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martes, 26 de febrero de 2013

In Memoriam CARMEN MONTEJO


Texto y fotos: Salvador Perches Galván.

El arte histriónico es una vocación que nació con ella, el camino para lograrlo: Del colegio "Teresiano", a un programa infantil de radio. De la radio a la Academia de Artes Dramáticas, ahí surge Muñeca Sánchez. 

En México, a donde vino a parar, se llama Carmen Montejo y se impone en la radio, el cine, el teatro y la televisión. No se llamó en realidad Carmen Montejo, tampoco Muñeca Sánchez. Se llamó Maria Teresa Sánchez y González.

A los nueve años de edad, María Teresa descubrió la biografía de la actriz inglesa Sara Bernhardt, cuya carrera la influyó a lo largo de su vida, de tal forma que, a partir de ese momento, se dedicó a la actuación a pesar de que su familia, no estuvo de acuerdo. 
Siempre afirmó que la vocación por la escena nació con ella y lo primero que hizo ante el público, fue cantar y lo consiguió por impulso propio. Debutó de la manera más casual en la emisora CMOX de su natal Cuba, en el programa de la Abuelita Catana. Recitó versos y cantó canciones. Posteriormente le dieron un puesto en el cuadro de comedias de la emisora. 

Se educó en el colegio Teresiano y terminada su Instrucción primaria comenzó el Bachillerato, cuando se fundó la Academia de Artes Dramáticas quiso inscribirse, pero su familia le negó apoyo. Entonces se colocó en la Academia para pagar su matrícula. 
Ingresó en la Academia, estudió con entusiasmo, y la incluyeron en el reparto de Escaleras con un pequeño papel.



Se presentó en Las Coeforas, también hizo Noche de Reyes. Después, su nuevo anhelo fue el Cine. Y lo consiguió aplicándose en sus estudios. Tanto se distinguió, que su familia le ofreció un regalo. Cuando le preguntaron qué regalo quería, y pidió que la dejaran dedicarse al teatro y al cine, comprendió que no les había gustado y agregó: O un viaje a México. Aceptaron.
Ese viaje era parte de su plan, y cuando se vio en la Ciudad de los Palacios, hizo labor, sin que su familia se enterase. Después hizo gestiones con la productora Clasa. Presentó sus fotografías y debuté en Resurrección con Lupita Tovar, durante esa filmación conoció a Chano Urueta quien le dio un papel en No matarás

Cuando trabajaba bajo la dirección de Urueta decidió cambiar el sobrenombre de “Muñeca Sánchez” por Carmen Montejo, nombre que surgió curiosamente, cuando la jovencita le comentó al cineasta que ella vivía "frente al hotel Montejo". 

Cuando su familia se enteró que la Carmen Montejo que triunfaba en el cine era la “Muñeca Sánchez”, no le quedó más remedio que aceptar los hechos consumados. 
De México siempre afirmo guardar recuerdos agradables, especialmente la gentileza y la bondad de las artistas mexicanas. Conoció a excelentes compañeras: Isabella Corona, con quien simpatizó, de inmediato, fueron muy amigas. Fue la primera estrella cinematográfica que trató y le contagió en seguida su bondad de carácter y su simpatía.

En todas encontró el mismo trato amable, el mismo deseo de agradar. María Félix, una genuina belleza mexicana. Lina Montes... todas igualmente gentilísimas.
Pero la comunicación entre el público y el actor que sólo puede dar el teatro, se convirtió realmente en la pasión de Carmen Montejo, quien decidió volver a sus inicios y combinar su carrera cinematográfica con la actividad teatral, debutando en nuestro país en 1946 con La casa de Bernarda de Alba, de Federico García Lorca, dirigida por Ricardo Mondragón, donde interpretó el papel de Adela al lado de Virginia Fábregas, en el Palacio de Bellas Artes. 



Fue el inicio de una larga, fructífera y muy exitosa trayectoria teatral en México, que incluye obras como Lecho nupcial de Hartog, dirigida por Salvador Novo (1955); Los cuervos están de luto de Hugo Argüelles (1959), por Xavier Rojas dio vida a Martha en ¿Quién teme a Virginia Woolf?; Fernando Wagner la dirigió en Felicidad de Emilio Carballido; Nancy Cárdenas en Los Efectos de los Rayos Gamma sobre las Caléndulas, y José Solé en Las Troyanas de Eurípides (1963) y Los zorros de Lilian Hellman (1968) entre muchas otras 

Fue la última dama joven de Virginia Fábregas, gran actriz latinoamericana, y de María Teresa Montoya, quien en su biografía, le dedicó unas líneas en las que dice: 'Hoy conocí a una criatura maravillosa en el teatro, haciendo su prueba para la obra de Federico García Lorca con Virginia en La Casa de Bernarda Alba; hacía el papel de Adela. Su nombre es Carmen Montejo, y me recordó a mi misma cuando era joven'.

Para la enrome actriz, Nancy Cárdenas fue la única mujer del primer mundo que ha existido en México, en todos los aspectos. Nancy decía lo que quería y no tenía ninguna traba. Hicieron El efecto de los rayos Gama sobre las caléndulas, uno de sus mayores éxitos. Nancy era muy segura, nunca bajó la cabeza ante ningún hombre, pensaba muy femeninamente, y no hubiera sido lo que era si no hubiese amado tanto lo femenino. Recientemente se llevó a cabo una nueva producción de la obra dirigida por Alberto Lomnitz, interpretada por Daniela Lujan, Cassandra Ciangherotti, Tara Parra y Laura Zapata, quienes le rindieron un merecidísimo homenaje a la primera actriz.
Recordando a mujeres, Sandra Félix, la dirigió en Tres mujeres altas, la obedeció en todo y la quiso mucho.

Le tocó actuar en la primera versión de El gesticulador de Rodolfo Usigli, de quien llegó a ser gran amiga, le tuvo mucho respeto y cariño, al igual que Salvador Novo, otro grandísimo, Xavier Villaurrutia, Carlos Pellicer, como coordinador de Bellas Artes, gracias a él se inició la Escuela de Teatro en Bellas Artes. Era un grupo de jovencitos en ese tiempo: Xavier Rojas, María Rubio, Raúl Garcés, compañeros de teatro que siempre andaban detrás de los maestros, ¿y como no si también tenían a Celestino Gorostiza?, el gran poeta autor de Muerte sin fin.


La dramaturgia y la poesía son otras facetas en las que se desempeñó esta actriz, reconocida en numerosas ocasiones en México y el extranjero. 

Durante su vida escribió poesía gracias a la predilección que siempre tuvo por los grandes poetas como Amado Nervo, Rosario Castellanos, Rubén Darío, de quien, afirmaba la actriz, le dio a nuestra América un lenguaje natural y propio. Pita Amor es para ella una nueva Sor Juana Inés de la Cruz, que siempre descubre la parte filosófica del ser humano, al igual que Octavio Paz, otro de sus autores predilectos.

El 15 de mayo de 1999, a las 18:00 horas, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, Carmen Montejo celebró 67 años de vida artística en el Homenaje Nacional Una vida para el arte. Organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el reconocimiento a su labor en los escenarios marcó una huella indeleble en su amplia trayectoria. En esa ocasión la primera actriz declaró:

Este homenaje es emotivo y muy importante para mi carrera; he aceptado porque tengo una trayectoria que lo sustenta; si no fuera así, yo no lo hubiese admitido, porque me pesa demasiado la ética profesional. En realidad estoy muy contenta con lo que he hecho en mi vida y de volver al Palacio de Bellas Artes, donde debuté en 1946 como actriz de teatro en México con la obra La casa de Bernarda Alba, dirigida por Ricardo Mondragón. ¡Y a partir de ese momento, que recuerdo vívidamente, ahora cumplo 57 años de entregarme a mi público!.
El 28 de abril de 2007 Carmen Montejo recibió un homenaje de parte de la ANDA. Durante la asamblea ordinaria de la Asociación Nacional de Actores, recibió una estatuilla por parte de la secretaria general de la ANDA, Lilia Aragón.



Yo venía a proponer un homenaje a todos mis compañeros, quienes han dedicado gran parte de su vida a esta asociación y esperaba que la asamblea fuera agradable porque los actores no nos podemos pelear en estos momentos, pues somos una familia. Siempre estaré con todos ustedes pegándoles de coscorrones si se están peleando unos contra otros, el artista antes que nada es amor y dejen de hacer teatro fuera del teatro.

Lilia Aragón señaló que se hizo la solicitud para que el teatro Tepeyac lleve el nombre de la homenajeada. 

Renuncié a todo, incluso a mi vida privada para entregar todo mi tiempo a la actuación. 

A sus 81 años, la primera actriz Carmen Montejo,  regresó a los escenarios teatrales, en esta ocasión como productora de la obra Identidad propia, de Beatriz González Rubín. 
Se me salen las lágrimas cada vez que veo esta obra... tanta belleza, y esa música maravillosa. 
Recuperada de una operación y animada por la vida…

Porque esa enfermedad no me va a vencer. Tuve el problema del cáncer de mama, pero lo superé, y también una afección en mis rodillas. Eran unos dolores que sólo yo sé. Ahora no me duele nada. 
Ya no hay actores como los de mi época. No los veo y si existen no los conozco. Ernesto Alonso es de mi época, por ejemplo. El sí es del cine mexicano y le convino mucho la televisión, pues le dio un empuje muy fuerte. 

En el caso de nosotras es diferente, porque antes uno podía darse el lujo, el placer, el gusto, de tratar a la gente que sabía uno que sí valía la pena tratarla, como León Felipe, Salvador Novo y Xavier Villaurrutia, o Carlos Pellicer, y actrices como María Teresa Montoya o Virginia Fábregas. 
Fueron personalidades que se hicieron, nos hicimos, con otra mentalidad, cuando todo era natural. El público nos ponía en las nubes y eso no se veía mal. 

Actuar es interpretar lo más natural posible, pero sin dejar de acordarte que estás interpretando. O sea, para hacer un personaje, pongamos un borracho, o un alcohólico, que tiene angustias, se debe interpretar, pero el actor no es alcohólico. Debe convencer y sacar ese alcohólico que lleva adentro. Esa es la obligación del actor. 

El papel más difícil de interpretar fue en la obra ¿Quién teme a Virginia Woolf? Pero lo logré, yo, que nunca he sido borracha. Quien no quiera beber que lea o vea esa obra. Amo el teatro y la vida. El cáncer no va a poder conmigo. 

En el caso del teatro, mientras mejor persona seas, mejor actor serás. 

Hurgando en el “cajón del buro” encontramos esta entrevista, que, el que esto escribe realizó a la primera actriz el 25 de septiembre de 1979 en los camerinos del Polyforum Cultural Siqueiros, donde representaba la obra OK, de Isaac Chocrón, dirigida por Enrique Gómez Vadillo, en compañía de Magda Guzmán y Humberto Zurita:

Carmen Montejo, la sensacional actriz de origen cubano nacionalizada mexicana, quien ha brindado a México grandes glorias en el terreno artístico, es hoy una de las grandes figuras del ambiente artístico mexicano y motivo de homenaje en Veracruz por sus 40 años de actividad ininterrumpida en nuestro país, quien en esta ocasión se ha prestado amablemente a contestar algunas preguntas.
Señora, ¿por qué dejo Cuba siendo ya una actriz para venir a México?
No es que haya dejado Cuba por México, sino que México siempre ha sido el primer país de habla hispana para todos los latinoamericanos en todos los aspectos y México siempre ha tenido una gran tradición teatral, porque aquí existen los Fabregas, el Sr. Fernando Soler así como sus hermanos, la Señora María Tereza Montoya y yéndose mas atrás también existieron personas de mucho renombre, y pues francamente en Cuba nada más había radio, cine un poquito y un mínimo de teatro.
Yo vine, siendo ya una actriz profesional, con la idea de empezar una gira hasta Buenos Aires, a ver como me  iba, pero me encariñe, me enamore y me quedé.

¿Qué fue lo primero que hizo aquí en México?
Lo primero que hice fue radio, porque Don Emilio Azcarraga me conoció en Cuba, que fue el quien me trajo contratada para hacer El diario de Susana Galván para la XEW, posteriormente hice cine y después teatro, con la señora Virginia Fabregas en La casa de Bernardas Alba, de Federico García Lorca, haciendo el papel de Adela en Bellas Artes en 1946, así es que ya había hecho radio, cine y teatro, y televisión hice después, cuando Manolo Fabregas formó su compañía de teatro en televisión, en La comedia de los domingos.


¿Cómo ve la evolución del teatro en México?
Pues, toda evolución es para bien y en el arte, México es uno de los grandes países. Manolo Fabregas tiene dos fabulosos teatros; el Insurgentes sigue trabajando con muy buenas obras, luego sigue la Compañía Nacional de Teatro, después el Teatro de la Nación del IMSS, y los productores independientes como Julissa, José Hernández, Enrique Gómez Vadillo, etc.

¿Cree que el nivel de calidad se ha superado o sigue igual que antes?
Mira, cuando yo era dama joven, era la única dama joven de teatro, porque en cine estaban Lilia Michel, Blanca Estela Pavón, etc.., pero en teatro fui la única dama joven hasta el 49, ahorita están Julissa, que además es empresa, Irma Lozano, Blanca Sánchez, Ofelia Medina, Lucia Méndez, Claudia Islas, entre otras, dirás que no todas son una maravilla, pero algunas si lo son, por ejemplo Irma Lozano en teatro es estupenda, Julissa todo lo que hace lo hace con mucha categoría, yo admiro mucho a Julissa como empresaria.
Definitivamente el teatro se ha superado cualitativa y cuantitativamente. Claro que una gran actriz es difícil de encontrar, dicen los estadistas que una gran actriz nace cada 50 años.


CarmenMontejo fue una moderna Medea en Gota de agua, una tragedia carioca de Chico Buarque, Paulo Pontes y Oduvaldo Viana traducida por Dense de Kalafe y dirigida por Gianni Latto. La hermana menor de Blanca Guerra y Bertha Moss en Los soles truncos del puertorriqueño René Marques, dirigidas por Nancy Cárdenas; atestiguamos El final de la primera dama Mary Lincoln en el drama de James Prideaux dirigida por Xavier Rojas, acompañada por otra primera actriz, Marilu Elizaga; también dirigida por Rojas, con Marga López, unas Adorables enemigas hicieron las delicias del público;, otra dupla memorable, primero como la madre de la suicida Susana Alexander en Buenas noches mamá, de Marsha Norman, después en Yo madre yo hija; también fue la madre del hijo ausente en Bodas de sangre, de Federico García Lorca; Miguel Sabido la dirigió en El misterio del ramo de rosas, del argentino Manuel Puig y nuevamente en Doña Macabra, acompañada por María Teresa Rivas; fue la enamorada de Ignacio López Tarso en Cartas de amor, con la cual retornó a su natal Cuba, entre muchas otras memorables puestas en escena.
Intervino en más de 80 obras de teatro e igual número de películas, 28 telenovelas y 50 radionovelas. La primera actriz siempre reconoció que su trabajo en teatro fue fundamental en su trayectoria y, de hecho, sin menospreciar su labor en cine, radio y televisión, ese medio es el que mayores satisfacciones le ha dado, es por ello que la llegada a México de la cubana Muñeca Sánchez, nuestra Carmen Montejo es una invaluable e insustituible Gente de Teatro.
Su última participación en los escenarios fue en una participación especial en la exitosa Los monólogos de la vagina, cuyas fotos ilustran este texto, en septiembre de 2009, donde alternó con otra gran compañera de elenco, Diana Bracho, con quien triunfó en televisión en la memorable Cuna de lobos.

Una de sus últimas apariciones públicas fue durante la presentación del libro Carmen Montejo, una mujer alta, de Jesús Ibarra, en el marco de la Feria del Libro Teatral en su edición del 2010.
La eximia actriz falleció hoy en su casa de Ciudad de México a los 87 años.
El nombre de esta espléndida actriz está grabado con letras de oro en la historia del cine, del radio, de la televisión, y sobre todo del teatro de nuestro país. Descansé en paz Carmen Montejo














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