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lunes, 8 de julio de 2013

STABAT MATER, de Humberto Leyva


Los problemas existenciales que aquejan a la sociedad.
Texto y fotos: Salvador Perches Galván.

Paula vuelve a casa después de un año de ausencia. Muchas cosas han cambiado desde que se fue. Daniel, su hijo, no está presente, por lo que deberá enfrentar el resultado de su partida ante su hija, Carmen, quien está en compañía de Constanza y Mildred, sus amigas. El resultado es un cuarteto de mujeres que sólo tienen una carta que jugar: su honestidad. Es un drama naturalista que cuenta la tragedia de una familia y sus relaciones disfuncionales, es Stabat Mater, de Humberto Leyva.

Stabat Mater es una voz latina que significa "Estaba la Madre", es un himno o tropo del Aleluya gregoriano atribuida al papa Inocencio III y al franciscano Jacopone da Todi. Se la data en el siglo XIII. Comienza con las palabras Stabat Mater dolorosa ("estaba la Madre sufriendo"). Como plegaria sobre el sufrimiento de María, la madre de Jesús, durante la crucifixión de su hijo.




Es una de las composiciones literarias a la que más se le ha puesto música; cerca de 200 compositores diferentes, de distintas épocas, géneros, estilos y visión musical. 

En las artes plásticas, Stabat Mater es un tema del arte cristiano que representa a la Virgen, de pie, a la derecha de Cristo crucificado (es decir, a la izquierda del espectador), mientras que el apóstol Juan, también de pie, se representa a la izquierda de Cristo; reproduciendo la escena evangélica durante la que Cristo pronunció la tercera de las "siete palabras": Mujer, aquí tienes a tu hijo ... Aquí tienes a tu madre (Juan, 19: 26-27). 

Stabat Mater es la segunda pieza de la trilogía teatral que forman Naturaleza muerta y Marlon Brando y Animales insólitos. Cuenta desgarradores fragmentos de la historia de una familia y las relaciones de afecto de cada uno de sus integrantes, ensombrecida por la muerte-ausencia, las verdades calladas, las compulsiones y un insistente teléfono que desquicia la calma de cualquiera y que se niega, como nuestros muertos a dejar de gritarnos en la memoria, que quieren seguir vivos.



Humberto Leyva nació en 1969 en Nueva Rosita, Coahuila. Estudio Letras Hispánicas en la UNAM, y cuenta con estudios de actuación, dirección escénica y dramaturgia; fue reportero, corrector de estilo, traductor, guionista de televisión y asistente de producción. Ha trabajado para la UNESCO y como actor participó en la pieza Las Bodas de Figaro y en la más reciente reposición de Naturaleza muerta y Marlon Brando. Sus principales obras son Naturaleza muerta…, Animales Insólitos y Stabat Mater.

Esta última se estrenó a finales del siglo pasado, en 1998, en el Foro La Gruta, del Centro Cultural Helénico, bajo la dirección de Ricardo Díaz, con un poderoso reparto integrado por: Angelina Peláez, Vanessa Bauche, Karina Gidi, Maru Bravo, Lucía Muñoz y Humberto Silva. Con escenografía, iluminación y diseño gráfico de Mónica Raya.

El grupo responsable del montaje fue: Teatro del Meridiano, contando con el apoyo de la UNAM, el Fonca-Conaculta, y el Centro Cultural Helénico.

Obtuvo numerosos premios como: Mejor autor joven (APT), co actuación femenina (Vanessa Bauche, APT), Actor juvenil (Humberto Silva, AMCT)



La obra ha contado con varias puestas en escena, como el exitoso montaje de Daniel Constantini, con alumnos del cuarto semestre de la carrera de Arte Teatral del CEDART José Clemente Orozco, que llamó la atención, “gracias a una propuesta desde la plástica y el manejo del espacio no-realista, y actuaciones naturalistas”. El envolvente tratamiento se llevó a cabo en el Foro Consuelo Pruneda de Guadalajara. Jalisco.

A este par de ejemplos, se suma la del siempre inquieto y rebelde David Jiménez, siempre en contra de lo establecido, ya con un impresionante número de puestas en escena: Ella, Pato Schnauzer, La noche del loco, La noche del buque náufrago, Disertaciones sobre un charco, El camino del insecto, etc. todas ellas caracterizadas por la ruptura con lo convencional. Característica potenciada en su propuesta escénica al texto de Leyva, que se lleva a cabo, ¿casualmente? en el lugar del su estreno, el Foro La Gruta.

Stabat Mater, expone, de manera metafórica a partir del microuniverso de una familia los problemas existenciales que aquejan a la sociedad, reuniendo a un elenco integrado por Marilú García Luna, Adriana Montes de Oca, Norma Mora, Gerardo Miranda y Paola Torres.

La historia gira en torno a Paula, la madre alcohólica que regresa a su casa después de una larga ausencia y se enfrenta a la ausencia de su hijo y al reencuentro con su hija Carmen, quien vive con sus amigas Constanza y Mildred.



En ese mosaico femenino, las cuatro mujeres expresan sus pasiones, deseos y esperanzas, recordando a Daniel, el hijo desaparecido, quien en la ausencia se torna más presente que nunca.
Los problemas económicos de la familia dan lugar a enfrentamientos y son motivo para reflexionar acerca de la memoria, la soledad y la muerte. El aferrarse al pasado, la presencia constante de los muertos que no se resignan a partir, y de los vivos que no aceptan su muerte, hacen acto de presencia en este drama. 

Paula, la madre, al igual que María, perdió a Daniel, cuyo fantasma vaga por la casa como una sombra y trata de disipar las dudas de su progenitora. La ausencia del hijo abre un gran vacío en el entorno familiar, ya que no saben qué pasó con él y no tienen una tumba en donde llorarle.
A pesar del tono dramático de la obra, el personaje de Paula no cae en el melodrama de la pérdida y demuestra ser una mujer que quiere vivir a plenitud.

Las otras mujeres conforman distintos ángulos de miradas femeninas: Carmen, la hija enfrenta los problemas económicos, el regreso de la madre alcohólica y la pérdida de su hermano; la embarazada Constanza que establece un fuerte vínculo con Paula; y Mildred quien hace las veces de equilibradora del drama ante la ausencia masculina.



Para Gerardo Miranda, quien personifica al fantasmagórico Daniel, Stabat Mater es una obra profunda, hipersensible, sobre la disfuncionalidad en las relaciones de familia, en donde todos tenemos carencias y necesidades, necesidad de amar y de sentirnos amados.

Jiménez, con su espíritu lúdico a flor de piel, conforma un elenco en el que, cual inverosímil telenovela, los histriones son prácticamente de la misma edad, es decir, no hay posibilidad de que alguna de las actrices pudiera ser madre de ninguno de los otros, esto, a diferencia de los errores telenoveleros, forma parte del juego escénico propuesto por al arriesgado director, quien pone a su joven elenco a tejer, si, leyó bien, a tejer y formar figuras con estambre  en unas pequeñas bases, que van conduciendo al espectador, por esos extraños vericuetos que forman la mente humana, sobre todo en situaciones límites, como la que plantea Leyva en su texto.

También bailan twist y tap, andan en patines, y juegan al ula ula, en un divertimiento escénico, reflejo de la mente siempre juguetona y plástica del inquieto director, quien cuenta con la complicidad de su quinteta de actores, que lucen a plenitud en escena.



Stabat Mater la catástrofe interior de una madre al enterarse de la muerte de su hijo, quien, como un fantasma encarnado, presencia atemporal en la actualidad del drama, en el hoy del tiempo, mira cómo los suyos viven su lenta agonía, desde una mirada juvenil, casi infantil, llena de asombro y de sorpresa, como la del espectador que comparte esa mirada, con el espíritu del gran e inmortal Julio Castillo, con quien, sin duda Jiménez se encabalga: “Soy ese niño que no me deja en paz”

El teatro es de todos. ¡Asista!

Muy recomendable. 

Satabat Mater. De: Humberto Leyva
Dirección: David Jiménez Sánchez.
Actuación: Marilú García Luna, Adriana Montes de Oca, Norma Mora, Gerardo Miranda y Paola Torres.
Foro La Gruta. Centro Cultural Helénico, Av. Revolución 1500 Colonia Guadalupe Inn.
Miércoles a las 20:30 horas, hasta el 10 de julio. 
Duración: 70 minutos
Localidades: 150 pesos

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