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lunes, 25 de marzo de 2013

DIARIO DE UN LOCO, de Nicolás Gogol


Comedia y crítica social entre la locura, la lucidez, 
los recuerdos y las alucinaciones
Texto y fotos: Salvador Perches Galván.

3 de octubre 

 Hoy ha tenido lugar un acontecimiento extraordinario. Me levanté bastante tarde, y cuando Marva me trajo las botas relucientes, le pregunté la hora. Al enterarme de que eran las diez pasadas, me apresuré a vestirme. Reconozco que de buena gana no hubiera ido a la oficina, al pensar en la cara tan larga que me iba a poner el jefe. Ya desde hace tiempo me viene diciendo: "Pero, amigo, ¿qué barullo tienes en la cabeza? No es la primera vez que te precipitas como un loco y enredas el asunto de tal forma que ni el mismo demonio sería capaz de ponerlo en orden. Ni siquiera pones mayúsculas al encabezar los documentos, te olvidas de la fecha y del número. ¡Habrase visto!..." 


4 de octubre
Hoy es miércoles, y por eso estuve en el despacho de nuestro director. Vine a propósito un poco antes. Me senté y me puse a sacar punta a todas las plumas. Nuestro director debe de ser un hombre muy inteligente; tiene el despacho lleno de armarios con libros. 
Al llegar a casa me pasé un buen rato tumbado en la cama. Después copié unos versos muy bonitos: 
¡Mi almita! En tu ausencia, una hora,
un año completo parece pasado sin ti.
¡Odiosa es la vida, ya solo, señora!
Por eso yo pienso: "Si tú no vinieses, mejor es morir" 
Deben de ser de Pushkin. 

6 de noviembre 
El jefe de personal me ha puesto fuera de mí. Hoy, cuando llegué a la oficina, me hizo llamar y me dijo lo siguiente: 
-Pero dime: ¿qué es lo que estás haciendo? 
-¡Cómo! Yo no hago nada -le respondí. 

8 de noviembre 
Estuve en el teatro. Ponían Filatka, el tonto ruso. Me reí mucho. 

9 de noviembre 
Salí a las cuatro y pasé delante del piso del director, pero no vi a nadie. Después de comer estuve casi todo el tiempo echado en la cama. 

11 de noviembre 
…hoy parece ser que el cielo me ha iluminado, pues de repente me acordé de la conversación que oí en el Nevski a los dos perros. "Está bien -pensé para mis adentros- ahora lo averiguaré todo. Es preciso que intercepte la correspondencia de estos dos perros, pues ella me procurará muchos datos." He de confesar que una vez llamé a Medji y le dije: 
-Escúchame, Medji: ahora estamos solos; si quieres, hasta puedo cerrar la puerta para que nadie nos vea. Anda, cuéntame todo lo que sepas sobre tu señorita: dime cómo es, y yo te juro que no se lo diré a nadie. 


12 de noviembre 
-¿Qué desea? -me preguntó. 
-Necesito hablar con su perrita -le respondí. La joven era tonta y yo lo noté en seguida. 

13 de noviembre 
¡Demonios, qué pena! Rompí en mil pedazos las cartas de la estúpida perra. 

3 de noviembre
No puede ser. Es mentira. ¡La boda no se efectuará! ¡Qué más da que sea un gentilhombre de Cámara! 

5 de diciembre 
Hoy estuve toda la mañana leyendo periódicos. ¡Qué cosas tan raras suceden en España! Se dice que el trono se halla vacante y que los altos dignatarios están en una situación muy difícil respecto a la elección del heredero. 

8 de diciembre 
…estuve la mayor parte del tiempo tumbado en la cama, reflexionando sobre los asuntos de España. 

Año 2000, 43 de abril 
¡Hoy es un gran día! ¡En España hay un rey! ¡Por fin ha sido encontrado! Y este rey soy yo. 

86 de martubre. Entre el día y la noche. 
Todo esto no es más que vanidad, y eso se explica, porque debajo de la lengua hay una pequeña ampolla, y dentro de ella, un gusanillo del tamaño de un alfiler, y todo esto lo hace cierto barbero que vive en la calle Gorojovaia. Por eso dicen que en Francia la mayoría de las personas se convierten al mahometismo. 

Cierta fecha. Un día sin fecha
Me paseé de incógnito por el Nevski. Pasó el coche del zar, y toda la gente se quitó el sombrero; yo también lo hice y me comporté como si no fuera rey de España. Encontré poco adecuado descubrir mi personalidad, así, delante de todos. 

No recuerdo la fecha ni el mes. El diablo sabrá qué mes era. 
El manto ya está acabado. Marva dio un grito cuando me lo vio puesto. Sin embargo, no me atrevo aún a presentarme en la Corte. 

Día 1º 
Las cartas sólo las escriben los farmacéuticos... 

Madrid, 30 de febrero
Y heme aquí en España. 

Enero del mismo año, que tuvo lugar después de febrero
Hoy me han afeitado la cabeza, a pesar de que grité como un condenado, diciendo que no quería ser un monje. 


Día 25
Hoy el gran inquisidor vino a mi habitación. 
"No, amigo, ya no me engañas. Otra vez me vas a echar agua fría sobre la cabeza". Pero debió de verme, y me hizo salir con su palo de debajo de la silla. ¡Qué daño hace ese maldito palo! 

Día 34 de febrero de 343 
¡No, ya no tengo fuerzas para aguantar más! ¡Dios mío!, ¿qué es lo que están haciendo conmigo? Me echan agua sobre la cabeza. No me hacen caso, no me miran ni me escuchan. ¿Qué les he hecho yo, Señor? ¿Por qué me atormentan? ¿Qué es lo que esperan de mí? ¡Ay, infeliz de mí! ¿Qué les puedo dar yo? Yo no tengo nada. 
Nicolás Gogol. diario de un loco

Se disputa acerca de la antigüedad de la esquizofrenia y su naturaleza. Alusiones a la presencia de síntomas psicóticos, como delirios y alucinaciones pueden rastrearse desde los más remotos textos y tradiciones orales de la humanidad, sin embargo, la especificidad de la esquizofrenia y su lenguaje característico, no es patente sino hasta hace un par de siglos, poco antes de las primeras descripciones médicas de la 'démence précoce', término que acuñara Morel en 1857 y luego, convertida en 'dementia praecox', por Kraepelin. A inicios del siglo XX Bleuler acuñaría el término 'esquizofrenia'.

Sin embargo, aún antes de la descripción formal por parte de los estudiosos, el observador sensible y meticuloso de la realidad y la naturaleza, ha ofrecido retratos de fenómenos patológicos, ofreciendo mayor espontaneidad y frescura. Tal es el caso de Diario de un loco de Nicolás Gogol, lograda narración, publicada en 1834, que muestra el desarrollo de un cuadro clínico compatible con lo que sería entendido posteriormente como esquizofrenia.


Gogol fue un escritor ruso que murió a los 42 años. Su obra, no abundante, resalta por el fino humor satírico que destila. Lamentablemente la vida de Gogol estuvo signada por la enfermedad mental: luego del éxito de su novela Almas Muertas, Gogol fue víctima de preocupaciones y autorreproches intensos con ansiedades hipocondriformes y místicas, la salvación de su alma como recurrente tema. En un arrebato de autoexecración quemó los originales de la segunda parte de su novela y falleció tras continuado ayuno y rechazo de cualquier alimento.

Diario de un loco es el relato de la vida de Axenty Ivanovich Poprishchin, un funcionario de la burocracia ucraniana que, a través de las anotaciones en su diario íntimo, va mostrando cómo en medio de la rutina de su labor y las pequeñas humillaciones de su vida, surgen en su mente ideas referenciales y erotomaniacas que progresivamente adoptan tintes de locura. El carácter disparatado de las fechas y la naturaleza arbitraria de sus vivencias, como puede verse en los extractos del diario líneas arriba, es coronado de modo extravagante cuando afirma ser el mismísimo Rey de España. Luego deviene su internamiento asilar, donde la penosa experiencia de su locura con el entorno constituye su final.

Las obras de Gogol, incluyendo Diario de un loco, han sido llevadas exitosamente a las tablas y al cine en diversas oportunidades.


Carlos Ancira (1929-1987), un icono de la actuación en México dejó una huella imborrable gracias a su interpretación de Diario de un loco durante 25 años en forma intermitente. Según consigna Luis Mario Moncada en Así pasan, se estrena el 5 de mayo de 1964 en el Teatro Urueta, aunque también se documenta que fue en 1960 en el Teatro Reforma, aunque indudablemente, el montaje fue dirigido por Alejandro Jodorowsky 
Carlos Ancira, fue reconocido por el montaje con más de 2 mil 500 representaciones, el histrión hacía toda una investigación sobre sus personajes, un estudio sicológico para interpretarlos. No sólo se aprendía de memoria el parlamento y ensayaba, sino que analizaba a fondo a los personajes. Para El diario…, se entrevistó con siquiatras y convivió, como uno de ellos, con pacientes del antiguo manicomio de La Castañeda”. Su interpretación lo hizo acreedor, entre otros premios, el de mejor actor extranjero en Moscú, Rusia.
A 25 años de su muerte, en octubre de 2012, Mario Iván Martínez, actor de sólido prestigio retomo el texto de Gogol con una nueva versión en el Teatro Helénico, en homenaje al maestro.
El texto, forma parte de una quinteta de historias cortas, es un cuento, un relato corto, exento de acotaciones teatrales, por lo que cada intérprete y director que decida llevarlo a escena, tiene en sus manos el compromiso de adaptarlo según sus propias apreciaciones 
En este caso la labor la realizó la dupla Martínez-Luly Rede, prima hermana del actor y traductora y directora del original montaje, Rede tiene estudios en Rusia especializándose en escritores como Dostoyevsky, Chéjov, Gorki y Gogol, la adaptación del texto fue realizado por ambos.
La preparación escénica de Martínez lo llevó a buscar a su personaje, al igual que su antecesor, entre los pacientes de un hospital psiquiátrico y fue ahí donde lo encontró, Martínez tuvo el apoyo del doctor Horacio Reza Garduño para conversar con pacientes que sufren de distintas patologías mentales.
Diario de un loco también ha sido interpretado por Juan Antonio Edwards, Radamés de Jesús y José Luis Barraza en otras puestas en escena. 
Diario de un loco aborda el delirio mental, esquizofrenia, catatonia y alucinaciones de un hombre que conmueve, irrita, genera sonrisas y carcajadas, además de conmoción durante el transcurso de su historia. El protagonista ofrece comedia y crítica social al oscilar entre la locura, la lucidez, los recuerdos y las alucinaciones de una forma ágil y dinámica. El resultado es una actuación entrañable, conmovedora y llena de matices que llevan al actor a mostrar sus capacidades histriónicas en todo momento.
Los retos son evidentes en el escenario, desde interpretar una canción de cuna en ruso, hasta raparse la cabeza para lucir con las características físicas que el personaje requiere. 
Con música original de Omar González, escenografía de Edyta Rzewuzka e iluminación de Matías Gorlero, Diario de un loco es un monólogo que, en tono de tragicomedia, explora los momentos de crisis a los que el ser humano se puede enfrentar. Con pocos elementos escenográficos se recrea una cárcel, una oficina, una habitación y se apela a la imaginación del espectador que sigue de cerca a Aksenti Ivánovich.


El teatro es de todos. ¡Asista!

Absolutamente recomendable. 

Diario de un loco. De: Nicolás Gogol.
Traducción y dirección: Luly Rede. 
Actuación: Mario Iván Martínez. 
Teatro Helénico.
Avenida Revolución 1500, colonia San Ángel Inn. Metro Barranca del Muerto
Lunes 20:30 horas 
Boletos  Entrada general $200.00

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