 2012

MONSTER TRUCK, de Richard Viqueira


El amor al final de cuentas es un choque.

Texto y fotos: Salvador Perches Galván.

 

La palabra opera significa "obras" en italiano (es el plural de opus, del Latín, que significa "obra" o "labor") sugiriendo que combina las artes del canto coral y solista, declamación, actuación y danza en un espectáculo escénico.

Ópera designa, desde aproximadamente el año 1650, un género de música teatral en el que una acción escénica es armonizada, cantada y tiene acompañamiento instrumental, donde los actores utilizan estilos poco comunes al cantar. Las presentaciones son ofrecidas regularmente en teatros, acompañados por una orquesta o una agrupación musical menor. La ópera forma parte de la tradición de la música clásica europea u occidental.
 
 

 

Varios géneros de teatro musical están estrechamente relacionados con la ópera, como son la zarzuela española, el Singspiel alemán, la Opereta vienesa, la Opéra-comique francesa y el Musical inglés y estadounidense. Cada una de estas variantes del teatro musical tiene sus características propias, sin que tales les sean privativas y, en no pocas ocasiones, provocando que las fronteras entre tales géneros no sean claras. En la ópera, como en varios otros géneros del teatro musical, se une: la música (orquesta, solistas, coro y director); la palabra (por medio del libreto); las artes escénicas, en especial la actuación, el ballet y la danza; las artes escenográficas (pintura, artes plásticas, decoración, arquitectura); la iluminación y otros efectos escénicos; el maquillaje y los vestuarios.

La diferencia entre la ópera, la Zarzuela, la Opereta, el Singspiel y el Musical inglés y estadounidense, nace de una diferencia formal, diferencia que, con el paso de los años se ha venido desarrollando, sobre todo, por los diferentes géneros musicales, entre los cuales sobresale la ópera rock.
 
 

Una ópera rock es un género escénico-musical nacido en el siglo XX el cual combina las voces que habitualmente se utilizan en la ópera, pero con un ritmo diferente a ésta, en su lugar, se le agrega el ritmo de la música rock, o el del heavy metal.

Este tipo de composiciones fueron ideadas por la banda británica The Who quienes pensaron que en un disco, cada canción no tenía que contar una historia, por lo que idearon una ópera rock, donde todo el disco en completo contaba una historia. Esto dio lugar a Tommy, la primera ópera rock en popularizarse. Pese a esto la primera ópera rock de la historia fue SF Sorrow de los Pretty Things. Los también británicos Tim Rice y Andrew Lloyd Webber, durante la década de los 1970, inundan las carteleras teatrales del mundo entero con sus operas pop, variantes de las rockeras como José el soñador Jesucristo superestrella o Evita.

No podemos dejar de mencionar, en este breve recuento de la historia operística a The Wall (1979), creada por Roger Waters y Pink Floyd, famosa por su extenso y costoso show en vivo y por la posterior película dirigida por Alan Parker.
 
 

En 1977, desde Cabo Keneddy fueron lanzadas al espacio dos naves Voyager con materiales representativos de la vida sobre la Tierra, la carga contenía descripciones de su flora, de su fauna y de la vida humana.

La ambición del proyecto era contactar una hipotética inteligencia extraterrestre, para proporcionarles un conocimiento adecuado de la existencia de la Tierra y de nosotros mismos. Las naves iban cargadas con saludos en 55 lenguajes terrestres, entre ellos el de la ballena jorobada, y un compendio de la música terrestre desde Bach hasta los Beatles. También había una selección de 117 imágenes para representar la totalidad de nosotros, desde la cualidad brillante de nuestros dientes hasta una panorámica general sobre la arquitectura, la horticultura, los métodos de reproducción y sobre nuestros avances en los campos del arte y de la aviación.

El polémico cineasta, pintor, escritor, director escénico y curador británico Peter Greenaway quien, a propósito de aquella aventura gringa, y buscando pretextos para trazar nuevos rumbos en su carrera artística, dijo:

Usted y yo, como seres representativos de la Tierra, no fuimos consultados. No se nos pidió ninguna contribución. ¿Cómo pudo ser representado nuestro planeta sin nuestro permiso y nuestro parecer?

Deberemos esforzarnos para remediarlo. Sobre todo ahora que nos acercamos al fin del segundo milenio y nos dedicamos a hacer listas e inventarios de lo que somos y lo que hemos hecho.

Así, con plena conciencia del hecho que su recuento sería tan relevante como el mío, he preparado una lista personal y subjetiva de aquello que considero, con una mezcla de debida ironía y seriedad, pueda representar el mundo. Y esta lista la he llamado, con toda simplicidad y pedantería, 100 Objetos para Representar el Mundo.

Con el debido respeto al lenguaje cinematográfico y teatral, me gustaría presentar estos 100 objetos del modo más espectacular posible en términos de luz, voz y música, en otras palabras, me gustaría realizar una ópera moderna, una ópera objetual, una ópera de objetos significativos que se pueda decir que representan el mundo.

En nuestro mundo materialista y productor de iconos, la importancia de los objetos inanimados no debería ser menospreciada. ¿Podrían imaginarse, por ejemplo, un Otelo sin el pañuelo de Desdémona? ¿O un film noir sobre gangsters de Chicago sin una pistola, un teléfono y un automóvil? La utilería del teatro isabelino no podría pasar sin un cráneo, una cabeza cortada, una espada y una capa, y en cada melodrama dieciochesco encontraremos una botella de veneno, un dogal y un ataúd.

Este viaje instructivo debe ser recorrido en 70 minutos aproximadamente, medido por el discurso de Thrope, cuya voz ha sido manipulada musicalmente para convertirlo en un maestro, un pedante, un persuasor, un charlatán y un predicador.

Peter Greenaway, 1997
 
 

El texto anterior forma parte del programa de mano original que Greenaway redactó para el estreno de 100 Objects to Represent the World en el año de 1997 en Salzburgo, Austria; en México se presentó en el año 2000 en el Palacio de las Bellas Artes de la Ciudad de México y en el Festival Cervantino de la ciudad de Guanajuato.

 

A esta variedad operística, debemos añadir una más, la creada por el siempre inquieto, audaz y propositivo Richard Viqueira, la ópera vial Monster Truck, que concluye su breve temporada el 25 de septiembre en la sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque.

La historia de un choque amoroso en una ópera vial, escrita como una involuntaria historia de amor es lo que presenta Monster Truck, escrita y dirigida por Richard Viqueira.

Basada en una noticia real del 2008, en la que una elefanta de circo escapa y muere al ser atropellada por un camión de pasajeros, a Viqueira le interesó abordar la historia desde un punto de vista filosófico, al colisionar en el hecho dos o más personas que de ser un par de desconocidos pasan a estrechar una relación que no conocían.

“Se trataba de un camión de pasajeros y los que mueren son la elefanta y el chofer, quienes compartían cosas en común como edad y peso en kilos y toneladas. Lo vi como una especie de historia de amor. Pues el amor al final de cuentas es un choque, dos personas se encuentran, y la vida ocurre en lo no previsto”.

La puesta es una ópera vial, ya que en la compañía quisieron hacer un teatro vocal, trabajaron en la colocación de voz, en aprender distintos idiomas, imitar elementos y crear una atmósfera que proporcionara una posibilidad sonora. Su interés es que la voz cree la circunstancia de un choque desde un punto de vista escénico donde el espectador también esté incluido.
 
 

Con la obra también se busca amalgamar otras artes como el uso del verso, del corrido nacional, la ópera, la música pop, el spoken word, la poesía y las artes concretas de juglares.

Monster Truck presenta un triángulo de personajes: chofer, elefanta y motor de autobús (animal, humano y cosa) que colisionan en cuyo impacto elefanta y chofer mueren, sin saber si fue un accidente o sólo una historia más de desamor.

“Lo que me impactó de la noticia fue el aspecto poético y es lo que tratamos de rescatar. Me interesó la idea de conjuntar cosa, animal y ser humano para contar esta historia y ver cómo se aborda el choque y la muerte desde el punto de vista del reino animal, humano y material”, afirmo su creador, Richard Viqueira.

¿Por qué emplear el canto para la propuesta escénica?, Viqueira comenta que, al referirse a la muerte, la manera más adecuada de abordarla es a través de la voz y el aire que nos queda, nos sostiene y nos permite estar en pie. “La voz y el canto son un elemento etéreo de aire, de agonía y de vida”.
 
 

A su autor y director le seduce la idea de que el equipo de creativos especializados en artes orales como el músico de beat box, Ángel Luna, la cantante de ópera, Denise de Ramery, y el artista de spoken word, Rojo Córdova, hagan la música, la imagen, versifiquen e improvisen”.

Una compañía teatral como Kraken Teatr, tiene un discurso propio, una línea de propuesta, un laboratorio de trabajo permanente, que marca una forma de trabajar y se desmarca de otros proyectos, tal y como lo demuestra su más reciente creación: Monster Truck, opera vial y onomatopéyica.

 

El teatro es de todos. ¡Asista!

 

Toda una experiencia, muy recomendable.

 

Monster Truck. Ópera vial de Richard Viqueira

Dirección: Richard Viqueira.

Actuación: Rojo Córdova, Denise de Ramery, Ángel Luna, Richard Viqueira.

Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque, Paseo de la Reforma y Campo Marte, atrás del Auditorio Nacional.

Funciones: lunes y martes 20:00 horas, hasta el 25 de septiembre

Localidades: $150.00.

 

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