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lunes, 15 de octubre de 2012

AMOR SIN BARRERAS, de Jerome Robbins, Arthur Laurents y Stephen Sondheim,


Batalla por estar juntos en un mundo de violencia, odio y prejuicio.

Texto y fotos: Salvador Perches Galván.

West Side Story, conocida como Amor sin barreras en México, es una película musical estadounidense de 1961, dirigida por Robert Wise y Jerome Robbins. Protagonizado por Natalie Wood, Richard Beymer, Rita Moreno, George Chakiris y Russ Tamblyn en los papeles principales.

Está basada en la obra musical del mismo nombre, a su vez inspirada en Romeo y Julieta, de William Shakespeare, adaptada a los tiempos modernos. Fue en 1957 cuando surgió la idea de crear una versión musical y contemporánea, de la tragedia romántica por excelencia, adaptada a la entonces moderna Manhattan, valiéndose del tema central en titulares sobre la violencia urbana que crecía entre las juventudes locales. De este modo, las aristocráticas y enfrentadas familias veronesas de Montescos y Capuletos pasaron a convertirse en las pandillas de los Jets y los Sharks en un encarnizado duelo por mantener el control de sus barrios en el lado oeste de Manhattan (en aquél entonces sede de familias de clase trabajadora, inmigrantes extranjeros y algunos bohemios), mientras que la pareja de enamorados separados por las circunstancias se transforma en la conformada por el noble y generoso Tony y su bienamada María, la dulce y sensible costurera portorriqueña que sueña con el amor, hasta que conoce al joven que con ternura le abrirá el corazón y le cambiará la vida para siempre.



Para lograr su hechizo insuperable, la obra no sólo se vale de esto, también se apoya en lo que en su momento fueron nuevos géneros y estilos musicales, que vinieron a romper todos los esquemas de las puestas en escena como ésta: así, Bernstein se vio versátil y lo mismo experimentó con el jazz, la música pop y los ritmos tropicales (después de todo, estos chicos vienen de la isla del encanto), sin dejar de lado el crescendo orquestal; acompañado por un libreto que aborda una crítica social que no pierde vigencia: aunque sean alegres y vibrantes, las letras de Sondheim con sarcasmo hablan sobre el racismo y el clasismo. América’, con su cadencioso movimiento, sobre la violencia que irrumpe en las calles; la falta de comunicación entre generaciones (Oficial Krupke), el coqueteo con las drogas, la desintegración de la familia tradicional, el alegre vandalismo, la insatisfacción y el deseo de ser algo más; Soy bonita, que con sus letras de doble sentido se ha convertido en favorita de alegres vodeviles homosexuales y, por supuesto, el amor en toda su sobrecogedora devoción, representado por temas memorables como Esta noche, María y Donde, que han trascendido convirtiéndose en parte del repertorio de algunos de los más aclamados cantantes de música pop en el mundo.

La puesta en escena original de West Side Story, se estrenó en Nueva York el 26 de septiembre de 1957, en el Teatro Winter Garden de Broadway, alcanzando un gran éxito. El espectáculo partía de una idea original del coreógrafo Jerome Robbins.


El musical fue innovador: por los bailes, que forman parte de la acción dramática; por la variada música de Bernstein y por la temática. Una de las canciones más famosas de esta obra es América, donde se contraponen las dos visiones de los migrantes al llegar a Estados Unidos: la ilusión por la libertad, la modernidad y el consumismo, y por otro lado el desengaño ante la marginación racial y la pobreza. La acción del número musical se sitúa en una azotea donde los miembros de la pandilla puertorriqueña Sharks y sus novias discuten sobre su vida en Estados Unidos.

Con la ayuda de 20 canciones, West Side Story traslada la historia de Romeo y Julieta a las turbulentas calles de Nueva York de los años 50. Dos amantes pertenecientes a bandos contrariados, Tony y María, se encuentran atrapados por las dos pandillas rivales de sus diferentes razas: los Jets y los Sharks. Su batalla por estar juntos en un mundo de violencia, odio y prejuicio es uno de los más movidos e importantes musicales de nuestros tiempos.



El rodaje de Amor sin barreras inició el 10 de agosto de 1960 en las calles de Nueva York, en pleno Manhattan, Robert Wise había decidido filmar en los sitios mismos donde se desarrolla la acción: una cancha de juego y todo un barrio que estaba siendo demolido, barrio hoy desaparecido. Wise había renunciado a las escenografías abstractas porque prefería el realismo. Renovación en el género de comedia musical, que generalmente recurre a la irrealidad o al surrealismo del set cinematográfico; Nueva York es un personaje de la acción. Nueva York hace extraños a los adultos para el drama de la juventud en sus calles, y si hay un drama, es porque el Nueva York de los poderes ignora a esa juventud abandonada a sí misma, el miedo a la soledad los orilla a aglutinarse en pandillas. Posee la ilusión de la fuerza y el gusto por la potencia y el respeto por la fuerza y del poder ante un adversario. Juventud en guerra cotidiana. 

Un acertado montaje académico de Amor sin Barreras, bajo la dirección de Jaime Rojas, la coreografía de Memo Téllez y la dirección vocal de Gicela Sehedi; producida por Efraín González y Mauricio Salas. protagonizado por los 43 alumnos del Taller de Teatro Musical de Artestudio, en breve temporada en el Teatro Xola, Julio Prieto.

La traducción de Amor sin Barreras, corrió a cargo de Luise Jaramillo y Enrique Arce, sin recurría a las anteriores versiones de las dos puestas en escena “profesionales”, llevadas a cabo en 1976 y 2004, ni a una previa estudiantil que se montó con mayor éxito que las comerciales, en el teatro de arquitectura de la UNAM. 

La primer de ellas en 1976, en el teatro Hidalgo del Seguro Social, bajo la producción de Alfonso Rosas Priego, Rubén Boido y la empresa Rual, S.A; con la dirección de Rubén Boido, con María Medina, Gualberto Castro, Luis Torner, Macaria, Javier Marc, Julieta Bracho, Paloma Sozaya y Gerardo Vigil, entre otros.



La segunda fue en el 2004, en el teatro Pedregal en principio, para continuar en el Insurgentes, bajo la producción de Gerardo Quiroz, Claudia Casillas y Eduardo Capetillo; dirigida por Alejandro Orive y Mauricio García. La coreografía corrió a cargo de Memo Téllez, al igual que en la actual puesta del Centro de Artes Escénicas Artestudio. En el elenco participaron: Eduardo Capetillo, Bibi Gaytán, Jaime Camil, Chantal Andere y Flavio Medina, entre otros.

Esta producción, de formato amateur cuenta con los elementos que le dan formalidad y presencia a la altura del teatro profesional. A manera de celebrar 55 años de su arribo a los escenarios, el plan inicial del equipo que trabaja en el actual montaje de Amor sin barreras, es realizar una temporada de un mes, concluyendo el 29 de octubre, para concluir su semestre escolar, desarrollando con ello la sensibilidad y el trabajo en equipo entre sus alumnos, dejándoles la experiencia de presentarse en un teatro con funciones abiertas al público en general, con varias funciones.

Todos ellos son actores en formación, así que, es deber de sus maestros, introducirlos en la complejidad de Amor sin Barreras con el mayor compromiso y responsabilidad. Se necesita cantar, bailar y actuar con técnica, precisión, honestidad y dominio los tres campos, casi siempre al de manera sincrónica.

Por lo general llegan no siendo los mejores, pero si los más tenaces y con mayor visión de donde quieren llegar. Los que se comprometen, estudian, y están diario en clases, son los que llegan alto.


Los directivos de Artestudio, preparan el que será el montaje 2013, una versión estudiantil de Los Miserables, proyecto que llevarán a escena en mayo del año siguiente, siendo la primera institución académica en el país en escenificarla en versión escolar.

Gicela Sehedi, directora vocal de Amor sin Barreras, una de las más estrictas en su área, se preocupó en todo momento por inyectar a los estudiantes los elementos necesarios para alcanzar las metas fijadas en cualquier montaje de este tipo. Afirma que, el reto principal que tuvieron todos los involucrados en este proyecto, fue que los alumnos lograran compaginar las coreografías con la complejidad de la partitura.

El extenso elenco de esta puesta estudiantil, es justo y necesario mencionarlo, está integrado por: Adriana López, Aidee Tovar, Alfonso Soto, Ambar Alarcón, Pablo Rodríguez, Anabel Sanchez, Andres Dardon, Aurora Becerra, Barbara Jimenez, Bernardo Vega, Cecilia Galindo, Chantal Garcia, Claudio Jaramillo, Daniel Bojorges, Daniela Olguin, David Ahedo, Jerry Vazquez, Ivan Aguilar, Jhonny Solis, Jimena Cornejo, Jimena Merodio, Josafat Haro, Juan Pablo Escutia, Maria Fernanda Palacios, Maricielo Vargas, Mauricio Galvez, Natalia Leal, Omar Cervantes, Pia Vergara, Rebeca Hepziba, Rodrigo Farid, Silvia Peñaloza, Sonia Villanueva, Valentina Ochoa, Vanessa Diaz, Renata Bago, Ricardo Hernandez, Andres Quiroz,  Claudio Gonzalez, Aldo Gajeda, Victor Amaro, Mauricio Castaño y Sofia Silva (nombres copiados del programa de mano, como se puede observar, la mayoría sin acentos, ignoramos si por error o por decisión). Siendo Alfonso Soto y Claudio Jaramillo; Chantal Garcia y Jimena Cornejo, entre muchos otros, alternantes, estos cuatro mencionados, en la pareja central de la trama.




Como toda obra de conjunto, es claro que los desempeños son irregulares, los histriones estelares en la función que el que esto escribe vio, tuvieron interpretaciones acertadas en las tres disciplinas requeridas en el género y, es digna de mención la actuación de Anabel Sanchez, como Anita y su espectacular América, también memorable el número Oficial Krupke, necesario es reconocer la excelente labor del coreógrafo, Memo Tellez, que reproduce los números originales con muy buenos resultados, no así los de los traductores, quienes, al no adaptar a los tiempos actuales los diálogos (claro está que no tendría porque llenarlos de güeyes), lograron sonoras carcajadas del público en escenas de gran dramatismo, o melosamente románticas, como la del balcón.

Esta puesta en escena de Amor si n barreras merece la atención del público, en reconocimiento al esfuerzo de sus 43 intérpretes y de sus productores, el maravilloso Mauricio Salas, y Efraín González, al director general Jaime Rojas y la directora vocal Gicela Sehedi y muy en particular al coreógrafo Memo Tellez, cuya labor de de lo mas plausible en el montaje.


El teatro es de todos. ¡Asista!

Recomendable. 

Amor sin Barreras. De: Jerome Robbins, Arthur Laurents y Stephen Sondheim.
Dirección: Jaime Rojas.
Actuación: Los 43 alumnos del Taller de Teatro Musical de Artestudio.
Teatro Xola, Julio Prieto. Eje 4 Sur Xola núm. 809, colonia Del Valle; muy cerca del metro Etiopia (Línea 3) y del metrobús Amores (Línea 2). 
Lunes 20:30 horas hasta el 29 de octubre. 
Reservaciones: 5639 9816, 5525 3704 y 4398 0082. 
Pagina web:  HYPERLINK "http://www.artestudio.com.mx" www.artestudio.com.mx  

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