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domingo, 11 de noviembre de 2012

EL SUEÑO DE LU ...PELICULA QUE INAUGURA LA CINETECA NACIONAL



Desde el conocimiento de la pérdida.
Salvador Perches Galván



Tras un intento de suicidio, Lucía intenta resignificar su vida para seguir adelante. Al enfrentar la pérdida de su hijo, víctima de un aneurisma cerebral, encontrará nuevos vínculos y pequeños milagros; un encuentro y un viaje inesperado abrirán espacio para comprender que puede permanecer en la vida y descubrirá que la eternidad se contiene en un instante.

Uno de los objetivos que Hari Sama tuvo para realizar El sueño de Lu, su segundo largometraje, era crear en imágenes aquello que las palabras no pueden hacer, cómo superar la pérdida de un hijo.
Sama pensó desde un principio en Úrsula Pruneda para el rol de Lucía, un papel que requería no solo de gran talento, sino de un entendimiento personal de las diversas etapas del luto, aspecto que a nivel personal el director comparte con la actriz. Platicamos en exclusiva para México Legendario con director y `protagonista con respecto a esta conmovedora e impactante película de estreno en nuestro país, aquí la entrevista



¿Cómo llegas a este proyecto?
Ursula Pruneda. Hari me llamó en el verano del 2010, el estaba pasando una temporada larga en Uruguay y me dijo: “estoy pensando hacer esta película, es sobre una madre soltera que pierde un hijo”. Y le dije: Te mato si no me invitas a hacer este personaje, y entonces, a partir de eso, él empezó a desarrollar el guión, desde Uruguay me mandaba tratamientos y escenas, momentos y cosas que él pensaba y cuando regresó dijimos: va con todo y empezamos a hacer el reparto y a ver con quienes queríamos trabajar y tuvimos la enorme, inmensa fortuna de que con las personas que nosotros queríamos trabajar, quisieron trabajar con nosotros. Empezamos a ensayar, específicamente con Mari Carmen Farías, ella acababa de terminar una temporada larga en la tele, entonces estaba como en buen momento para ensayar, estuvimos ensayando un par de meses haciendo trabajo de mesa y arrancamos la filmación la primera semana de enero del 2011 y fue un proceso delicioso. Hari y yo nos conocemos muy bien de hace muchos años, más de diez, entonces fue bien bonito, porque él y yo habíamos trabajado juntos en algunas otras cosas pero nunca con esta intensidad, con esta responsabilidad. Hari es un director maravilloso que sabe perfectamente lo que quiere de ti, y no quita el dedo del renglón hasta que lo consigue, pero tiene tal claridad, que sucede, sucede. Fue un rodaje muy gozoso para mí y trabajamos con una profunda solidaridad entre todos los departamentos. 

Lo más padre de ser protagonista de las películas, es que tienes oportunidad de ver la vida de la película, de vivir la vida de la película junto con ella, con el director, con la gente de arte, con el script, con los de alimentación que acompañan la película día a día. Eso para mí es lo mas padre, como yo tengo formación de teatro y así es como se forma el teatro, desde el principio estás ensayando, meses de ensayo, me encanta ser protagonista de las películas porque es igual, llevas la película y llevas la historia y tienes relación con todos, eso es precioso.

La película surge de un doloroso trance personal, ¿Qué tan difícil resulta plasmar este dolor en una película?
H. S. Claro que es doloroso pero al mismo tiempo es luminoso porque es un acto de sublimación, de catarsis, además lo hicimos de una manera muy responsable en el sentido de que es una ficción, está totalmente ficcionado. Yo creo que todo el arte tiene que venir de un asunto personal porque si no, no tiene verdad y cuando no hay verdad la gente se da cuenta y no entra, o es puro entretenimiento como ir a la montaña rusa, sin ver algo que te toque más adentro.



Además se nota que es un acto autentica, verdadera e inmensamente amoroso.
H. S. Sí, yo creo que comunicarse con el otro y compartir el dolor de uno con los demás es un acto muy amoroso, yo recuerdo en momentos de mucho dolor personal, leer, leer compulsivamente, leer una novela y después otra y después otra, hace sentirme mucho menos solo, yo creo que en ese específico sentido es que el arte verdaderamente nos hace mejores seres humanos porque te sientes integrado con el todo, es un acto no individualista sino colectivista.

U. P. Si, nosotros decidimos esto, desde el conocimiento de la pérdida y desde el conocimiento del feroz intento humano por sobrevivir ante un dolor tan grande y tan contundente, el paso por un dolor como ese sin el arte, es inconcebible para nosotros, por eso lo decidimos compartir de esa manera.

Tienes un gran elenco, muchos excelentes actores haciendo participaciones breves, que buen poder de convocatoria.
H. S. Pues puros amigos, la verdad pura gente muy cercana, admirada por mí, respetada, profundamente querida, fui alumno de teatro de Mariana Giménez y somos muy amigos, pura gente con la que sabía desde un principio que quería trabajar, por fortuna se logró que así fuera y estoy muy agradecido porque si estoy muy contento, el trabajo con ellos fue padrísimo.

Las secuencias de las terapias, con Mariana Giménez, son devastadoras.
U. P. Fue una maravilla, y Mariana fue una de las personas que nosotros decíamos: por favor que pueda, porque, como está en la Compañía Nacional de Teatro, tiene poco permiso para trabajar fuera, si les dan, pero poco, entonces decíamos, “que coincida, que coincida” y Mariana tiene un entendimiento del ser humano, y un entendimiento del trabajo actoral. Somos muy afines nosotros tres de cómo vemos el arte, de cómo vemos el arte escénico, de cómo vemos la vida, y ella lo hizo muy bien, tan bien, que las compañeras del grupo, que sabían que ella era actriz y que estaba haciendo esta escena, escrita para ella, se olvidaron de eso y empezaron a darle consejos y empezaron a decirle su experiencia. Yo creo que para un actor eso es el regalo más grande que puedas tener en la vida.

La película está realizada como una partitura musical, contada en tres momentos, a partir de los recuerdos de una madre que tiene que aprender a reconstruirse y comprender que tiene que salir adelante. Un gran logro es el tono, es una película muy conmovedora aunque no sensiblera.


H. S. La verdad es que trabajamos muchísimo con el tono porque yo tenía mucho miedo de que el tono se volviera desmedido porque siendo una situación tan extrema, la verdad es que si había ese riesgo y tratamos no solo de contenerlo todo el tiempo, cuando era necesario, sino además de llenarlo de verdad siempre, y cuando tiene que ser contenido aunque parece que no está pasando nada pero por dentro siempre están los dos metales raspándose, esa angustia que no es muy hacia afuera pero que en la mirada se nota. Cuando está viendo las palmeras, yo le decía a Úrsula, es como cuando dos metales se raspan entre sí, así es la sensación dentro y eso es lo que hay que lograr en cámara. 

U. P. Yo pienso que tiene que ver con que Lucía, lo sepa o no, lleva su dolor con mucha dignidad, no sé cómo explicar eso pero tiene que ver con una cosa privada, el dolor es algo muy privado y nosotros lo compartimos con la película. Yo lo comparto con Lucía, Lucía lo comparte con el público pero ella lo vive con mucha dignidad como algo muy privado. 

¿Qué tan complicado fue mantener ese tono actoral, tan contenido, sin caer en el melodrama o en la frialdad que cree distancia con el espectador?
U. P. Requiere de una profunda concentración y eso es cansado porque te tienes que abstraer mucho de lo que pasa, aunque de pronto también necesitas echar un poco de relajo y bailar y gritar y así. Pero básicamente me aventé las 8 semanas trabajando de 6 de la mañana a las 10 de la noche todos los días excepto los sábados en la tarde y los domingos que descansaba tratando de serle fiel al dolor a ella, al dolor que ella está sintiendo, al dolor que ella está viviendo, a lo inenarrable que es tener esta serie de preguntas: ¿quién soy ahora que él no está?; si no soy mamá, ¿entonces que soy?; si no está el ¿cómo me llamo?; si él no está ¿cómo la vida sigue? ¿cómo puede estar la gente afuera teniendo una vida normal?



Lu dice, me estoy desdibujando.
U. P. Me estoy desdibujando, ya no sé quién soy. Y es muy interesante porque el personaje de Las buenas hierbas, Dalia también deja de saber quién es ella cuando su madre deja de reconocerla: “si mi madre no me reconoce, entonces ¿quién soy?”. Y a mí me gustan estos personajes Salvador, me gusta esta manera de abordar los personajes, me gustan estas historias, me apasiona comprometerme así con los personajes.
Porque, además hablan de la mismidad y de otredad al mismo tiempo.
U. P. Claro, por supuesto. Yo no soy sin los otros, yo no soy nadie sin los otros y como actriz yo no soy nadie si no tengo a alguien a quien decirle. Si estoy haciendo un monólogo por lo menos necesito de un espectador, un espectador con quien dialogar, con quien emprender un diálogo; que me escuche, alguien que le interese lo que estoy diciendo, le guste o no le guste y así es la vida.

El sueño de Lu es una película intimista, de bajo presupuesto, pero de un gran aliento artístico que conmueve y lleva al espectador por la dramática odisea que vive su personaje central en su proceso de reconciliación con el mundo y sobre todo cómo enfrentar la pérdida.

Aquí ustedes están compartiendo su dolor en un acto aleccionador, a diferencia de quien dice que comparte el dolor en un velorio. En las sesiones de terapia, queda perfectamente retratado la cantidad de tonterías, frases hechas, lugares comunes que se dicen en los velorios y que mucho tiene que ver con la idiosincrasia del mexicano y la mentalidad judeocristiana.


U. P. Yo pienso que en esos momentos la mejor compañía es un abrazo sincero, una mirada, un silencio compartido.Ese día en el grupo comentaban que quieren publicar un libro con una lista de las estupideces que se llegan a decir a los padres que pierden hijos. Tú no puedes llegar con un padre y decirle “Dios te tiene preparado algo mejor”, o “Dios sabe porque hace las cosas”, o “Todo sucede para bien”, “Te acompaño en tu dolor”, ¿qué me acompañas?, ¿de qué me estás hablando?. Obviamente la gente no lo hace por mala, lo hace por torpe, porque somos torpes, porque no sabemos cómo acercarnos, porque no sabemos qué decir, porque no conocemos. Solamente alguien que ha sufrido la pérdida de un hijo sabe, podría acompañar, podría tener un silencio que compartir, creo que es torpeza y también es miedo, es uno de los terrores más grandes. Los otros se vuelven como apestados, no, no hay que acercarse porque, se nos vaya a pegar, se nos vaya a morir a nosotros también. Es una barbaridad pero sucede.

Yo creo que todo viene del temor, del temor a la muerte, del temor al dolor, al vacío, a la ausencia, entonces hay muchas imaginerías en relación a todo eso. Cosas tan absurdas como “no llores, no lo dejas ir”, “es que si lloras te va a ver y se va a querer quedar contigo”, bueno, hay muchas creencias, tienes que llorar, tienes que vivir tu duelo.

H. S. Si, tal cual, habiendo estado del lado del lector que se siente un poquito, no curado, porque eso es absurdo, pero si un poquito sanado después de leer una cosa así, un poquito acompañado. La idea de hacer este tipo de cine que ayude a curar heridas no es opcional, esto es lo que yo quiero hacer, es lo que tengo que hacer, es lo que me ayuda a seguir aquí, es lo que me alegra hacer y con suerte alguien sentirá un poquito de lo que está compartiéndose en esta película y nos dirá: lo compartí, lo lloré y salgo de la película distinto de cómo entré, nada más.
Tras dirigir Sin ton ni Sonia, hace casi nueve años, Hari Sama opta por una película más pequeña, lo que le permitió tener un mayor control de todo.

La cinta es protagonizada por Úrsula Pruneda, quien ofrece una brillante y contundente actuación. La acompañan en esta travesía Gerardo Trejoluna, María del Carmen Farías, Emilio Echevarría, Mariana Giménez, Moisés Arizmendi y María Deschamps, entre otros. 
Creo que este tipo de actos que tú hiciste y que nos regalas con esta formidable película definitivamente constituyen una catarsis y, por qué no decirlo, como exorcismos mediante los cuales se logran liberar demonios interiores.


H. S. Se liberan demonios, se abren puertas, yo con esta película descubro una manera distinta de hacer cine, que me pienso formar en ese caminito, trabajando por ahí, buscando entre este tono y entre esta manera de jugar con la cámara, con producciones pequeñas, entonces si hay un exorcismo y al mismo tiempo, la vida es muy generosa y es muy sorprendente y es un milagro instante a instante, entonces también es eso, un nuevo oficio, casi.
La película fue creada en cooperativa y muchos actores no cobraron y se consiguieron apoyos particulares para cada fase de la producción.
Es una película que se filmó con muy poco dinero, con retos de producción porque en la cinta la presencia de las ballenas es importante, y había que llegar al mes de marzo en el plan de rodaje, pues es cuando esta especie llega a Baja California".

El contacto con la naturaleza es un factor determinante paras la sanación de Lu.
H. S. Si, la verdad Lu pasa por un proceso de destrucción, indispensable para después poder dejar ir a su capacidad en ese momento específico, poder tomar la guitarra y empezar a sublimar y empezar a estar aquí, haciendo, mirando desde otro lugar, se cambio de silla.
Y no en una sala de conciertos, no en la Neza ni acompañada por la filarmónica, no, acompañada por pescadores en una cabaña en Ensenada, esa era su necesidad.

H. S. Exactamente, la más pura, de cantar los cantos de Netzahualcóyotl, canto profundo…
…después de tocar a la ballena y a su crio y desprenderse de las cenizas, esa escena es brutal.

H. S. Si, es brutal, pero justo esa era la idea, que llegara ahí con las ballenas y que las ballenas se quedaran con eso…
…y que el niño se quedara ahí con ellas que las adoraba.



U. P. Las ballenas son animales muy poderosos, yo he escuchado que son los únicos animales que no conocen el miedo, siempre me ha llamado mucho la atención eso, y como no conocen el miedo se dejan matar. Son animales tan grandes, que con un coletazo destruyen una barca. Entonces la experiencia, el hacer contacto visual con una ballena, con el bebe de una ballena, que estaba al lado de ella, la mama de pronto le da un aletacito así y lo avienta hacia nuestra barca para que nos viera, nosotros estábamos entre emocionados, llorando, gritando, se nos olvidó que estábamos haciendo la película. “apúrate, la cámara, y ya nos pusimos a trabajar”. Que regalo.
Y ahí estas acompañada por Gerardo Trejoluna, otro actor inmenso, muchos y puros buenos actores, un gran elenco, empezando por ti, que eres una gran actriz y que el público debe ir a verte a la Sala Xavier Villaurrutia los lunes y martes a Un charco inútil, en la película estabas muy protegida.

U. P. Una gran complicidad en el trabajo. Gerardo Trejoluna es un hombre comprometido consigo mismo, generoso, gentil, noble y un actor maravilloso, al igual que Emilio Echevarría, que es mi papá en la película que yo le tengo toda la gratitud, a todos una gratitud inconmensurable, en su compañía, en su solidaridad, en su entrega, compartir la escena con alguien que te mire a los ojos con esa profundidad es la razón por la que yo hago teatro y por la cual hago cine y por la cual hago lo que hago. Hacer esto y tener estos momentos de comunión que generan estados de conciencia diferentes.

El sueño de Lu, compitió este año por el Golden Globet en la décimo quinta edición del Festival Internacional de Cine de Shangai, en la municipalidad de China, en donde su protagonista Úrsula Pruneda se hizo acreedora al premio a la mejor interpretación femenina


Definitivamente la película contiene una gran verdad y por eso ha conectado tan bien con el público.
H. S. Si, es cierto, y eso creo que es una regla para el arte en general, cuando tiene verdad  y cuando tu estas absoluta y profundamente convencido de lo que estás diciendo, y lo estás diciendo sin juzgar te y sin juzgar al otro estas ahí desnudo y ese acto de generosidad tan grande del artista en general es algo que nosotros sentimos como público de una novela, de una obra pictórica o de una película, porque te entra, de verdad y lo lloras junto con el que la hizo.

Las buenas hierbas arrancó en un gran festival como lo es Guadalajara, y El sueño de Lu, en otro, Morelia, luego de los premios obtenidos por la película y por tu gran actuación, estoy seguro que contactarás de inmediato con el público. ¿Cómo se sienten ante su estreno? 
U. P. Estoy muy emocionada porque es un proyecto muy importante para mí, el Festival de Morelia es una plataforma muy importante para el cine independiente y esta es una película re independiente

H. S. Muy nervioso, muy contento, es rarísimo mostrarla después de estar trabajando en ella y trabajando en ella y de repente no sabes cómo van a reaccionar los demás, es hermosísimo ver que los demás reaccionan de maneras distintas, me encanta ver lo que para cada quien es el sueño de Lu, cada quien tiene una interpretación completamente distinta, lo cual me llena de júbilo, porque esa era la idea, que fuera lo suficientemente abierto. Muy a la expectativa de lo que suceda.



Con esta gran película se reinauguró la Cineteca Nacional.

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El sueño de Lu (Mexico, 2011). 
Dirección y guión: Hari Sama.
Reparto: Úrsula Pruneda, Gerardo Trejoluna, María del Carmen Farías, Emilio Echevarría, Mariana Giménez, Moisés Arizmendi, María Deschamps.
Producción: Sachiko Uzeta y Hari Sama.
Dirección de fotografía: Emiliano Villanueva.
Edición: Mario Sandoval, Hari Sama.
Dirección de arte: María Paz González.
Sonido: Samuel Larson, Pablo Tamez.
Animación: Organika.
Música: Darío González Valderrama. 
Compañía productora: Catatonia Cine.

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