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jueves, 20 de diciembre de 2012

EL CARTERO, de Antonio Skarmeta


El mutuo deslumbramiento por la libertad y la creación.

Texto y fotos: Salvador Perches Galván.

De ascendencia croata, hijo de Antonio Skármeta Simunovic y de Magdalena Vranicic, Esteban Antonio Skármeta Vranicic, nació en Antofagasta, Chile, el 7 de noviembre de 1940. El escritor chileno, es una de las máximas figuras de la literatura de su país, reconocido internacionalmente por su novela Ardiente paciencia, la cual fue llevada al cine en el film Il Postino.

Skármeta estudió Filosofía en la Universidad de Chile, discípulo de José Ortega y Gasset, su tesis versó sobre el pensamiento de este último. Se interesó por las filosofías de Jean-Paul Sartre, Albert Camus y Martin Heidegger.
 
 

Con la Academia de Artes Dramáticas organiza un espectáculo en homenaje a Chéjov, Cervantes y O’Neill. Lee sus primeros cuentos en la Academia de Letras y en su último año de secundaria es elegido presidente de este grupo literario. En este tiempo gana algunos concursos escolares con textos ensayísticos o poéticos. Participa con su grupo en un viaje de estudios que lo lleva a Perú y guiado por sus maestros conoce Machu-Picchu, experiencia introductoria de una América Latina profunda que luego lo conducirá a leer la obra de Pablo Neruda.

En 1959 recorre Bolivia y Perú con un grupo de titiriteros presentando obras de García Lorca de pueblo en pueblo, emulando el carromato del granadino. En 1960 se une a un conjunto teatral que actúa en Argentina, Uruguay y Brasil, y en 1960 trabaja en un barco de carga que lo lleva a la costa atlántica de Estados Unidos desde donde parte para atravesar todo el continente y llegar con un viejo auto a California y México.
 
 

En 1964 obtuvo una beca para realizar estudios de posgrado en Estados Unidos, en donde alcanza una maestría en la Universidad de Columbia, Nueva York (su tesis versó sobre la narrativa de Julio Cortázar). La estadía en Estados Unidos fue muy fructífera: se habitúo con la escena teatral, fílmica y musical de Manhattan y estudió teatro con Paul Kozelka, del Actor’s Studio. Allí escribe algunos cuentos ubicados en Norteamérica que constituirán la base de sus primeras obras de ficción.

A su retorno a su tierra natal, comienza a trabajar como director de teatro en el Conjunto Artístico del Instituto Pedagógico, imparte Filosofía en el Instituto Nacional y publica su primer libro de relatos El entusiasmo en 1967; después impartirá Axiología y Literatura en la Universidad de Chile.

Por esos años recibe su primer reconocimiento importante: el Premio Casa de las Américas 1968 por Desnudo en el tejado.
 
 

Intelectual de izquierda, Skármeta fue miembro del Movimiento de Acción Popular y Unitaria en los años de la Unidad Popular. Después del golpe militar emprendido por Augusto Pincochet, el escritor sale del país junto con el cineasta Raúl Ruiz. La primera escala fue Argentina, donde residió un año y publicó su tercer libro de relatos: Tiro libre (1974). Luego partió rumbo a Alemania Occidental, donde recibió en 1975 la beca del Programa de las Artes de la Academia Alemana de Intercambio Académico, gracias a la que pudo escribir su primera novela Soñé que la nieve ardía. A partir de 1979 trabajó durante tres años como profesor de Guion Cinematográfico en la Academia Alemana de Cine y Televisión en Berlín Oeste.

En Alemania construyó la historia del cartero de Neruda: primero para la radio alemana y luego como un guion. La historia aparece como libro bajo el título de Ardiente paciencia, en 1985. Luego se llama El cartero de Neruda. Esta obra de éxito enorme, ha sido traducida a una treintena de lenguas, adaptada al cine, el teatro y la radio. Su autor asegura que existen más de cien versiones en el mundo.



El compositor mexicano Daniel Catán creó una ópera basada en ella que fue estrenada en la Ópera de Los Ángeles bajo el título de Il Postino con Plácido Domingo como Pablo Neruda y Cristina Gallardo-Domas como Matilde.

En 1989 regresó a Chile, tras un largo exilio de casi 16 años. En mayo de 2000, durante la presidencia de Ricardo Lagos, fue nombrado embajador en Alemania, cargo que ejercería hasta febrero de 2003.

Ha sido catedrático en las universidades de Washington en San Luis, Misuri y en Colorado College.
 
 

Apasionado del séptimo arte, Skármeta ha escrito varios guiones, dirigido al menos dos películas y actuado en cinco. En 1973 escribió su primer guion: La Victoria para el director alemán Peter Lilienthal, quien dirigió el filme homónimo, donde se narra la vida de una solitaria dactilógrafa provinciana, que va a Santiago, y al encontrar la ciudad convulsionada se interesa más por ser alfabetizadora que por llevar adelante una vida burocrática. Esta primera experiencia cinematográfica será el comienzo de una duradera atracción por el cine que lo conducirá a escribir varios guiones o que motivará a otros directores a realizar adaptaciones fílmicas de sus cuentos o novelas.

También han sido llevadas al cine Ardiente paciencia, por el mismo Skármeta en 1983 como director y guionista bajo el mismo título, y por Michael Radford con el nombre de El cartero en 1994, galardonada con muchos premios internacionales y El baile de la victoria en 2009 por Fernando Trueba.

Apunta Skármeta en torno a Neruda: Nunca pertenecí al círculo íntimo de Neruda, porque tenía otra edad, otro tipo de conducta, tenía otras preferencias estéticas, pero sí admiraba enormemente sus poesías, los distintos tipos de poesía que escribía, y las pocas veces que estuve con él disfruté enormemente, tenía un sentido del humor muy juguetón. Y eso me marcó en el modo de construir el personaje literario de Pablo Neruda en El Cartero. Él tenía otro tipo de relación con otras personas, con unos se mostraba más intelectual, o más huraño, o más hosco: pero era extremadamente tierno con las personas humildes, jamás olvidó su origen humilde. Siempre se interesaba por el trabajo material de la gente con una gran curiosidad, y la gente apreciaba esto. Se lo reconocía”.

Ardiente paciencia narra la insólita amistad entre un sencillo e ingenuo cartero de provincia y el poeta Pablo Neruda. El mutuo deslumbramiento por la libertad y la creación.
 
 

Dice Skármeta que su obra fue el resultado de una lenta maduración, de una decantación de años. En ello quizá resida la clave del éxito de su libro, que además de una novela, nació, desde el principio por sus ricos y amenos diálogos, como un guión cinematográfico. Como en la versión cinematográfica del libro de Mann, Muerte en Venecia; o en la del Borís Pasternak, Doctor Shivago, el escritor le debe a ella mucho del éxito de su obra.

En el prólogo, su autor describe la génesis de su más famosa y exitosa novela:

“Trabajaba como redactor cultural de un diario de quinta categoría.

La sección a mi cargo se guiaba por el concepto de “arte” del director. En las oficinas húmedas de esa redacción agonizaban cada noche mis ilusiones de ser escritor. Otros escritores de mi edad obtenían considerable éxito en el país y hasta premios en el extranjero. La envidia, más que un acicate para terminar algún día una obra, operaba en mí como una ducha fría.

Por aquellos días en que cronológicamente comienza esta historia, que como los lectores advertirán parte entusiasta y termina bajo el efecto de una honda depresión, el director advirtió que mi tránsito por la bohemia había perfeccionado peligrosamente mi palidez y decidió encargarme una nota a orillas del mar, que me permitiera una semana de sol, viento salino, mariscos, pescados frescos, y de paso importantes contactos para mi futuro. Se trataba de asaltar la paz costeña del poeta Pablo Neruda, y a través de entrevistas con él, lograr para los depravados lectores de nuestro pasquín algo así, palabras de mi director, «como la geografía erótica del poeta». En resumidas cuentas, y en chileno, hacerle hablar del modo más gráfico posible sobre las mujeres que se había tirado.

Hospedaje en la hostería de isla Negra, viático de príncipe, auto arrendado en Hertz, préstamo de su portátil Olivetti, fueron los satánicos argumentos con que el director me convenció de llevar a cabo la innoble faena.

A estas argumentaciones, y con ese idealismo de la juventud, yo agregaba otra, acariciando un manuscrito interrumpido en la página 28: durante las tardes iba a escribir la crónica sobre Neruda y por las noches, oyendo el rumor del mar, avanzaría mi novela hasta terminarla. Más aún, me propuse algo que concluyó en obsesión, y que me permitió además sentir una gran afinidad con Mario Jiménez, mi héroe, conseguir que Pablo Neruda prologara mi texto. Con ese valioso trofeo golpearía las puertas de Editorial Nascimento y conseguiría ipso facto la publicación de mi libro dolorosamente postergado.

La novela no es la que quise escribir en isla Negra ni ninguna otra que hubiera comenzado en aquella época, sino un producto lateral de mi fracasado asalto periodístico a Neruda. El sabroso reportaje a Neruda, no fue viable debido a principios del vate y no a mi falta de impertinencia. Con una amabilidad que no merecía la bajeza de mis propósitos me dijo que su gran amor era su esposa actual Matilde Urrutia, y que no sentía ni entusiasmo ni interés por revolver ese «pálido pasado», y con una ironía que sí merecía mi audacia de pedirle un prólogo para un libro que aún no existía, me dijo poniéndome de patitas en la puerta: «con todo gusto, cuando lo escriba».

En la esperanza de hacerlo, me quedé largo tiempo en isla Negra, y para apoyar la pereza que me invadía todas las noches, tardes y mañanas frente a la página en blanco, decidí merodear la casa del poeta y de paso merodear a los que la merodeaban. Así fue como conocí a los personajes de esta novela.

Tardé catorce años en escribirlo, es francamente un récord del cual no me enorgullezco. “

El cartero trata sobre la vida de Mario Jiménez un adolescente de que vive en isla negra (Chile). Trabaja de pescador con su padre hasta que decide abandonar la pesca para dedicarse, con un pequeño sueldo, de cartero. Al único que le tenía que llevar la correspondencia era a Pablo Neruda, con el que entabla una intensa amistad.

Mario conoce en la hostería a Beatriz de la que se enamora, más tarde habla con Pablo Neruda al que le pide ayuda para poder conquistarla. Ayuda que le sirve de mucho, ya que consigue que se enamore de él. Neruda recibe una carta donde le anuncian que se debe presentar a las elecciones de Chile.

Rosa, la madre de Beatriz, interviene para evitar que la relación siga adelante, le envía una carta al poeta para que le ayude a romper la relación de Mario y Beatriz. Neruda habla con Rosa y le dice que lo intentará pero está seguro que no servirá de nada. Neruda anuncia que le han pasado su cargo como candidato a las elecciones de la presidencia de Chile a Salvador Allende.

Beatriz y Mario se casan y Neruda parte a Paris como embajador, Mario pierde su trabajo como cartero y doña Rosa le ofrece el puesto de cocinero.

Mario recibe la primera carta de Neruda donde le pide que le grabe los sonidos característicos de la isla porque los echaba de menos.

Nace el hijo de Beatriz y Mario al que llaman Pablo Neftalí Jiménez González y don Pablo Neruda recibe el premio Nobel de literatura.

Adaptada de laobra, Il Postino es una película italiana de 1994 dirigida por Michael Radford. Protagonizada por Philippe Noiret, Massimo Troisi y Maria Grazia Cucinotta.



En la novela y la película original Neruda se encuentra en Isla Negra (Chile) alrededor de 1970, sin embargo, Il Postino traslada la acción a la Isla Salina en Italia durante los años 50.

La primera versión teatral mexicana de El Cartero se estrena en nuestro país el 22 de julio de 1999, dirigida por Raúl Quintanilla, con Lourdes Villarreal, Patricio Castillo, Plutarco Haza y Ana de la Reguera, en el Teatro Renacimiento del Centro Manolo Fábregas, versión que no fue favorecida por el público. La obra retorna a nuestra cartelera gracias al inquieto y siempre activo productor Daniel Gómez, quien ha venido desarrollando una incesante actividad escénica en el Teatro Libanés desde hace algunos años, con resultados por demás interesantes, reclutando, siempre equipos creativos con variopintos montajes, buenos directores y elencos “comerciales”, que han demostrados sus capacidades histriónicas en las tablas. Ya con una media docena de puestas en escena, se agrega a la lista, El cartero, precedida, como se afirma en las líneas que a esto preceden, de enorme éxito y reconocimiento. Esta nueva propuesta, comandada por el siempre polémico Salvador Garcini, quien apuesta, en esta ocasión, por una puesta sin mayor pretensión que la de agradar, con un eficaz y conmovedor montaje con Ignacio López Tarso a la cabeza del convincente elenco, interpretando, por supuesto, al célebre poeta chileno, la siempre grata presencia de Elena Rojo, y los jóvenes Erick Elías y Livia Brito, de grata presencia física y buen desempeño actoral.

 

El teatro es de todos. ¡Asista!

 

Muy disfrutable.

 

El cartero De: Antonio Skármeta.

Dirección: Salvador Garcini.

Actuación: Ignacio López Tarso, Elena Rojo, Erick Elías y Livia Brito.

Teatro Libanés. Barranca del Muerto s/n entre Insurgentes Sur y Minerva. Metrobus José Maria Velasco

Teléfono 5661.81.30

Viernes 20.30 horas. Sábado 18.30 y 20.30 horas. Domingo 17.30 y 19.30 horas.

Funciones especiales por temporada: Viernes 28 y sábado 29 18.30 y 20.30 horas. Domingo 30 17.30 y 19.30 horas.

 

Boletos $500.00, $350.00 y $200.00

 

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